Derechos humanos

La expresidenta de Bolivia Jeanine Áñez, arrestada por un presunto delito de sedición

  • Un tribunal la acusa también de "terrorismo" por su participación en el golpe contra Evo Morales en 2019 y los posteriores hechos represivos

  • La exmandataria asegura que el actual Gobierno ha lanzado una persecución contra ella y sus colaboradores civiles y militares

La ex presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez (C), es escoltada por miembros de la policía de la Fuerza Especial contra el Crimen (FELCC) tras ser arrestada en La Paz, el 13 de marzo de 2021.

La ex presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez (C), es escoltada por miembros de la policía de la Fuerza Especial contra el Crimen (FELCC) tras ser arrestada en La Paz, el 13 de marzo de 2021. / AIZAR RALDES/AFP

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

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"La persecución política ha comenzado", se quejó la expresidenta de Bolivia Jeanine Áñez, quien fue arrestada por la policía en la noche del viernes y trasladada a La Paz donde se negó a responder a las preguntas de un fiscal que la acusa de "sedición" y "terrorismo". El Gobierno no se privó de hacer circular una fotografía de ella detrás de las rejas de una celda de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc).

Áñez participó activamente del golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre de 2019, al punto de autoproclamarse mandataria interina estando tercera en la línea de sucesión en el Congreso. Lo primero que hizo fue mostrarse al país con una Biblia en la mano. Tras la victoria electoral del Movimiento al Socialismo (MAS) que llevó a la presidencia el año pasado a Luis Arce, volvieron a cambiar radicalmente las condiciones políticas. Como parte de ese viraje, Áñez ahora puede recibir hasta 20 años de cárcel. No deja de ser una ironía de la historia que la ex mandataria interina, así como los miembros de equipo de ministros y la cúpula de las Fuerzas Armadas que primero impulsó y luego legitimó la asonada, carguen sobre sus espaldas la misma imputación que obligó a Morales a exiliarse.

"No perseguimos a nadie. Vamos a dar justicia a nuestro pueblo", dijo el el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo. El Evo reclamó lo mismo. "Que se investigue y sancione a los autores y cómplices de la dictadura que saqueó la economía y atentó contra la vida y la democracia en Bolivia".

El almirante Flavio Arce San Martín también ha sido arrestado. Lo mismo que el exministro de Justicia Álvaro Coímbra. "El MAS ha decidido volver a los estilos de la dictadura. Una pena porque Bolivia no necesita dictadores, necesita libertad y soluciones", reaccionó Áñez en su cuenta de Twitter

Los episodios de 2019

"Es la práctica socialista, mienten sin ruborizarse, reescriben historias para justificar abusos. No fue golpe, fue sucesión constitucional debido a un fraude electoral. Renunciaron quienes no se atrevieron a recibir un país convulsionado ya que el principal responsable HUYÓ", añadió.

Su relato no coincide con los hechos. En medio de la convulsión política y una revuelta policial, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Williams Kaliman, "sugirió" a Morales que renunciase. El presidente abandonó el país. Primero fue a México y luego a Argentina. Kaliman deberá sentarse en el banquillo de los acusados, lo mismo que el general Sergio Orellana, quien lo sucedió en el cargo y apoyó el programa represivo de las autoridades de facto que derivó en 36 muertes y más de 500 heridos durante las primeras protestas contra el golpe. El Gobierno cree que Orellana abandonó el país, lo mismo que el excomandante de la Policía, Yuri Calderón.

El exministro de Gobierno Arturo Murillo, uno de los hombres duros del equipo de Áñez, al punto que festejó el hecho de salir a "cazar" a los colaboradores de Morales, es otro de los dirigentes buscados. "Mi solidaridad con la mujer, madre y amiga expresidenta que entregó todo por Bolivia, incluso su libertad. Sufre el atropello de un gobierno tiránico. Fuerza amiga".

La acción judicial puede encontrarse con problemas al momento de presentar sus pruebas. El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, aseguró que los militares hicieron desaparecer documentación e información almacenada en ordenadores sobre los operativos de finales de 2019. "No existe al cien por cien toda la información, es el primer dato. Al momento de irse los militares golpistas han limpiado huellas, documentación e información cibernética".

Rechazo opositor

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Las órdenes de arresto han sido rechazada por los expresidentes Carlos Mesa y Jorge Quiroga. El dirigente de centro derecha Samuel Doria Medina sostuvo que el presidente Arce "comete un error al dejar que fiscales politizados compitan" en la persecución de los uniformados. Recordó en ese sentido que "las relaciones con las Fuerzas Armadas son un delicado asunto de Estado".

El derechista Luis Fernando Camacho también salió a criticar al Gobierno. "Presidente, deje de hacerse de la vista gorda y cese el amedrentamiento y la persecución e inicie el trabajo conjunto por la salud, el empleo y la economía de Bolivia". Tuvo un papel mucho más protagónico que el de Áñez en la caída de Morales. Blindado por las urnas, las actuales autoridades judiciales no se atreverán a tocarlo, señalan analistas políticos. Camacho acaba de triunfar en las elecciones regionales. Santa Cruz, la zona más próspera del país y donde es más intenso el rechazo al MAS, lo ha convertido en su principal autoridad.