El futuro de la locomotora europea

Un 2021 para suceder a Merkel

  • Alemania se enfrenta a un 'superaño' electoral marcado por el adiós de la cancillera a la vida política

  • Los posibles sucesores son dos políticos continuistas y un tercero del sector más conservador

Angela Merkel, en el Parlamento alemán.

Angela Merkel, en el Parlamento alemán. / HAYOUNG JEON (EFE)

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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"Para acabar permítanme decir algo personal: en nueve meses son las elecciones federales a las que yo no me volveré a presentar. Todo apunta a que esta será la última vez que me dirija a ustedes con el mensaje de Año Nuevo. Creo que no exagero si digo que nunca en los últimos 15 años nos pareció tan duro el que dejamos detrás y que nunca antes, pese a todas las preocupaciones y escepticismos, miramos con tanta esperanza al nuevo".

Con estas palabras cerró Angela Merkel su tradicional discurso navideño emitido el pasado 31 de diciembre. Fue su último como cancillera federal. En este 2021 recién comenzado, Alemania tendrá que aprender a vivir sin ella al frente. Su partido -la democristiana CDU- debería haber elegido hace meses su nueva presidencia; la llamada Cuestión K -es decir, qué nombre presentará la coalición de la CDU-CSU a la cancillería en las elecciones del próximo otoño- sigue también sin resolver.

La pandemia desbarató todos los planes. Tras varios aplazamientos, la CDU celebrará finalmente un congreso virtual el próximo 16 de enero; 1.000 delegados tendrán que elegir sucesor para la actual presidenta de la CDU, Annegret Kramp-Karrembauer (AKK). La todavía jefa del partido conservador, elegida personalmente por Merkel, tiró la toalla el pasado febrero tras la ya histórica crisis de Turingia, estado federado en el que la CDU se abstuvo para que la ultraderecha de AfD y los liberales del FDP pudiesen hacer primer ministro regional a un candidato minoritario y alternativo al de los poscomunistas de La Izquierda.

La maniobra fracasó, pero también dejó en evidencia que AKK no era capaz de mantener la disciplina dentro del partido. La crisis, sumada a las encuestas de intención de voto que en esos meses daban poco más del 20% a la CDU, forzó a AKK a abandonar la carrera a la cancillería. Contra el deseo de Merkel, su sucesor al frente de la CDU -y muy probablemente también en el Gobierno federal- será un hombre.

Recuperar exvotantes

Tres son los candidatos que se presentan a presidir la CDU: el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet; Norbert Röttgen, exministro federal de Medio Ambiente y experto en política exterior; y Friedrich Merz, un jurista procedente del mundo de las finanzas y que abandonó la carrera política hace una década tras perder un pulso por el liderazgo democristiano precisamente con Merkel. Mientras los dos primeros tienen un perfil más continuista, Merz -que consiguió un 48% de los votos en el congreso del 2018 en el que AKK fue elegida presidenta de la CDU- es el principal enemigo de la herencia política de Merkel.

La izquierda a derecha, Armin Laschet, Norbert Rottgen y Friedrich Merz

/ EL PERIÓDICO

"Por primera vez desde 1949, tendremos unos comicios federales en los que la cancillera no se presentará a la reelección. Tengo claro que la CDU necesita un perfil más claro y quiero posicionar al partido de tal forma que tenga respuestas para los próximos 10 años. Quiero recuperar a exvotantes que perdimos porque ya no saben qué defiende el partido", dijo recientemente Merz durante una videoconferencia con periodistas extranjeros.

"No hay margen alguno para una colaboración con AfD, en ningún espacio parlamentario", añadió Merz. Pese a ese distanciamiento expreso de la ultraderecha, queda claro que una victoria de este enemigo histórico de Merkel supondrá un giro conservador de la CDU. La cuestión es de cuántos grados será el golpe de timón si Merz vuelve a lo más alto de la democracia-cristiana alemana.

"Yo creo que la CDU tiene que trasmitir el mensaje de que estos 16 años con Merkel han sido buenos y de que seguimos apoyando su política internacional, europea y su modernización nacional", respondió Armin Laschet en una rueda de prensa a mediados del pasado diciembre. "Para mí es importante no romper con Merkel, sino la continuidad". Laschet sabe que el continuismo merkeliano es la principal carta de presentación de su candidatura frente a la de Merz. Y a ella se agarra.

Retos abiertos

Apoyado por el actual ministro federal de Sanidad, Jens Spahn -que abandonó la carrera por la presidencia de la CDU por falta de apoyo en las bases-, Laschet presenta un tono más moderado, centrista y pactista de claro acento ecologista que abre la CDU a un gobierno de coalición con Los Verdes, la opción más verosímil a la luz de las actuales encuestas electorales.

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Además de federales, Alemania también celebra este 2021 elecciones regionales en cinco estados federados. En este 'superaño' electoral, el país se enfrenta no sólo a las urnas, sino también a la elección de con qué tipo de liderazgo quiere afrontar la próxima década, con retos abiertos como la gestión de la crisis económica generada por la pandemia, el cambio climático, la decadencia de Estados Unidos como primera potencia mundial o el futuro de la Unión Europea 'post-Brexit'.

En esa transición en la recién inaugurada década, ni el conservadurismo de la CDU ni Alemania podrán contar ya con la principal certidumbre de la primera economía europea en lo que llevamos de siglo XXI: Angela Merkel.