Consecuencias de una ruptura

La 'marea' del Brexit, una losa para los pescadores escoceses

  • La montaña de papeleo y los controles aduaneros provocan retrasos y echan a perder mariscos y pescados, acarreando pérdidas millonarias

  • Algunos barcos están vendiendo directamente sus productos en Dinamarca para evitar los atascos en la frontera

  • Los actuales problemas podrían perjudicar a los 'tories' en las elecciones al Parlamento regional previstas para mayo

Un camión de una firma de transporte de pescado escocés pasa frente al Parlamento de Londres, en una reciente protesta.

Un camión de una firma de transporte de pescado escocés pasa frente al Parlamento de Londres, en una reciente protesta. / TOLGA AKMEN (AFP)

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Apenas lleva en vigor poco más de tres semanas y el Brexit ya apesta. Hedor a langostas muertas, langostinos descompuestos y gambas con olor a amoniaco. El tratado que devolvía "las aguas británicas a los pescadores británicos" es inviable para los exportadores de marisco y pescado. La maraña de certificados, controles y declaraciones de aduanas retrasa de tal forma el cruce de la frontera que hace inviable la entrega a tiempo de los productos a Europa. Las industrias del sector están en su mayor parte en Escocia y las pérdidas les amenazan con la bancarrota. De acuerdo con la asociación de Comida y Bebida de Escocia, los exportadores pueden perder más de un millón de libras al día en ventas (1,12 millones de euros).

Algunos pescadores han optado por vender directamente sus capturas en Dinamarca para evitar los atascos aduaneros. "Un viaje de ida y vuelta de 72 horas como única manera de garantizar que sus capturas tengan un precio justo y que realmente se puedan colocar en el mercado mientras aún estén lo suficientemente frescas", señalaban desde la Federación Escocesa de Pescadores (SFF) en una carta dirigida al primer ministro, Boris Johnson. La Federación hizo campaña a favor del Brexit, pero se sienten "traicionados". "Esta industria se encuentra ahora en lo peor de ambos mundos", afirma el director ejecutivo de la SFF, Elspeth Macdonald.

El pasado lunes la protesta de los trasportistas alcanzó el centro de Londres y llegó a la puerta de la residencia oficial de Downing Street, donde aparcaron una veintena de camiones echando en cara al Gobierno su "incompetencia" y la "carnicería" que estaban sufriendo. Un primer aviso pacífico, que se saldó con unas cuantas multas, al que Johnson respondió anunciando un fondo de compensación de 23 millones de libras (25 millones de euros). Previamente ya había prometido una inversión de 112 millones de euros en el sector. Los pescadores de Gales también reclaman su parte. El primer ministro dijo comprender "las frustraciones y preocupaciones" de todos ellos, pero achacó parte de los problemas a la pandemia y al cierre de restaurantes en Europa.

La responsable de pesca no leyó el acuerdo

El Gobierno conservador da la impresión de no tomarse en serio a los pescadores. A pesar de que cuotas y capturas fueron un obstáculo casi insuperable en la negociación comercial con la Unión Europea, la secretaria de Estado de Pesca, Victoria Prentis admitió recientemente que no se había leído el acuerdo alcanzado la víspera de Navidad porque "estaba ocupada organizando una cabalgata navideña". En otra de sus intervenciones surrealistas, el ultra escéptico Jacob Rees-Mogg, actual líder de la Cámara de los Comunes, respondió que los peces eran ahora "más felices porque son británicos" cuando un diputado del Partido Nacional Escocés (SNP), Tommy Sheppard, advirtió que camiones cargados con productos del mar habían tenido que ser "destruidos" y la industria está perdiendo "un millón de libras al día".

Escocia domina el sector de la industria pesquera en el Reino Unido, con más del 70% de la cuota de capturas. Los actuales problemas tendrán un coste político para los conservadores en las elecciones previstas para mayo al Parlamento autonómico. Los 'tories', según un sondeo publicado el pasado jueves, perderían 14 de los 31 escaños que ocupan actualmente.

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La carne también

Y no sólo son pescados y mariscos los afectados por el Brexit. La carne también se pudre debido a los mismos problemas aduaneros. Cinco contenedores de carne de cerdo fresca estuvieron paralizados dos semanas en el puerto de Rotterdam porque los certificados del veterinario se habían rellenado de forma incorrecta. Otras 23 toneladas de carne refrigerada, por valor de medio millón de libras, estuvieron detenidas en el puerto de Calais durante tres días. Los clientes europeos ya están buscando otras alternativas para abastecerse. "El nuevo sistema pos-Brexit de aduanas para los productos cárnicos es enrevesado, arcaico y se aplica muy mal", afirma Nick Allen, director ejecutivo de la Asociación de Procesadores de Carne.