01 dic 2020

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Disturbios

Cientos de manifestantes toman el Congreso de Guatemala y le prenden fuego

Los asaltantes participaban en una manifestación contra los presupuestos estatales

El vicepresidente Guillermo Castillo rompe con el presidente Alejandro Giammattei

Abel Gilbert

Miles de manifestantes asaltan el Congreso guatemalteco. / EFE

Guatemala vive horas de inédita tensión e incertidumbre política después de una multitudinaria protesta contra el presidente Alejandro Giammattei, el sábado, que llegó hasta el mismo interior del Congreso, donde un grupo de encapuchados incendió ventanas y cortinas. A menos de un kilómetro de distancia, miles de manifestantes protestaban por la aprobación de un presupuesto que profundiza el ajuste económico en un país con 17 millones de habitantes de los cuales casi un 60% vive en situación de pobreza. De acuerdo con la Cruz Roja, decenas de personas tuvieron problemas respiratorios por la propagación del humo alrededor de la sede parlamentaria.

Giammattei, quien asumió en enero pasado, vive sus horas más difíciles y su continuidad en el poder ha sido puesta en duda desde el momento en que su vicepresidente, Guillermo Castillo, le pidiera que dimitieran juntos "por el bien del país". Gianmmattei, un exjefe de prisiones que defiende la pena de muerte a capa y espada y asumió el cargo con un programa ultraconservador, no parece dispuesto hacerle caso a Castillo ni a las multitudes que ganaron las calles y se enfrentaron con la policía. Se reportaron numerosos heridos. El vicepresidente reclamó luego una "investigación seria" por el "uso excesivo de la la fuerza" por parte de los uniformados. A la vez, dejó entrever la sospecha sobre la manera en que los encapuchados incendiaron una parte del Congreso. "Genera dudas el incendio y lo sucedido a su alrededor", dijo el abogado y empresario, de 54 años.

El presidente había considerado inevitable la aprobación de un presupuesto que, advirtieron los especialistas, agudizará los problemas de una población que ha perdido empleos como consecuencia de la pandemia. Los 18.000 millones de dólares contemplados en los gastos del 2021 están destinados especialmente a financiar el aparato estatal y emprendimientos con el sector privado. El presupuesto no contempla, sin embargo, mejoras para el sistema sanitario ni educativo. Tampoco dedica esfuerzo económico a mitigar los efectos de una desnutrición infantil que azota al 50% de los niños menores de cinco años.

En este contexto se desencadenó la protesta. "La indignación de la ciudadanía es algo que venía madurando por la insolencia de la corrupción que llegó a adquirir formas de descaro y cinismo que colmaron la paciencia de un pueblo que parecía resignado a soportar cualquier cosa que hicieran los que dirigen la dictadura de la corrupción", señaló este domingo el diario La Hora en su editorial.

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