Un papá noel con mascarilla en un centro comercial de Queens, Nueva York.

Una Navidad en pandemia

Begoña González | 19 diciembre 2020

El mundo celebra las fiestas con toques de queda y limitaciones a las reuniones familiares. Londres y el sudeste inglés se suman a los confinamientos de Italia y Alemania

La pandemia no descansa en Navidad a pesar de las esperanzas que arrojan las campañas de vacunación emprendidas por algunos países. La vacuna de Pfizer-BioNtech llegará a los ciudadanos europeos a partir del 27 de diciembre, los estadounidenses ya llevan una semana vacunando a sus ciudadanos y los británicos, casi dos. Pero ante el temor a terceras olas tras las fiestas, el mundo se enfrenta a unas celebraciones sin precedentes y los gobiernos han adoptado medidas y restricciones de todo tipo para contener la propagación del covid-19. El último en decretar duras medidas fue el primer ministro británico, Boris Johnson, quien este sábado anunció el confinamiento de Londres y el sudeste de Inglaterra desde hoy y hasta el próximo 30 de diciembre ante el alza de contagios provocado por una nueva cepa de coronavirus.

UNAS FIESTAS SIN DESMADRES

Ni tomar las uvas en plazas abarrotadas, ni ver los fuegos artificiales tras las campanadas este fin de año. Europa se enfrenta a unas fiestas descafeinadas con limitaciones de comensales en las reuniones navideñas y estrictos toques de queda. Sin unas normas comunes, la mayoría de gobiernos ha decidido restringir las celebraciones a los grupos de convivencia y muchos no permitirán que los festejos se alarguen más allá de las primeras horas de la noche.

Los países más restrictivos son Italia, Alemania y Reino Unido. Italia ha prohibido los desplazamientos entre regiones hasta Año Nuevo, además de aprobar un confinamiento estricto del 24 al 27 de diciembre, del 31 de diciembre al 3 de enero, y el 6 y 7 de enero. Alemania decretó a principios de semana un confinamiento hasta, al menos, el próximo 10 de enero muy parecido al danés: ha cerrado restaurantes, bares, lugares culturales y recintos deportivos, también ha ordenado el cierre de los comercios no esenciales y ha prohibido la venta de alcohol en la vía pública. En la misma situación de cierre total están Londres y el sudeste inglés, donde se prohíben las reuniones en casa con personas de fuera de la burbuja familiar.

Otros países como Noruega han decidido flexibilizar las restricciones y permitirán hasta 10 comensales en Navidad, mientras que en Bélgica solo se permitirá recibir a una persona, o dos en caso de las personas que viven solas. Francia aplicará un toque de queda a partir de las 20 horas que estará vigente todas las fiestas excepto en Nochebuena.

En Suiza, por su parte, donde los restaurantes permanecen abiertos, estos podrán cerrar más tarde por Año Nuevo. Los austríacos se han quedado sin mercadillos navideños y belgas, holandeses, franceses y británicos no podrán disfrutar de sus tradicionales castillos de fuegos artificiales para dar la bienvenida al 2021 y despedir el nefasto 2020.

SEGUNDA OPORTUNIDAD TRAS ACCIÓN DE GRACIAS

Hace unos días, en una cumbre sobre salud, el doctor Anthony Fauci, figura de referencia en la crisis del coronavirus en Estados Unidos, anunció que “por primera vez en 30 años” no va a pasar la navidad con sus hijas. Predicando con el ejemplo, Fauci, al igual que otras autoridades y personalidades destacadas del país, tratan de concienciar a los estadounidenses para que limiten al máximo reuniones y viajes en las fiestas por la pandemia.

Es algo que a nivel federal está recomendado por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades pero no impuesto. Incluso en estados, condados y municipios donde sí hay limitaciones establecidas no hay mecanismos para asegurar su cumplimiento. En la última gran fiesta familiar en EEUU, Acción de Gracias, las mismas recomendaciones cayeron, en parte, en saco roto. Y hoy se sienten las graves consecuencias: contagios disparados, hospitalizaciones que rozan el límite a hospitales y récords de muertes.

Una familia camina por una calle de Brooklyn, Nueva York, con las casas decoradas con motivos navideños.

