Abstención superior al 60%

Rebelo de Sousa revalida mandato en las presidenciales portuguesas

El actual presidente logra una cómoda victoria en primera vuelta con cerca de 62% de los votos

Rebelo de Sousa, a su llegada al colegio electoral en Lisboa.

Rebelo de Sousa, a su llegada al colegio electoral en Lisboa. / EFE

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Lucas Font

El presidente de la República portuguesa, Marcelo Rebelo de Sousa, permanecerá en el cargo cinco años más tras adjudicarse este domingo un contundente triunfo en unas elecciones inéditas marcadas por la abstención y el confinamiento impuesto por la covid, que golpea con dureza al país con más de 200 muertos diarios en la última semana. Con el 97% del voto escrutado, Rebelo de Sousa contaba con un 61,8% de los votos, seguido de la ex eurodiputada socialista Ana Gomes, que cosecha un 12,2% de votos y el candidato de extrema derecha, André Ventura, con un 11,9% de los sufragios.

Portugal ha resuelto con solvencia unos comicios que se presentaban muy complicados. El país se encuentra en el peor momento de la pandemia -este domingo se ha registrado un nuevo récord de fallecidos, 275, y más de 11.000 nuevos contagios- pero aún así ningún candidato llegó a plantear firmemente un aplazamiento electoral. La celebración de una jornada sin apenas incidentes les ha dado la razón.

Pero no todo el éxito se debe únicamente a una buena organización. La participación ha sido especialmente baja en esta ocasión, alrededor de un 37%, y ha evitado grandes aglomeraciones en los colegios electorales. Vistos fuera del contexto epidemiológico, los datos son verdaderamente preocupantes. “Sería muy positivo para el país quebrar el ciclo de crecimiento de la abstención, sobre todo en pandemia”, ha asegurado Rebelo de Sousa poco antes de conocerse los datos. 

La abstención se está convirtiendo en una dinámica habitual en Portugal. En las legislativas de 2015 un 56% de los votantes acudieron a las urnas y en las presidenciales de 2011 fue muy parecida a las de 2016: un 47% ciento. Tanto en las últimas elecciones legislativas de 2019 como en las presidenciales de 2016 se quedó en un 48% . 

Reglas sanitarias

La jornada ha transcurrido sin apenas incidentes. A primera hora ha habido problemas en el municipio de Montalegre, donde varias personas han bloqueado las entradas al colegio electoral a primera hora como símbolo de protesta contra la exploración de una mina de litio a cielo abierto en la localidad. Ya por la tarde, cerca de 200 personas se han concentrado delante de un colegio electoral para protestar contra el cierre definitivo de una carretera nacional. En otros colegios se han registrado colas debido a la limitación de aforos en el interior. Algo dentro de lo esperable, según el portavoz de la Comisión Nacional de Elecciones, Joao Tiago Machado.  

En la Escuela Básica Natália Correia, en el centro de la capital, los electores se agolpaban desde primera hora de la mañana en una fila que daba la vuelta a la esquina. En la entrada, dos guardias de seguridad controlaban el aforo y echaban gel hidroalcohólico en las manos de los asistentes, mientras otros dos guardias se encargaban de controlar las distancias de seguridad en la cola. Una vez dentro, una voluntaria indicaba a los electores a qué mesa debían dirigirse, todas ellas separadas por cuerdas y señales en el suelo. La sensación general de todos los votantes es que las medidas de seguridad se han podido mantener con éxito.

Rebelo de Sousa ha expresado, poco después de depositar su voto, su satisfacción por el respeto a las reglas sanitarias en todos los colegios electorales, incluidos los lugares “donde ha habido colas”. Marisa Matias ha destacado la “afluencia y la buena organización”, mientras que Joao Ferreira, ha asegurado que el evento se ha desarrollado con “seguridad y tranquilidad”. Tanto André Ventura como Ana Gomes han apelado al voto poco después de depositar la papeleta. 

