acuerdo histórico

La extrema derecha ya decide en Portugal

Los votos del partido ultra Chega facilitan un Gobierno conservador en las Azores por primera vez en 24 años

El líder conservador, Rui Rio, resta importancia al acuerdo y rechaza futuras coaliciones a nivel nacional

El líder del partido de extrema derecha portugués, Andre Ventura, en el centro de la imagen, en una manifestación en Lisboa el pasado mes de junio.

El líder del partido de extrema derecha portugués, Andre Ventura, en el centro de la imagen, en una manifestación en Lisboa el pasado mes de junio. / GETTY IMAGES / HORACI VILLALOBOS

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Lucas Font

La toma de posesión este martes del nuevo Gobierno de la región autónoma de las Azores ha marcado un antes y un después en la política de Portugal. A pesar de los esfuerzos del Partido Social Demócrata (PSD) -fuerza política conservadora- por marcar distancias con el partido de extrema derecha Chega, el acuerdo entre ambas formaciones -junto a otras fuerzas de derecha- ha permitido desbancar al Partido Socialista del poder tras más de 24 años, veinte de ellos con mayoría absoluta. La suma de las izquierdas a nivel nacional no ha sido posible en el archipiélago, donde ya se habla de una ‘geringonça’ -la alianza progresista que aupó a los socialistas al poder en el 2015- en el lado derecho del espectro político.

El acuerdo de legislatura entre el PSD y Chega se ha formalizado gracias a la “moderación” del partido de extrema derecha, según el líder conservador Rui Rio. Un acuerdo que se basa en cuatro puntos que Rio considera que no entran en conflicto con la ideología de su fuerza política: el recorte de los subsidios, la reducción del número de parlamentarios regionales, una mayor autonomía de la región y la aplicación de nuevos mecanismos para luchar contra la corrupción. “¿Es eso fascista?”, preguntó el líder conservador poco después de conocerse el pacto en un intento de acallar las críticas, algunas de ellas desde su propio partido.

La alianza entre las dos fuerzas abre la puerta a futuros acuerdos en el resto del país, sobre todo de cara a las elecciones municipales del 2021, aunque tanto el PSD como Chega descartan, por ahora, posibles coaliciones de Gobierno. Los primeros, porque consideran que el partido de extrema derecha no está “bien cimentado”. “Nunca en la vida un Gobierno liderado por mí se pondrá en las manos de Chega”, aseguró Rio la semana pasada en el canal TVI. En el caso del partido ultra, la negativa se debe a que consideran que el PSD forma parte de un sistema corrupto que necesita una regeneración urgente.

Favorito en las encuestas

Pero a pesar de tratar de marcar distancias, el acercamiento entre ambas formaciones es evidente. Algo que la izquierda también ha tratado de resaltar: el propio primer ministro, el socialista António Costa, acusó a Rio de “traspasar una línea roja de la derecha democrática”. “El líder del PSD tiene que dar una explicación al país. El hecho de que haya habido un acuerdo [en las Azores] es de por sí muy grave”, afirmó Costa poco después de confirmarse el pacto entre las fuerzas de derecha.

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El acuerdo entre el PSD y Chega en las Azores puede pasar factura al actual presidente de la república, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, quien muy probablemente oficializará su candidatura a la reelección en los próximos días. A falta de dos meses para los comicios, Rebelo de Sousa parte como favorito en las encuestas con más del 50% de los votos, aunque los apoyos van a la baja según los últimos sondeos. Una caída que se debe en parte al descontento del electorado socialista moderado -cuyo partido no respalda oficialmente a ningún candidato-.

A pesar de su perfil moderado, Rebelo de Sousa ha sido señalado como responsable indirecto del acuerdo con Chega en las Azores. Según el propio Rio, la formalización del pacto con la extrema derecha se produjo a petición del representante de la república en las islas, cuyo cargo depende directamente del presidente. Estas afirmaciones no favorecen a Rebelo de Sousa, ya que los acuerdos con Chega siguen contando con el rechazo generalizado de los portugueses. Según las encuestas, casi siete de cada diez se posicionan en contra de cualquier pacto.