01 dic 2020

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ELECCIONES EEUU 2020

Biden se impone por 306 votos electorales frente a los 232 de Trump

El demócrata suma Arizona y Georgia, mientras el actual presidente logra Carolina del Norte

Idoya Noain

El presidente electo de EEUU, Joe Biden.

El presidente electo de EEUU, Joe Biden. / REUTERS

Mientras Donald Trump y sus más estrechos aliados se aferran a su peligrosa y destructiva versión alternativa de los hechos sobre unas elecciones en que el republicano ha sido derrotado por Joe Biden, la realidad sigue su curso. El recuento de votos sigue consolidando el triunfo del demócrata y este viernes varios medios han dado por cerrada ya la carrera. Tras los triunfos de Biden en Arizona y Georgia, durante más de dos décadas bastiones conservadores, el presidente electo alcanza 306 votos en el colegio electoral. Mientras Trump, declarado por esos medios ganador en Carolina del Norte, se queda con 232. El republicano, además, ha recibido cinco millones de sufragios menos en el voto popular. 

No es solo la realidad de las urnas la que lleva la contraria al mandatario. Se propaga con fuerza en Estados Unidos la pandemia de coronavirus, cuya gravedad Trump ha minimizado y despreciado. Este viernes 'The Washington Post' ha revelado que más de 130 agentes del Servicio Secreto, prácticamente el 10% del cuerpo encargado de proteger al presidente y el vicepresidente, se han contagiado del virus o han tenido que ponerse en cuarentena. Y su exposición se atribuye en parte a la agenda intensa de mítines multitudinarios que organizó Trump en la recta final de la campaña (10  en los dos últimos días). También, a que los agentes se han visto forzados a trabajar en una Casa Blanca en la que el presidente y su círculo cercano de asesores han ignorado incluso pese a sus contagios normas básicas de protección como el uso de mascarillas.

Este viernes, un día después de que volvieran a batirse marcas en EEUU (152.000 contagios; casi 68.000 hospitalizaciones y más de 1.000 muertos), Trump comparecía ante la prensa en la Casa Blanca para centrarse exclusivamente en la vacuna y en la Operación Warp Speed. En sus declaraciones Trump ha vuelto a usar falsedades, como vincular el número de casos solo al número de pruebas.

En esa intervención, anunciada como rueda de prensa pero en la que no ha aceptado preguntas, Trump no ha hecho referencia directa a los resultados de las elecciones ni ha asumido su derrota. Solo, en un momento en que hablaba de posibles nuevos confinamientos para frenar la pandemia, ha usado una expresión dubitativa. “Esta Administración no irá a un confinamiento. Esperemos que la... pase lo que pase en el futuro, quién sabe qué Administración habrá, el tiempo lo dirá”, ha dicho.


Arizona y las "elecciones más seguras"

La pandemia es la prioridad para Biden, cuyo triunfo se ha consolidado tras los datos de Arizona y Georgia. En el primer estado el margen de ventaja sobre Trump ha quedado reducido a 10.000 votos, y son menos que cuando la semana pasada la agencia AP y Fox ya lo declararon ganador allí, pero son suficientes para certificar un movimiento, como el de Georgia, vinculado en buena parte a cambios demográficos y a reforzado activismo, que crean para los demócratas una hoja de ruta para potenciales conquistas venideras en estados que durante décadas han sido dominados por los conservadores.

Esa realidad es tan incontestable que el equipo legal de Trump ha retirado una demanda que tenía presentada en Arizona. Las de otros estados determinantes en la victoria de Biden siguen desinflándose. Este mismo viernes en Pensilvania una firma de abogados que había estado defendiendo las acusaciones infundadas de fraude del presidente ha anunciado que abandona el caso. Y, en un recordatorio de la esperpéntica campaña contra las elecciones legales, un grupo de votantes republicanos que trata de que no se certifiquen los resultados de Pensilvania lo han hecho sin presentar pruebas de fraude, solo con la surrealista promesa de presentarlas en el futuro.

Se puede descartar que vayan a hacerlo. No hay evidencia de que haya habido irregularidades y el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU declaró el jueves que estas han sido "las elecciones más seguras" de la historia del país.

Es el mismo Departamento en el que Trump, que tras las elecciones está ejecutando una purga de funcionarios que no cree suficientemente leales, ha sacado en las últimas horas a dos altos cargos. Son acciones de un mandatario que se empeña en no aceptar la derrota. Lo reiteraba el jueves en una entrevista con el conservador 'Washington Examiner', en la que se mostró desafiante y declaró: "Nunca apuesten contra mí". Y lo reiteraba también este viernes, cuando ha colgado un tuit (etiquetado con una alerta por la red social) volviendo a propagar la mentira de unas elecciones "amañadas".


Provocación en DC

Trump se ha mostrado contenido en la comparecencia en la Casa Blanca pero no da señales de abandonar su incendiaria provocación. Antes de la comparecencia ha anunciado en Twitter (en otro mensaje etiquetado con una alerta) su intención de pasarse mañana a "saludar" por unas manifestaciones convocadas en Washington DC por los seguidores que dan credibilidad a sus infundadas denuncias de fraude. Entre esos seguidores están grupos de extrema derecha y supremacistas como los Proud Boys y Oath Keepers y propagadores de teorías conspiratorias como Alex Jones.