Visita polémica

Johnson visita Escocia en pleno auge del independentismo

  • El primer ministro considera los llamamientos a un nuevo referéndum, "completamente irrelevantes"

  • El partido SNP de la ministra principal, Nicola Sturgeon, afirma que el 'premier' no es bienvenido

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda a un militar en un centro de vacunación abierto en la ciudad escocesa de Glasgow.

El primer ministro británico, Boris Johnson, saluda a un militar en un centro de vacunación abierto en la ciudad escocesa de Glasgow. / Jeff J. Mitchell / Afp

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Boris Johnson ha iniciado con una polémica visita a Escocia la ofensiva para frenar el independentismo en alza y el llamamiento creciente de un segundo referéndum de autodeterminación tras el celebrado en el 2014. Johnson calificó esa reclamación de “completamente irrelevante”. “No creo que sea correcto seguir hablando interminablemente sobre otro referéndum, cuando la gente de este país y los escoceses lo que quieren en particular es luchar contra la pandemia", declaró a las afueras de Edimburgo. “No veo la ventaja de perderse en una batalla constitucional sin sentido, cuando después de todo hemos tenido un referéndum no hace mucho”, señaló. “Mi objetivo es vencer cesta epidemia y creo que debería ser el objetivo de cada uno en el país”.  El primer ministro británico rechaza rotundamente la posibilidad de la consulta, pero la simple negativa no parece suficiente para evitar un choque con las autoridades escocesas.

 La ministra principal y líder del Partido Nacional Escocés (SNP), Nicola Sturgeon, había cuestionado un viaje que “no es esencial” y va contra las restricciones de desplazamiento impuestas a los escoceses. Oficialmente, la lucha contra la pandemia fue la justificación del desplazamiento, pero era evidente la motivación política, a tres meses de unas elecciones regionales en Escocia, en las que el SNP avanza hacia la mayoría absoluta. La visita de Johnson es para los independentistas un “signo del pánico” del primer ministro, después de que una veintena de sondeos consecutivos hayan mostrado un apoyo mayoritario a favor de la independencia.

 “No estoy encantada”, había declarado la víspera Sturgeon sobre la presencia de Johnson en plena pandemia. “Como dirigentes debemos dar ejemplo”, añadió. Ella misma había desistido de acudir desde Edimburgo a un centro de vacunación en Aberdeen. El programa del ‘premier’ incluía la visita a un laboratorio donde se procesan los test de covid en el Hospital Universitario Queen Elizabeth de Glasgow, un centro de vacunación, donde saludó al Ejército y una factoría en Livingston.

Johnson agradeció al personal sanitario el trabajo realizado, poniendo el acento en la importancia de que todos en el Reino Unido trabajen juntos para detener el coronavirus. El ministro del Gabinete, Michael Gove, defendió el viaje para comprobar que la campaña de vacunación se desarrolla acertadamente. “Es importante que el primer ministro sepa de la gente que trabaja en primera línea (contra el virus), lo que va bien y lo que debe mejorarse”.

 Nadie se llama a engaño sobre el fondo política de la visita. La elección autonómica a primeros de mes de mayo es vital para el futuro de la unidad del país y la batalla entre Londres y Edimburgo será cruenta. Sturgeon ha vinculado la mayoría que espera obtener en las elecciones al parlamento autonómico con un visto bueno de los votantes a una nueva consulta. Hace unos días el SNP decidió que quizás no esperen a que Johnson y el Gobierno británico autoricen el nuevo referéndum de independencia y opten por ir por su cuenta, disputando el asunto en los tribunales.      

 Estado reformado o Estado fallido

El primer ministro destaca el logro de las vacunas, compradas por el Reino Unido y entregadas al Gobierno de Escocia para su distribución, como muestra de los beneficios de la unidad nacional. Una vacunación que se está realizando en colaboración con el Ejército británico en 80 centros y que ya supera los 400.000 inyectados allí. También hace notar el apoyo financiero a los escoceses durante la crisis, a cargo del Tesoro británico.

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 Pero Johnson no es el mejor embajador en aquellas tierras. Cada vez que visita Escocia aumenta el apoyo a la independencia. Es una figura detestada y a eso se suma el Brexit. Los sondeos indican además que los escoceses aprueban con enorme diferencia la gestión de la pandemia de Sturgeon a la realizada por el jefe del Gobierno británico.

La líder independentista ha acusado a Johnson de “tener miedo del veredicto del pueblo escocés”. El exprimer ministro laborista Gordon Brown, que es escocés, ha pedido reformas urgentes al Gobierno del Reino Unido para evitar la quiebra de la unidad del país. “Creo que ahora la elección es entre un Estado reformado o un Estado fallido”.