Auge de la extrema derecha 

Todos los sondeos lo pronosticaban. La extrema derecha se afianza como una fuerza importante en el país. El discurso xenófobo y antisistema de su candidato y líder del partido ultra Chega, André Ventura, ha conseguido calar en el electorado y cosechar cerca de un 12% de los sufragios. “Es un resultado histórico”, ha asegurado Ventura, quien ha aspirado a lo largo de toda la campaña a lograr el segundo puesto, por delante de Ana Gomes. Ventura, un excomentarista deportivo de 38 años, ha sabido aprovechar el descontento de los votantes de derecha y el hartazgo de un electorado que barrunta una nueva crisis para ganar peso político.

La descalificación y la agresividad han caracterizado su campaña. Llegó a referirse al líder conservador Rui Rio como "travesti de la derecha", cargó contra la izquierdista Marisa Matias por pintarse los labios de rojo y obligó a Rebelo a marcar distancias: "Somos derechas distintas".

El líder ultraderechista portugués, André Ventura, en el momento de votar.

/ EFE

La propia ex eurodiputada socialista ha alertado en los últimos meses del peligro que supone la irrupción de la extrema derecha. Representantes de su candidatura hablaban este domingo de “una amenaza seria a la Constitución que obliga a los cuadros políticos a repensar el futuro”. Las sensaciones dentro del equipo de Gomes han sido positivas a pesar de que la candidata no ha contado con el apoyo oficial del Partido Socialista.  

En contraste con la subida de la ultraderecha, la izquierda ha sido la gran derrotada de estas elecciones "sui generis". La suma de los votos de los tres candidatos izquierdistas apenas supera el 20 %. La socialista Ana Gomes pelea por un segundo puesto con apenas el 12 % de votos. Muy debajo del 37 % que cosechó el PS en las elecciones generales aunque, subrayan desde el socialismo, los resultados de ambas convocatorias no son extrapolables.

Por detrás de los tres principales candidatos quedan los representantes de los socios parlamentarios del Gobierno socialista: el comunista Joao Ferreira y la candidata del Bloco de Esquerda (BE), Marisa Matias. “No hemos conseguido los objetivos”, han asegurado representantes de la candidatura de Matias, quien ha obtenido cerca de un 3% de los votos, los mismos que Ferreira. “Normalizar a la extrema derecha es un mal resultado para el país”, han explicado miembros del BE. El candidato independiente Vitorino Silva y el liberal Tiago Mayan han obtenido los peores resultados, aunque cerca de los dos candidatos de la izquierda.

Rebelo, un político carismático y cercano

A sus 72 años, Rebelo de Sousa, considerado como un político conservador, carismático y cercano a los ciudadanos -una cualidad que se ha traducido en una valoración envidiada por buena parte de la clase política lusa- es consciente del desafío que asume en un país, que empezaba a levantar cabeza tras el rescate de la "troika" y que enfrenta de nuevo el fantasma de la crisis por el golpe de la covid.

Será un árbitro dispuesto a intervenir en caso necesario, como ha hecho durante su primer mandato, siempre dentro de los límites constitucionales. No en vano este experto en Derecho Constitucional participó como diputado en la redacción de la Carta Magna lusa y conoce bien sus márgenes. Entre sus atribuciones, disolver el Parlamento, convocar elecciones e incluso vetar leyes.

Además, no ha dudado en tirar de vez en cuando de las orejas al Gobierno del socialista António Costa. Su excelente relación no ha estado exenta de encontronazos, el más sonado en 2017, tras los incendios que dejaron un centenar de víctimas y que derivaron en la renuncia de una ministra.

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Tampoco se ha mordido la lengua en las últimas semanas, en plena campaña electoral, sobre la gestión de la tercera ola de la pandemia que ha convertido a Portugal en el primer país del mundo en cuanto a número de contagios por habitante.

Su victoria ha sido aplaudida desde la derecha y la izquierda, en especial por los socialistas, que gobiernan en minoría y que reciben su triunfo como "una buena noticia" porque aporta "estabilidad política y continuidad para una práctica responsable de cooperación institucional".

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