/ KENA BETANCUR (AFP)

El epicentro ahora es California. Confinamientos y restricciones funcionan siguiendo una estructura regional, con distinta intensidad según el impacto de la pandemia, pero la grave situación hace que casi el total de la población esté bajo normas estrictas, incluyendo la prohibición de mantener reuniones con personas que no formen parte del núcleo de convivencia. La misma prohibición está en vigor en lugares como Philadelphia; estados como Nueva Jersey o Wisconsin limitan a 10 personas las reuniones en interiores y en el estado de Washington solo se permitirán reuniones de distintas unidades de convivencia si han estado antes del encuentro en cuarentena. Informa Idoya Noain.

LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

La llegada del verano en buena parte de la región de Latinoamérica no disipa los peligros: en varios países se insinúa una nueva ola de contagios. Uruguay fue considerado un modelo en su combate del virus: los decesos apenas superan el centenar. Pero el Gobierno estima que los días de ejemplaridad pueden terminar y por eso suspendió hasta el 10 de enero la entrada al país de uruguayos o extranjeros. En las fiestas no puede haber más de 10 personas.

Los gobiernos parecen corregir día a día la fecha de la llegada de las primeras dosis de la vacuna en 2021. A la espera de los suministros, las autoridades sanitarias temen un crecimiento de las infecciones como consecuencia de los actos de desobediencia social que han marcado las últimas semanas (aglomeraciones públicas y fiestas clandestinas). La persuasión estatal no ha calado hondo, especialmente entre los jóvenes. En Argentina las autoridades no descartan endurecer las restricciones antes de la Nochebuena y el Gobierno chileno ya tomó una medida drástica: habrá toque de queda en Navidad y restricciones en la movilidad. El Colegio Médico de Perú le pidió al Gobierno la vuelta de la cuarentena para evitar un repunte de la epidemia.

Los discursos más laxos en relación a la pandemia siguen saliendo de bocas del Gobierno de ultraderecha de Brasil. El general Eduardo Pazuello, asumió el ministerio de Salud en otoño y con 15.000 fallecimientos. A fin de año se contabilizarán cerca de 200.000 casos letales, pero no se inmuta. El gobernador de Sao Paulo, João Doria (PSDB), sostuvo que el "negacionismo" del presidente Jair Bolsonaro puede reactivar la bomba social estos días de mayor relajamiento. En México, en tanto, el presidente Andrés Manuel López Obrador recomendó a la población no salir a la calle y, en caso de extrema necesidad, guardar el distanciamiento. Informa Abel Gilbert.

NI COVID NI NAVIDAD EN CHINA

No perturbará el coronavirus las navidades chinas porque carece China de coronavirus y Navidades. El cristianismo es minoritario y las escasas celebraciones corren a cargo de la juventud urbanita y la comunidad extranjera. El país encadena meses asentado en la vieja normalidad, sin más sustos consignables que algún rebrote esporádico rápidamente sofocado. La situación es más compleja en el resto de Asia, donde las eficaces políticas gubernamentales están en tensión con la comprensible fatiga de la población tras un año de comportamientos responsables. Japón y Corea del Sur epitomizan la problemática. Ambos han sido aplaudidos por su lucha contra la pandemia y hoy encadenan récords de contagios. Son ridículos comparados con las magnitudes europeas, mil casos diarios en Corea del Sur y tres mil en Japón, pero bastan para encender las alarmas y endurecer los protocolos

Una mujer pasa junto unas decoraciones navideñas en el barrio comercial de Ginza, en Tokio.

/ ISSEI KATO ( REUTERS)

Seúl cerró esta semana los colegios y su presidente, Moon Jae-in, ha aireado la posibilidad de subir el distanciamiento social desde la actual fase 2,5 metros a la 3 y máxima. Supone en la práctica un confinamiento, con la libertad de movimientos permitida sólo a los trabajadores de sectores estratégicos, y sería el primero en un ejemplar país que celebró elecciones cuando el resto del mundo estaba encerrado en casa. El Gobierno ha apelado a la responsabilidad personal cuando se acercan las celebraciones navideñas en el país asiático que, junto a Filipinas, muestra más fervor cristiano.

También ha pedido Tokio a su población que persevere con el distanciamiento social, las mascarillas y la higiene personal. El Gobierno ha rogado que se eviten las cenas pantagruélicas y bien regadas de sake con las que las empresas despiden el año en restaurantes. El primer ministro, Yoshihide Suga,  achica agua ahora después de haber sido cazado en varias reuniones, multitudinarias algunas y rodeado de septuagenarios otras, en olímpica ignorancia de sus consejos. La tercera ola se ha llevado por delante su plan para estimular el turismo interno, una de las principales medidas económicas, después de que se la culpara de expandir los contagios por todo el país. Informa Adrián Foncillas.

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