Críticas de sus aliados

Trump retirará tropas en Afganistán e Irak antes de la llegada de Biden

La Administración dejará 2.500 militares en cada país en contra de lo que piden los altos mandos de Defensa

El presidente quiso atacar a Irán la semana pasada pero sus asesores le disuadieron, según el 'New York Times'

Trump saluda a la bandera desde el balcón de Truman de la Casa Blanca.

Trump saluda a la bandera desde el balcón de Truman de la Casa Blanca. / AFP / NICHOLAS KAMM

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Antes de salir de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump reducirá la presencia de tropas militares de Estados Unidos en Afganistán Irak. Así lo ha confirmado este martes, el secretario de Defensa en funciones, Chris Miller, que ha remarcado que la decisión de la Administración saliente no supone un cambio de política, sino que es un movimiento "consistente con los objetivos estratégicos".

La decisión de Trump, a regañadientes de lo que pide parte del Pentágono, dejará un total de 2.500 militares estadounidenses en cada país. Tras esa declaración de intenciones, se espera que el presidente firme esta misma semana una orden para que esa retirada parcial se lleve a cabo antes del 15 de enero. Cinco días después se prevé la celebración de la ceremonia de inauguración de la presidencia de Joe Biden, que abre un nuevo escenario en Oriente Próximo.

Actualmente, EEUU cuenta con cerca de 4.500 soldados en Afganistán y otros 3.000 en Irak, dos países tremendamente inestables tras años de guerra. A pesar de ser anunciada por el máximo responsable del Pentágono en funciones, la retirada de Trump ha generado malestar en la cúpula militar del país y entre sus aliados republicanos.

Críticas internas

Su antecesor en el cargo, Mark Esper, advirtió a principios de mes a la Casa Blanca de que la recomendación unánime de la cadena de mando militar del país era no reducir la presencia de tropas en esos países hasta que se cumplieran las condiciones, según explicaron fuentes a la CNN. El pasado 9 de noviembre, el presidente despidió a Esper, cuyo cargo fue aprobado por el Senado. A pesar de que ya mantenían una mala relación desde que este criticó el despliegue de tropas militares en las calles estadounidenses durante las protestas por la violencia de la policía, la cercanía de las elecciones frenó a Trump, que no quería escándalos internos antes de los comicios. La derrota en los colegios le dejó con las manos libres para echarlo.

La retirada de unos 2.500 soldados también ha sido criticada por uno de los principales aliados de Trump, el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell, que ha señalado que solo una "pequeña minoría" del Congreso respaldará esa retirada. "Perjudicaría a nuestros aliados y deleitaría a la gente que nos desea el mal", ha asegurado. "Estaríamos abandonando a nuestros socios en Afganistán".

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, también advirtió de que salir de Afganistán antes de tiempo o de una forma descoordinada puede llevar al país a "correr el riesgo de convertirse una vez más en una plataforma para que los terroristas internacionales planifiquen y organicen ataques en nuestras patrias". "Estado Islámico podría reconstruir en Afganistán el califato terrorista que perdió en Siria e Irak", ha apuntado. El mes pasado los talibanes aplaudieron la sugerencia de Trump de retirar todas las tropas del país.

Atacar a Irán

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La derrota de Trump y su posterior negativa a aceptarla ha dejado al presidente en una posición inédita que hace temer sus próximos movimientos. Este mismo martes, el 'New York Times' informaba que la semana pasada el magnate quiso llevar a cabo un ataque militar contra instalaciones nucleares de Irán por el informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) en el que se informaba de un aumento en las reservas de uranio enriquecido.

Según funcionarios de la Administración, Trump fue disuadido por sus asesores más cercanos, entre ellos el vicepresidente, Mike Pence, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, que remarcaron que una agresión "podría escalar fácilmente a un conflicto más amplio". Teherán advirtió a Washington que cualquier ataque desencadenará una respuesta "aplastante".