Controvertida iniciativa

China aprueba la reforma electoral de Hong Kong que maniata a la oposición

  • Pekín reduce el número de escaños del Parlamento de elección directa en la excolonia británica

Vista aérea de Hong Kong.

Vista aérea de Hong Kong. / ANTHONY WALLACE (AFP)

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Pekín ha concluido la modificación del Parlamento hongkonés que dificultará el acceso de la oposición, desdeñada de antipatriota por unos y ensalzada como prodemócrata por otros. Hay acuerdo en que supone el cambio más relevante en el escenario político de la excolonia desde que regresó a la madre patria hace ya casi tres décadas. La aprobación llega después de que la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento chino, apoyara en marzo los cambios propuestos por el Ejecutivo. No hay margen para la sorpresa en el proceso legislativo chino así que la reforma se dio por descontada en cuanto trascendió meses atrás la voluntad de Pekín.  

 La ley modifica una arquitectura parlamentaria que, aunque lejos de los estándares occidentales, permitía margen para la disensión y era bastante más democrática que la dejada por los británicos. La mitad de sus 70 asientos se otorgaban por elección directa y la otra llegaba desde sectores económicos inclinados de forma natural hacia Pekín porque la sintonía aceita los negocios. Las matemáticas otorgaban una posibilidad. El nuevo Legco o Parlamento cuenta con 90 asientos y sólo 20 son de elección directa. El resto se reparten entre la representación gremial y los elegidos por el Comité Electoral. Las matemáticas niegan cualquier posibilidad.  

Nombramientos desde Pekín 

La composición del Comité Electoral pasa de 1.200 a 1.500 miembros y esos 300 nuevos serán nombrados por Pekín. Entre sus nuevas competencias figura la de medir el patriotismo de los candidatos y rechazar a los tibios. El patriotismo en China, con las fronteras difusas entre país y gobierno, exige el cariño o al menos el respeto a Pekín. Lo aclaró Song Ru’an, alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores: “No nos referimos a algo abstracto sobre la cultura o Historia china sino al amor a la actual República Popular de China bajo el liderazgo del Partido Comunista de China”.  

 El proceso se asemeja a una carrera de obstáculos de improbable meta para cualquier elemento que Pekín juzgue incómodo. La reforma nace en la amenaza de boicot que planeó sobre Hong Kong en las vísperas de las elecciones que fueron canceladas el pasado año por el coronavirus. Los representantes opositores habían anunciado que, si alcanzaban la mayoría, detendrían cualquier acción de Gobierno hasta llevar el territorio al bloqueo. La nueva ley solventa lo que Pekín había calificado de “lagunas y deficiencias” y elimina el riesgo de boicot antes de la próxima convocatoria electoral.  

 La Jefa Ejecutiva, Carrie Lam, defendió a principio de mes un concepto elástico de democracia. “No hay un estándar internacional. Cada democracia depende del contexto del país o del lugar. Estamos mejorando el sistema electoral para asegurarnos que todos los encargados de administrar o gobernar Hong Kong amen a nuestro país y amen Hong Kong”, dijo.  

 No hay fecha para las nuevas elecciones que, en todo caso, son una inquietud menor para los representantes de la oposición. Una cincuentena afrontan largas condenas de cárcel por el delito de subversión que recoge la Ley de Seguridad Nacional aprobada en junio pasado.  

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 El nuevo marco legislativo certifica el suicidio hongkonés. Ningún analista sensato esperaba que Pekín premiara meses de revueltas violentas y caos con más libertad y democracia. La prensa oficial subraya que el contexto no dejaba más alternativas. “Las protestas violentas y la elección de representantes antichinos en los distritos locales con sospechosos fines expusieron los fallos del sistema electoral que los elementos extranjeros, aliados con radicales locales, explotaron para intentar hacerse con el poder en Hong Kong”, aseguraba un editorial del matutino China Daily.  

 El Reino Unido y Estados Unidos, entre otros, han denunciado la quiebra de la fórmula “un país, dos sistemas” que aseguraba cierta autonomía a Hong Kong tras su reingreso en China.