RESACA ELECTORAL

El clamoroso silencio de Putin

Más de tres semanas después del triunfo de Biden, el líder del Kremlin sigue sin felicitar al presidente electo de EEUU

Los politólogos ven en el gesto un intento de mostrar "soberanía" y "fuerza" ante la nueva Administración, percibida como hostil

El presidente ruso, Vladimir Putin.

El presidente ruso, Vladimir Putin. / AFP / ALEXEY NIKOLSKY

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Angela MerkelEmmanuel MacronBorís JohnsonRecep Tayyip ErdoganXi Jinping.... Día tras día, el presidente electo de EEUU, Joe Biden, va recibiendo felicitaciones y parabienes de dirigentes mundiales, pese a lo accidentado de su triunfo en las presidenciales del 3 de noviembre. Con todo, entre los escasos mandatarios de peso planetario que aún no han enviado al demócrata un mensaje de buenos deseos, un nombre destaca entre todos los demás: el presidente de RusiaVladímir Putin, quien durante los últimos cuatro años no ha disimulado su conexión personal con el presidente saliente Donald Trump y cuyo país es acusado de haber ayudado al magnate neoyorquino a llegar a la Casa Blanca en la anterior cita electoral del 2016.

Tanto Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin como el mismo Putin han explicado en repetidas ocasiones, ante las insistentes demandas de los periodistas, las razones de porqué no son pronunciadas de una vez por todas esas mínimas palabras de cortesía, requeridas en cada ocasión en que se produce un relevo político de importancia. Y han querido atajar cualquier especulación sobre la posibilidad de que Moscú eventualmente no reconozca la presidencia de Biden, descartando a su vez que dicha actitud pudiera acabar teniendo algún impacto en la calidad de los contactos futuros ruso-estadounidenses

"Aceptaremos cualquier decisión del pueblo estadounidense y trabajaremos con cualquier persona que consiga la confianza del pueblo americano", enfatizó el presidente ruso el pasado domingo en el primer canal estatal de televisión. No obstante, advirtió , el mensaje de felicitación se materializará de acuerdo con lo que denominó como "tradición", "cuando uno de los aspirantes reconozca la victoria del otro, o cuando los resultados sean proclamados de una forma legítima". 

Retraso táctico

Comprobado que se trata de un mero retraso táctico, a juzgar por las palabras de Putin, analistas y observadores intentan discernir qué es lo que pretende el líder ruso posponiendo un gesto que, tarde o temprano, deberá producirse. "Es difícil ponerse en su mente, pero creo que intenta enviar un mensaje de fuerza, de soberanía y de independencia, de que no se dejarán amedrentar", ante una Administración que, como mínimo, será más hostil que la precedente, valora telefónicamente Tatiana Vorozheikina, profesora de la Universidad Libre de Moscú. Una vez derrotado su candidato, al Kremlin "ya solo le queda la fuerza", continua la politóloga.

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Vorozheikina detecta que, desde el inicio de la presidencia de Putin, allá por los humillantes años 90 posteriores a la desintegración de la URSS, "un intenso resentimiento" marca el comportamiento y el pensamiento político del líder del Kremlin, un hecho que incluso le impide mostrar "pragmatismo" en ocasiones cómo ésta. Para Vorozheikina, "no es una política inteligente porque tarde o temprano tendrá que asumir lo inevitable". 

Además, posponiendo su reconocimiento, opina la politóloga, el presidente ruso también intenta enviar un mensaje en clave interna a la ciudadanía rusa, en un momento de pérdida de popularidad para el inquilino del Kremlin y, sobre todo, de multitudinarias protestas en la vecina Bielorrusia contra unas elecciones calificadas de "fraudulentas". "El poder quiere destacar que, a partir de ahora, solo se reconocerán los triunfos electorales 'legales'", es decir, sancionados por las autoridades , concluye.