CAMBIO EN WASHINGTON

Rusia frente a Biden, hacia una "estable rivalidad"

Los analistas liberales auguran que continuará el enfrentamiento Washington-Moscú, aunque identifican posible áreas concretas de cooperación

Dirigentes políticos nacionalistas que saludaron la victoria de Trump en el 2016 temen que el nuevo presidente intente resarcirse de la injerencia rusa en el 2016

El presidente ruso, Vladimir Putin.

El presidente ruso, Vladimir Putin. / AFP / ALEXEY NIKOLSKY

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Una predecible rivalidad, diferente a la relación de amor-odio, llena de dramatismo, que ha existido durante los últimos cuatro años con Donald Trump al frente de la Casa Blanca. O una guerra abierta en la que el demócrata Joe Biden, acompañado de dirigentes de su propio partido hostiles a Rusia, se resarcirá de lo sucedido en las elecciones del 2016, cuando una campaña de desinformación injerencia originada en el Kremlin contribuyó a la derrota de su correligionaria Hillary Clinton en las presidenciales del 2016

Estas son las dos posibilidades que manejan estos días expertos y políticos en Rusia sobre el futuro de los contactos entre las dos superpotencias nucleares del planeta. Dos corrientes de pensamiento, eso sí, fuertemente marcadas por la ideología: mientras los analistas de think tanks de tendencia liberal ven la situación con cautela e incluso un cierto optimismo, los sectores más nacionalistas y conservadores próximos al establishment ya han aireado su inquietud ante lo que pueda suceder una vez que Biden tome posesión del cargo.       

Bajo el mandato del presidente electo estadounidense, Moscú Washington "no van a ser amigos, van a competir porque son dos grandes poderes cuyos intereses colisionan", pero ésta será una pugna "estable y predecible", augura Alekséi Naúmov, viceredactor-jefe de la sección de Internacional de 'Kommersant', uno de los diarios de referencia en Rusia, y experto que colabora con el Consejo Ruso de Asuntos Internacionales (RIAC).

Naúmov ve incluso ventajas en la elección de Biden. Considera que, con la victoria del demócrata, las relaciones bilaterales entre ambos países se liberarán de "la sombra del Rusiagate" y podrán identificarse incluso algunas areas de cooperación, entre ellas el conflicto "en Siria". Andréi Kortúnov, director de RIAC, en una reciente conversación con EL PERIÓDICO, ennumeró otros temas donde veía posible forjar consensos, como "el programa nuclear de Irán" o la "prolongación del tratado Nuevo Start" sobre cabezas nucleares de largo alcance.

Falta de química

La química no va a estar presente en los encuentros y cumbres bilaterales que vayan mantener Biden y Putin en el futuro próximo, a diferencia de la evidente simpatía personal que se profesaban el magnate neoyorquino y el líder del Kremlin. Pero "no hay que sobrevalorar la conexión personal como un factor decisivo" en una relación entre dos mandatarios, sostiene Naúmov, quien a su vez constata diferencias entre la sensaciones que suscitaba Hillary Clinton  y el recién electo jefe del Estado norteamericano. Putin veía a Clinton, "como la mano que estaba detrás" de los movimientos de protesta en los países del entorno de Rusia, sostiene el redactor jefe de 'Kommersant'.

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El tono es radicalmente diferente entre representantes de las fuerzas oficialistas y nacionalistas, que controlan el Parlamento,  o incluso en los medios de prensa progubernamentales. "Con la victoria del demócrata se puede esperar una revancha de las fuerzas no conservadoras en todo el mundo; eso significa más rusofobia, más muertes en el Donbás (escenario de la guerra en Ucrania) y en otros puntos calientes del mundo", escribe en su blog Konstantin Kosachov, presidente del Comité de Asuntos Internacionales en el Consejo de la Federación

La prensa oficialista rusa sigue derroteros similares. Un diario progubernamental ha llegado a calificar a Biden como un "incapacitado",  al tiempo que proclamaba que el trumpismo seguía "vivo" y que continuaría. En la páginas de Komsomólskaya PravdaValeri Garbuzov,  director del Instituto de EEUU y Canadá,  ha predecido que "continuará" la política de Barack Obama de "limitar a Rusia", así como "la batalla por la influencia en el espacio postsoviético".