Cierre de fronteras

Pionyang insta a una nueva "ardua marcha" para encarar la crisis económica

  • Kim Jong-un quiere poner en marcha un plan similar al que se utilizó para superar la hambruna de los años 90

  • El cierre de fronteras ha hecho que las importaciones se hayan reducido y exista escasez de productos básicos

Kim Jong-un hablando durante la ceremonia de apertura del 8º Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea en Pyongyang en enero.

Kim Jong-un hablando durante la ceremonia de apertura del 8º Congreso del Partido de los Trabajadores de Corea en Pyongyang en enero. / KCNA / EFE

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El Periódico / Andrés Braun

La propaganda oficial del régimen norcoreano ha informado este viernes de que Kim Jong-un ha instado a poner en marcha una nueva "ardua marcha", la campaña que ya utilizó el régimen para hacer frente a la hambruna que sufrió en la década de los 90. El plan está pensado para hacer frente a las dificultades que sufre el país a causa de la pandemia y la sanciones internacionales.

Corea del Norte afronta el momento de mayor aislamiento en los últimos 20 años, es por ello que, durante un discurso en una conferencia de secretarios de las células del partido único, el líder norcoreano mencionaba el gonanui haenggun -la "ardua marcha" o "marcha de la adversidad"-.

"He decidido pedirles a los órganos del Partido de los Trabajadores en todos los niveles, incluyendo al Comité Central, y a los secretarios de las células que lleven a cabo otra nueva y más difícil 'ardua marcha' para aliviar a nuestro pueblo de las dificultades", anunciaba el líder supremo durante su proclama.

Presidente eterno

Con el colapso del sistema de distribución pública de alimentos tras la disolución de la Unión Soviética -principal patrocinador económico del régimen- en 1991, el país lanzó una campaña que apelaba al espíritu de la "ardua marcha" en referencia a un momento histórico del fundador del país, Kim Il-sung. La fábula narra como el hoy "presidente eterno" norcoreano sobrevivió todo el invierno de 1938-39 combatiendo en Manchuria a las tropas del imperio japonés -dominador colonial en ese entonces de la península coreana-.

Supuestamente, Kim Il-sung y sus guerrillas encararon con éxito "tormentas de nieve", "inanición", "miles de enemigos" y temperaturas "por debajo de los 20 grados". La "ardua marcha" acabó convertida para los norcoreanos en el sinónimo de la gravísima hambruna -término que a su vez se convirtió en tabú para no apelar al fracaso de su modelo económico-, que llegó a matar a unos tres millones de personas en los años noventa.

Cierre de fronteras

"Existen muchos obstáculos y dificultades en nuestro camino, y por lo tanto nuestro esfuerzo a la hora de hacer realidad las decisiones del octavo congreso del partido no va a ser siempre un plácido viaje", advertía el jueves Kim Jong-un. Ya en enero, el presidente había advertido de los difíciles momentos por los que pasaba el país el congreso del Partido de los Trabajadores. En su intervención admitió que Corea del Norte vivía sus "peores días" en relación a las penurias generadas por las sanciones en un momento en que el diálogo con EE.UU. para levantar los castigos económicos se encuentra en punto muerto desde 2019.

A esto se suma la pandemia de covid que ha hecho que el país sufra un mayor empobrecimiento. Las fronteras llevan cerradas desde enero de 2020, lo que está impidiendo la entrada de ingresos vitales para la economía como los que genera el turismo o la inversión extranjera, ambos procedentes principalmente de China, el principal aliado del régimen. El fuerte control fronterizo ha eliminado casi totalmente los intercambios comerciales con el gigante asiático desde octubre.

China supone el 90% de las importaciones para Corea del Norte y, fuentes dentro del país han informado que hace meses que sufren escasez de productos básicos como alimentos o medicinas. Esta situación de aislamiento ha hecho también que un alto número de diplomáticos y trabajadores de organismos internacionales y oenegés hayan abandonado el país por lo que prácticamente no quedan observadores ajenos al régimen.

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Derechos humanos

Asimismo, expertos y defensores de los derechos humanos están alertando sobre cómo Pionyang está aprovechando esa incomunicación con el exterior para reforzar aún más su control sobre la población, por ejemplo, con la aprobación reciente de una ley que endurece los castigos sobre la posesión de contenidos o dispositivos extranjeros (desde música hasta series, teléfonos o USB).