Viaje a Irak

El Papa dice que su encuentro con el gran ayatolá le "hizo bien al alma"

Explicó su decisión de reunirse con el Ayatolá porque es "un hombre sabio" y "un hombre de Dios" y que esto se percibe sólo escuchándole

  • El Pontífice afirma que la reunión que mantuvo con el líder religioso chií fue uno de los momentos más importantes de su visita

  • Francisco reconoce que le costó tomar la decisión sobre si llevar a cabo el viaje por la pandemia y por razones de seguridad

El papa francisco en su viaje de vuelta de Irak.

El papa francisco en su viaje de vuelta de Irak. / Efe

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El Periódico

El papa Francisco aseguró este lunes que viajó a Irak tras pensarlo mucho y conociendo los riesgos, según explicó a los periodistas en el vuelo de regreso de su visita de tres días al país árabe. El Pontífice señaló que su reunión con el gran ayatolá Alí Sistani fue uno de los momentos más importantes de su visita.

El Pontífice destacó que el líder religioso chií, que no suele levantarse ante nadie, lo hizo hasta en dos ocasiones para estrecharle las manos. "Él es una persona que tiene la sabiduría y la prudencia. Él me decía que hace 10 años que no recibe a gente que va a visitarlo con otros motivos, políticos o culturales, solo religiosos. Fue muy respetuoso en el encuentro. Yo me sentí honrado. Él me saludó, nunca se levanta. Y se levantó dos veces para saludarme. Un hombre humilde y sabio. A mi me hizo bien al alma este encuentro", explicó. 

El Pontífice reconoció que había dudado sobre llevar a cabo o no el viaje por la pandemia y por razones de seguridad. "Los viajes se cocinan con el tiempo, en mi conciencia y esto (la pandemia) es algo que me hacía dudar, pero he rezado mucho y he tomado una decisión libremente que venía de adentro". Y agregó: "yo me dije, el que me hace decidir (Dios), que se ocupe de la gente. Y así tome la decisión, después de la oración y conociendo los riesgos".

Francisco confesó que la decisión del viaje venía lejos, de las peticiones de los embajadores y del presidente iraquí, pero que lo que más le movió fue leer el libro de Nadia Murad, la joven yazidí convertida en esclava por el Estado Islámico y que recibió el Premio Nobel de la paz por sus esfuerzos para erradicar la violencia sexual como arma en guerras y conflictos armados.

"Es en la historia de los yazidís donde Nadia Murad cuenta unas cosas terribles. Yo les aconsejo leerlo (...) Para mí fue el telón de fondo de mi decisión. Es un libro que llevo adentro, y también a Nadia, quien vino a contarme cosas terribles. Todas estas cosas juntas influyeron en la decisión", explicó.

Sobre el Estado Islámico

Francisco explicó que en la ciudad de Mosul, símbolo del horror yihadista, cuando pasó frente a la gran iglesia (sirio-católica) destruida se quedó sin palabras. "Uno no se lo puede creer. Estaba destrozada esta iglesia, pero también otras y mezquitas, que se ve no gustaban a esta gente (los terroristas del Estado Islámico). No se puede creer a lo que llega la crueldad humana", dijo.

Cuando estaba rezando ante la iglesia devastada , el Papa comentó que le vino a la cabeza la pregunta: "¿Quién vende las armas a estos destructores? porque las armas no las construyen ellos en casa. Quizá algún explosivo, pero no las armas. ¿Quién es el responsable?. Yo pediría que quienes les venden las armas, al menos, tengan la sinceridad de decir que son ellos".

"En estos meses me sentía en prisión"

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El Papa dijo haberse sentidos estos meses pasados, sin poder viajar y sin poder tener contacto con la gente, como en una prisión. "Yo me siento distinto cuando estoy alejado de la gente y quisiera volver a comenzar las audiencias generales pronto. Esperemos que se den las condiciones, pero yo sigo las indicaciones de las autoridades que son los responsables", destacó.

"Después de estos meses en prisión, porque me sentía en una prisión, la verdad que esto para mi (el estar en contacto con la gente) es revivir, porque es tocar la Iglesia, tocar al pueblo santo de Dios", agregó.