Desafíos presidenciales

2021, una complicada recta final para Macron

  • La polémica reforma de las pensiones, suspendida por la crisis sanitaria, aparece como una prioridad en la agenda de Macron en 2021

  • Las elecciones regionales y departamentales, previstas para el próximo mes de junio, serán una prueba de fuego para el presidente francés y su partido en la antesala de las elecciones presidenciales de 2022

French President Emmanuel Macron  wearing a protective face mask  scratches his brow as he talks to the media with Portugal s Prime Minister Antonio Costa (not seen) before a meeting at the Elysee Palace in Paris  France  December 16  2020  Picture taken December 16  2020  REUTERS Gonzalo Fuentes

French President Emmanuel Macron wearing a protective face mask scratches his brow as he talks to the media with Portugal s Prime Minister Antonio Costa (not seen) before a meeting at the Elysee Palace in Paris France December 16 2020 Picture taken December 16 2020 REUTERS Gonzalo Fuentes / GONZALO FUENTES

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“En los albores de esta nueva década, quiero asegurarles que no cederé al pesimismo o a la inmovilidad”. Con esta declaración de principios, Emmanuel Macron prometió la pasada Nochevieja llevar a cabo su agenda reformista a pesar de la masiva movilización social contra su proyecto estrella: la reforma de las pensiones. Tras el estallido de la pandemia de covid-19, no fue el pesimismo o la inmovilidad, sino una crisis sanitaria sin precedentes la responsable de congelar las promesas de transformación macronistas en 2020. Con un año de retraso, el presidente francés deberá apresurarse para ejecutar sus promesas de campaña antes de las elecciones presidenciales que se celebrarán en la primavera de 2022. 

Si bien la gestión de la epidemia de coronavirus continuará siendo una prioridad, en especial la organización de la campaña de vacunación que debería ayudar a controlar la propagación del virus y evitar una nueva ola de infecciones, no será la única. La reforma de las pensiones y de las prestaciones por desempleo, el proyecto de ley de seguridad global y la lucha contra el islamismo radical, aparecen en primera línea entre los objetivos de Macron.

Reforma de las pensiones

Desencadenante de la huelga de transportes más larga de la historia en Francia, la reforma de las pensiones parece crear disensión en el seno del propio Gobierno. Para el ministro de Economía, Bruno Le Maire, se trataría de una “prioridad absoluta” para permitir al Estado “devolver su deuda”. Una observación contestada por su compañera de filas, la ministra de Empleo, Elisabeth Borne para quien “la prioridad absoluta […] es salir de la crisis sanitaria, económica y social, para proteger los empleos”. 

En este rifirrafe, Bruno Le Maire aclaró que será “la máxima prioridad” en cuanto “nos embarquemos en las reformas”, una aclaración que coincidiría con la determinación del jefe de Estado: “Cuando hayamos salido de la crisis, esta reforma volverá inmediatamente”, habría asegurado una fuente cercana al presidente a la radio RTL

La enmienda de las pensiones, considerada como “un proyecto de justicia y progreso social” por el presidente, tiene como objetivo armonizar el sistema de pensiones suprimiendo los 42 regímenes especiales que existen actualmente. Una modificación rechazada con firmeza por los sindicatos que consideran que acarreará pensiones más bajas y obligará a los empleados a trabajar más años. Sin olvidar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha alertado ya de las secuelas económicas de la pandemia sobre las futuras pensiones a medio y largo plazo a nivel mundial. Si bien la fecha de reanudación del proyecto legislativo se desconoce, no hay duda que irá acompañada de una nueva movilización social. 

Reforma de las prestaciones por desempleo

Concebida en un momento de disminución del desempleo marcado por las dificultades de contratación, la reforma del subsidio de paro penalizará a las empresas que abusen de los contratados de corta duración y endurecerá las condiciones para cobrar una prestación por desempleo. Una medida que parece poco o nada adaptada al escenario económico y social actual: el desempleo aumentó un 0,9% el pasado mes de noviembre, alcanzando un total de 3,8 millones de personas sin empleo.

A pesar de esta frágil tesitura, el Gobierno “no tiene la intención de renunciar” a esta “gran reforma”, aseguró el primer ministro, Jean Castex, el pasado mes de octubre. Completar “todas las […] reformas que tienen por objeto transformar, modernizar nuestro país, hacerlo más fuerte y más justo” sería una prioridad innegociable en este 2021.

Innegociable pero aplazable, su entrada en vigor, prevista para este 1 de enero, ha sido pospuesta hasta el próximo 1 de abril.

