Un paso atrás

La pandemia, una losa para la igualdad entre hombres y mujeres

  • El mayor impacto de la crisis sobre las mujeres se debe a su mayor presencia en los sectores económicos más golpeados

  • Según la ONU, la tasa de pobreza entre la población femenina aumentará un 9,1% en el periodo 2019-2021 debido al covid-19

Dos mujeres compran en un mercado callejero de El Cairo.

Dos mujeres compran en un mercado callejero de El Cairo. / MOHAMED ABD EL GHANY (REUTERS)

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Laura Puig
Laura Puig

Periodista

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Si hay algo que ha aflorado -y se ha acentuado- en este último año marcado por el covid-19 ha sido la desigualdad: entre ricos y pobres, entre países desarrollados y países en vías de desarrollo, entre hombres y mujeres... En este último caso, la pandemia ha añadido más kilos a las pesadas mochilas que ya cargan sobre sus hombros las mujeres, que están sufriendo con mayor gravedad los efectos sociales y económicos del coronavirus. Y, en consecuencia, los avances logrados en los últimos años han sufrido importantes retrocesos. De hasta 10 años en algunos ámbitos.

Hay varias causas que explican el mayor impacto del covid-19 en la población femenina. "La principal es que las mujeres están sobrerrepresentadas en aquellos sectores económicos más precarios y que se han visto más golpeados por la pandemia", explica Silke Staab, investigadora de ONU Mujeres. Es decir, en sectores cuya probabilidad de perder el puesto de trabajo es mayor debido a las medidas de confinamiento, distancia social y cierre parcial que han impuesto los gobiernos de todo el planeta. Es el caso del turismo, la restauración y el trabajo doméstico. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó en junio de 2020 que el 72% de las trabajadoras domésticas de todo el mundo habían perdido sus empleos a causa de la pandemia. Otro dato: 740 millones de mujeres trabajan en la economía informal y solo en el primer mes del coronavirus sus ingresos se redujeron en un 60%.

"Calculamos que si hubiese una misma representación de hombres y mujeres en esos sectores, 112 millones de mujeres no habrían perdido su trabajo", subraya Íñigo Macías, coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam. Esta circunstancia se ve agravada en los países de rentas más bajas, pues allí el 92% de las mujeres tienen empleos informales, peligrosos e inseguros, sin ningún acceso a prestaciones sociales ni subsidios por desempleo.

Por estos motivos, Naciones Unidas sostiene que el covid-19 ampliará la brecha económica entre hombres y mujeres en todo el mundo. Si estaba previsto que entre 2019 y 2021 la tasa de pobreza entre la población femenina se redujera un 2,7%, la aparición del SARS-CoV-2 ha invertido esta tendencia y se calcula que aumente un 9,1%. Así, la organización vaticina que este año habrá 247 millones de mujeres mayores de 15 años viviendo en situación de pobreza extrema (con 1,55 euros al día) por 236 millones de hombres. Las zonas del planeta más afectadas seguirán siendo el África subsahariana y el Asia meridional.

El cuidado, terreno reservado

Otra causa que explica el mayor impacto de la pandemia sobre las mujeres es el aumento de la demanda para hacer frente a las actividades del cuidado. El cierre de las escuelas en 180 países ha comportado durante este año que 1.700 millones de niños y jóvenes se hayan quedado en sus casas y en la mayoría de los casos han sido las mujeres las que han asumido la responsabilidad de cuidar a los hijos y ejercer el papel de maestras, con lo que muchas de ellas se han visto abocadas a tener que dejar el trabajo o a soportar una mayor presión psicológica. En algunos lugares del mundo, como EEUU, los menores llevan un año sin pisar las aulas.

Capítulo aparte merece el aumento de la violencia machista. Como recuerda ONU Mujeres en un informe sobre igualdad de género durante la pandemia, "para muchas mujeres y niñas, el hogar no es un lugar seguro". Según datos anteriores a la aparición del covid-19, una de cada tres mujeres sufría violencia sexual o física, la mayoría, por parte de su pareja. Los confinamientos domiciliarios no han hecho otra cosa que aumentar la vulnerabilidad y el martirio de estas víctimas. En algunos países, el número de llamadas a las líneas telefónicas de ayuda se ha quintuplicado durante este año de convivencia con el coronavirus.

¿Cómo revertir estas tendencias?

Las recomendaciones para frenar y revertir estas tendencias no son ningún misterio: "Van desde abordar la segregación ocupacional, las brechas salariales de género y el acceso a los servicios de cuidado infantil asequibles, pasando por instrumentar paquetes de apoyo económico para las mujeres vulnerables e incrementar las medidas de protección social dirigidas a las mujeres y las niñas", explica ONU Mujeres. En lo que respecta a los cuidados, Macías hace hincapié en la "necesidad de integrarlos en nuestras economías" para conseguir que dejen de estar asignados "por normas no escritas" a las mujeres.

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Staab, por su parte, avisa de que es importante trabajar con la premisa de que "la crisis no se ha acabado" y de que hay "una exigencia continua de medidas de emergencia" que deben atender las necesidades específicas de las mujeres. "Hemos detectado que las medidas puestas en marcha por muchos países han sido a corto plazo, para un mes, tres meses… Pero la pandemia continúa", añade la investigadora de ONU Mujeres.

El reto está servido y, si no se enfrenta, el paso atrás que ha supuesto la pandemia en igualdad será inabarcable.