Segundo 'Impeachment'

El Senado avala la legalidad del juicio a Trump con el apoyo de seis republicanos

  • El Senado refrenda la constitucionalidad del proceso contra el expresidente de Estados Unidos

  • Los demócratas recuerdan los muertos que dejó el asalto al Capitolio con un vídeo visceral del ataque

  • La defensa sostiene que el juicio es una caza de brujas partidista para impedir que el neoyorkino pueda volver a la política

El expresidente Donald Trump.

El expresidente Donald Trump. / EP

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El Periódico

El segundo ‘impeachment’ contra Donald Trump se ha abierto este martes en Washington bajo unas extraordinarias medidas de seguridad, poco más de un mes después de que cientos de seguidores del entonces presidente asaltaran el Capitolio para tratar de impedir que el Congreso rubricara su derrota electoral en noviembre. Nunca antes un presidente había sido juzgado políticamente en dos ocasiones ni se había enfrentado a semejante trance tras abandonar la Casa Blanca. Este último punto ha ocupado la primera jornada del proceso en el Senado, donde se ha debatido si es o no constitucional juzgar a un expresidente. La pregunta se resolvió al final de la jornada por 56 votos a favor y 44 en contra, un resultado que avala la legalidad del proceso y permitirá que el juicio continúe hasta sus últimas consecuencias.

Lejos quedan las condenas del liderazgo republicano al comportamiento de su líder, al que muchos de ellos responsabilizaron de incitar el brutal ataque contra la sede de la soberanía popular estadounidense, saldado con cinco muertos. Los abogados de Trump esgrimieron el martes que el proceso es inconstitucional porque el Senado carecería de jurisdicción para juzgar a un presidente después de que haya abandonado el cargo, un argumento con el que trataron de desestimar el caso antes incluso de que la acusación pueda presentar sus pruebas para tratar de condenarlo por “incitación a la insurrección”. Esa teoría fue refrendada por 44 de sus senadores en la votación que cerró la primera sesión del 'impeachment', uno menos de los que lo hicieron hace una semana, un conveniente subterfugio para no tener que pronunciarse sobre la campaña de Trump para desacreditar la democracia, subvertir el resultado de las elecciones e impedir la transferencia pacífica del poder. Pero se quedaron cortos, después de que seis de sus senadores se aliaran con la mayoría demócrata en la Cámara. 

Los argumentos de la defensa fueron refutados con fuerza por los abogados demócratas. “No van a escuchar una extensa lección por mi parte porque nuestro caso se basa en hechos concretos y fríos”, afirmó el diputado Jamie Raskin, que lidera al equipo de letrados de la acusación, al iniciarse la sesión. Raskin recordó que el asalto al Capitolio se produjo el 6 de enero, cuando Trump era todavía presidente, por lo que desestimar el caso según dicha premisa equivaldría a crear la “excepción de enero” en la Constitución, un vacío en la rendición de cuentas. “Es una invitación al presidente para que haga lo que quiera cuando enfila la puerta de salida, incluido el uso de medios violentos para cerrar esa puerta”, añadió el diputado. 

Vídeo con la reconstrucción del asalto 

Los demócratas no tardaron en mostrar un extenso vídeo con la reconstrucción de los hechos del 6 de enero. Un silencio sepulcral se apoderó de la sala a medida que la violencia y el dramatismo de aquel día desfilaba por la pantalla, puntuado por las palabras de Trump pidiendo a los suyos “luchar a muerte” por su presidencia marchando hasta el Capitolio para “frenar el robo” de las elecciones. O sus tuits posteriores, en los que justificó las acciones de los asaltantes, describiéndolos como “patriotas”, lanzándoles un “os queremos” o diciéndoles que se fueran a casa “con amor y en paz”. Más de dos centenares de los asaltantes han sido procesados desde entonces. 

“Cada vez que leo ese tuit, me entran escalofríos”, dijo el abogado David Cicillini. “El presidente de Estados Unidos se puso de lado de los insurreccionistas”. La acusación recurrió entonces a la historia, deteniéndose en varios ejemplos de altos cargos que fueron juzgados políticamente después de haber abandonado sus cargos. Incluso en los primeros años de la República, cuando los redactores de la Constitución mandaban en Washington. Y recordaros que 150 expertos constitucionales, incluidos reputados juristas conservadores, han subrayado estos días la constitucionalidad de juzgar a Trump. 

Pero quizás el momento de mayor voltaje emocional, antes de que la defensa tomara la palabra, se produjo cuando Raskin se recreó en las emociones de aquel día, en los golpes contra las puertas de los asaltantes, en el pánico de los legisladores escondidos tras sus pupitres o en los mensajes de despedida que enviaron a sus familiares. “Hubo gente que murió aquel día”, clamó emocionado. “Este no puede ser nuestro futuro”.  

Argumentos de la defensa 

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Mucho menos convincente fue la defensa planteada por los abogados del expresidente, que se abrió con una confusa oda a los senadores, tan desconcertante que llegó a provocar las críticas de juristas conservadores como Alan Dershowitz, quien defendió a Trump durante el primer ‘impeachment’. “No hay ningún argumento, no tengo ni idea de lo que está haciendo”, dijo en una entrevista en ‘Newsmax’. La defensa afirmó que las palabras de Trump del 6 de enero están protegidas por la libertad de expresión y, como ya habían anticipado, presentaron el juicio como un caza de brujas política que solo servirá para ahondar la división social en el país. 

“La verdadera razón por la que estamos aquí es porque la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes no quiere tener que enfrentarse a Trump como rival político en un futuro cercano”, afirmó el abogado Bruce Castor.