Impacto del covid-19

¿Deben pagar su deuda los países más pobres?

El G20 prorroga hasta junio del 2021 la moratoria del pago de los préstamos concedidos a la naciones más golpeadas por la pandemia, que solicitan una condonación

Un niño sudanés camina por un campo de refugiados al sur de Juba, en abril del 2006.

Un niño sudanés camina por un campo de refugiados al sur de Juba, en abril del 2006. / SIMON MAINA / AFP

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La pandemia del covid-19 ha azotado con dureza la economía mundial, pero son los países más pobres los que se llevan la peor parte. La irrupción de la crisis sanitaria forzó a medidas de restricción que hundieron su actividad productiva, un desplome que a su vez ha degenerado en un incremento de hasta el 20% de la deuda global. La ola de contagios amenaza con ahogar a las naciones más vulnerables, ya asfixiadas por su anterior situación económica. ¿Qué pasa con ellas?

El pasado abril los países del G-20 (entre los que está España en calidad de "invitado permanente") acordaron una moratoria del pago de los préstamos que vencían este año de los 73 países más pobres del mundo, 38 de los cuales son africanos. Este domingo, y ante el creciente riesgo de una suspensión de pagos que lleve a esos países al colapso, las 20 mayores economías del planeta decidieron prorrogar seis meses, hasta junio del 2021, ese plan para aliviar el pago de la deuda.

Ese plan, que se conoce formalmente como Iniciativa de Suspensión del Servicio de Deuda (ISSD), establece que en el caso de que "la situación económica y financiera lo requiere" esa congelación podría prorrogarse otros seis meses. Para el pago de los préstamos que vencían este 2020 se dará un margen de cinco años.

El informe presentado este domingo en el G-20, reunido telemáticamente en Riad, señala que hasta el 13 de noviembre 46 países habían solicitado acogerse al plan para retrasar el pago de unos 4.800 millones de euros en deuda e intereses que vencían este año. Para acceder a ese beneficio, los países deben someterse a las prescripciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que evalúa si son o no capaces de hacer frente al pago de su deuda.

Decepción de los países pobres

La decisión de prorrogar esa moratoria de la deuda ha supuesto una decepción para los países que piden una condonación, especialmente aquello que ya estaban con el agua al cuello antes de la irrupción de la pandemia y su posterior crisis económica. "Hace falta más alivio de la deuda", aseguró el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Además de su cancelación, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pidió que los países pobres puedan acceder "a créditos con tasa de interés equivalentes a las que están vigentes en países desarrollados".

Seis países (Zambia, Argentina, Belize, Ecuador, Líbano y Surinam) ya han incumplido este año el pago de su deuda, mientras que otros 38 se encuentran en una situación tan delicada que les llevará a incumplirla en los próximos meses. Eso hace que, para los críticos, la ISSD sea un plan insuficiente para hacer frente a ese problema global.

Deuda récord

Los niveles de deuda pública han aumentado durante la última década, especialmente entre las llamadas economías desarrolladas. En España, por ejemplo, la deuda pública bruta es de 1.347 millones de dólares, lo que supone un 96,1% de su producto interior bruto (PIB), mayor que el 58,58% de Alemania pero menor que el 106,22% de los Estados Unidos.

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Sin embargo, esos países ricos tienen una mayor capacidad y perspectiva del pago de sus préstamos, algo que no sucede con naciones especialmente vulnerables como Sudan, donde la deuda supone el 207% de su PIB, Líbano (155%) o incluso Grecia (176,64%).

Según un informe del Banco Mundial, la deuda exterior de las naciones más pobres creció un 9,5% en 2019, hasta llegar al récord de 744.000 millones de dólares. Una quinta parte de esa deuda es con acreedores privados, mientras su deuda bilateral con miembros del G-20 es de unos 178.000 millones. De esos, un 63% es adeudado a China. El pasado viernes, Pekín anunció la congelación temporal de esos pagos. Teniendo en cuenta que ese estudio no refleja el impacto económico de la pandemia, el endeudamiento de estas naciones habrá rebosado hasta sobrepasar otro récord negativo.