Daniel Ortega se lanza desde Nicaragua a la conquista del espacio

La propuesta, que debería aprobar el Parlamento, provocó hilaridad

Daniel Ortega, en una imagen de archivo.

Daniel Ortega, en una imagen de archivo. / Reuters

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Periodista

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"¿Qué hay en una estrella?", se preguntaba Ernesto Cardenal en 1989 en su Poema Cósmico. Cardenal aventuraba una respuesta: "nosotros mismos/ Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta/estuvieron en las entrañas de una estrella". No es sin embargo la poesía lo que ha llevado al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a promover en el tercer país más pobre de América Latina la creación de una Secretaría Nacional para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, la Luna y otros Cuerpos Celestes. Al vitalicio Ortega le preocupa tanto el espacio exterior que, a través de su proyecto, intenta garantizar la "defensa de intereses supremos nacionales". Otear al cielo será, también, según los fundamentos, un campo propicio de "oportunidades que como país debemos aspirar".

La iniciativa, explicó el semanario Confidencial, pretende "dar cumplimiento" a los compromisos que Nicaragua asumió en 1967 al suscribir el "Tratado y Principios de Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrrestre", que creó las bases del derecho internacional acerca de su eventual utilización. El entonces dictador Anastasio Somoza lo firmó en nombre de Nicaragua, junto con otros 110 países suscriptores. Ortega lo ratificó hace cuatro años.

En 2012, el ex comandante guerrillero anunció la construcción del que llamó "primer satélite de Centroamérica". El llamado Nicasat-1 fue solo una expresión de deseos. Ahora, como si quisiera ganar tiempo, el presidente remitió su iniciativa a la Asamblea Nacional por intermedio de su secretario privado, Paul Oquist. El Congreso tendrá la última palabra, pero, se supone, los legisladores complacerán la súbita vocación intergaláctica del presidente. La secretaría, se señala en la propuesta, permitirá además "ampliar las capacidades del país en las ramas educativa, industrial, científica y tecnológica en esta materia". También aspira a "promover el desarrollo de los sistemas espaciales y los medios, tecnología e infraestructura necesarios para la consolidación y autonomía de este sector en Nicaragua".

Las reacciones

Nicaragua atraviesa una crisis política de larga data que se agravó con una caída del PIB durante 2020, calculada en 2,5puntos. El covid-19 ha provocado 129 muertes y 6253 casos positivos. A pesar de la baja letalidad, la economía, en buena parte informal, y la educación se han visto afectados por la pandemia. Antes de la llegada del virus, la Comisión Económica Para América Latina de la ONU (Cepal) calculaba que el 77,2% de la población nicaragüense, unos 5,2 millones de personas, se encontraban en situación de vulnerabilidad.

En medio de la pauperización general, el proyecto de Ortega provocó tanto desconcierto como hilaridad. “No tenemos profesionales dedicados a la temática aeroespacial, tampoco ha habido interés en el Ministerio de Educación de promover la ciencia y tecnología. Si no tenemos la bases cimentadas para dar un salto de esa categoría, es un sueño más, como los mega proyectos”, le dijo a Confidencial Julio Vannini, un especialista en temas científicos.

"¿Están en verdad locos? ¿Quieren que creamos que lo están?”, se preguntó el economista, abogado y exdiputado conservador, Enrique Sáenz. Félix Maradiaga, dirigente también de ese espacio opositor no se privó de asegurar que "los Ortega Murillo viven en la Luna" mientras "los problemas terrenales del desempleo, inseguridad y delincuencia, asfixian al pueblo".

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La mención de Maradiaga a "los Ortega Murillo" no fue casual. La esposa del jefe de Estado también tiene sus propias preocupaciones estelares y energéticas. Por eso diseñó en la histórica Plaza de la República un jardín en forma de estrella de cinco puntas que los nicaragüenses conocen como el "pentagrama invertido". La figura se instaló para conmemorar el 41 aniversario del triunfo de la Revolución Sandinista, en julio pasado. Y desde entonces fue interpretado como una veleidad esotérica más de la Primera Dama, con la forma de un "talismán protector" contra todos tipo de males.

Murillo pasó del marxismo-leninismo a la devoción por el indio Sathya Sai Baba. Ella decidió que la Secretaría del Frente Sandinista quede a resguardo de un amuleto llamado "mano con Fátima" y se utiliza “para protegerse de malas energías y atraer la buena fortuna". Superstición y ciencia no parecen estar desconectados. La esposa de Ortega todavía no se ha pronunciado sobre las aspiraciones espaciales de su esposo.

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