Ley de seguridad global

No conformes con sus planes en stand-by, en plena pandemia, Macron y su Gobierno apostaron por promover el proyecto de ley de seguridad global, una normativa destinada, entre otras finalidades, a proteger la imagen de las fuerzas del orden. 

Su polémico artículo 24, que prevé limitar y sancionar la difusión de imágenes de las fuerzas del orden durante sus operaciones, desató una verdadera crisis política y social. Periodistas y organizaciones de defensa de los derechos humanos denunciaron un ataque contra la libertad de expresión y la libertad de prensa.

Tras varias jornadas de movilización y con varios casos de brutalidad policial como trasfondo, el líder del grupo parlamentario de La République en Marche, Christophe Castaner, anunció a finales de noviembre “una nueva escritura completa” del controvertido artículo. A lo largo del 2021, la mayoría parlamentaria deberá revelar la corrección del texto. Su aprobación por parte de la opinión pública no está, ni mucho menos, garantizado.

“Proyecto de ley para reafirmar los principios republicanos”

La lucha contra el islamismo radical aparece también entre las prioridades de Macron en este 2021. El pasado 9 de diciembre, el Gobierno presentó su "proyecto de ley para reafirmar los principios republicanos”, conocido inicialmente como “proyecto de ley contra el separatismo islamista”. Una norma destinada a reforzar el laicismo y poner freno al fanatismo religioso. 

En un otoño marcado por una nueva ola de atentados islamistas, el presidente francés optó por sacar adelante el texto. No exento de críticas, esta vez a nivel internacional, Macron fue acusado de estigmatizar a los musulmanes. A tal reproche se sumó la cólera despertada en varios países musulmanes por su férrea defensa del derecho a la caricatura y la blasfemia. Lejos de renunciar a la iniciativa, el texto será debatido en la Asamblea Nacional en 2021.

Defensa del clima

Y, por si fuera poco, el pasado 14 de diciembre, Macron emitió una nueva promesa: celebrar un referéndum para incluir la defensa del clima y la preservación del medio ambiente en la Constitución. 

Antes de ser sometida al voto popular, la enmienda debe ser aprobada por la Asamblea Nacional y el Senado. De concretarse, se trataría de la primera consulta celebrada en Francia desde 2005 y de aprobarse, de un éxito mayor en la agenda macronista en la recta final de su quinquenio. 

Elecciones regionales y departamentales, sondeando el terreno

Más allá de la gestión de la crisis sanitaria, de la reconstrucción económica del país, del éxito o fracaso de sus impopulares reformas, La République en Marche se someterá al escrutinio popular en las elecciones regionales y departamentales que deberán celebrarse en junio de 2021. Se trata de un verdadero desafío para la formación macronista tras su estrepitoso fracaso en las elecciones municipales de junio de 2020, una oportunidad para sondear el terreno antes del comienzo de la próxima carrera por la presidencia.

+++La campaña de vacunación, una prueba de fuego

La gestión de la pandemia no sólo ha obligado a Macron a relegar a un segundo plano sus ambiciones reformistas, también se ha convertido en una prueba de fuego para su presidencia. Si la primera ola de coronavirus estuvo marcada por la penuria de mascarillas y la falta de equipamiento de protección para el personal sanitario, el segundo revés de la epidemia arrastra nuevos desaciertos: dificultades y dilaciones en los test masivos y un significativo retraso en la campaña de vacunación. Este último cometido jugará un papel esencial en la recta final del quinquenio macronista y, por ende, en su posible reelección en las elecciones presidenciales de 2022.

El desacertado inicio de las labores de vacunación, marcado por un importante retraso, se traduce ya en una falta de confianza de la opinión pública: solo el 36% de los franceses estiman que el Gobierno será capaz de llevar a buen puerto la campaña de inmunización, según una encuesta realizada por Ifop-Fiducia y publicada por CNEWS este mismo jueves

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Consciente del hastío popular, la extrema derecha saca ya partido de los errores gubernamentales. “Estamos ‘en guerra’ contra el virus, según Macron, y aún así el Gobierno es incapaz de poner en marcha una logística simple. Peor aún […] ¡nuestra campaña de vacunación es el hazmerreír del mundo desarrollado!”, escribió el pasado domingo la líder de extrema derecha, Marine Le Pen, en su cuenta de Twitter. 

La carrera hacia la presidencia aún no ha comenzado, pero, sin lugar a dudas, la gestión de la pandemia será uno de los elementos clave de la campaña electoral