29 nov 2020

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NUEVAS REVELACIONES

Desclasificados documentos que revelan cómo Nixon y Kissinger prepararon el golpe contra Salvador Allende

El Archivo de Seguridad Nacional de EEUU hace públicos documentos sobre la estrategia de Washington contra el presidente chileno

Efe

Salvador Allende, expresidente de Chile.

Salvador Allende, expresidente de Chile. / AFP

El Archivo de Seguridad Nacional (NSA en sus siglas en inglés) de EEUU ha desclasificado unos documentos hasta ahora secretos que revelan nuevos datos de la estrategia de la Administración de Richard Nixon en Chile tras la victoria electoral de Salvador Allende, en noviembre de 1970, así como el papel que Henry Kissinger tuvo en la decisión de derrocar al presidente chileno.

Los documentos recogen la frenética actividad en la Casa Blanca de Nixon entre los días 5 y 9 de noviembre de 1970 para evaluar las consecuencias de la victoria de Allende en las elecciones chilenas y las posibles respuestas por parte de Estados Unidos.

El análisis de  Kissinger 

En un memorándum que Kissinger remitió el 5 de noviembre a la Casa Blanca para que fuese evaluado por Nixon, el entonces asesor de seguridad nacional del presidente realiza un detallado análisis de la situación en el que encuadra la presidencia de Allende como "uno de los desafíos más graves nunca encarados en este continente".

Kissinger advierte a Nixon de que "su decisión sobre qué hacer puede ser la decisión más histórica y difícil en asuntos exteriores que tendrá que tomar este año, porque lo que pase en Chile en los próximos seis a doce meses tendrá ramificaciones que irán más allá de las relaciones entre EEUU y Chile".

Actuar vs no hacer nada

En otro momento, Kissinger califica a Allende como "un marxista duro y dedicado", profundamente "antiestadounidense" que intentará "establecer un Estado socialista y marxista en Chile" y que buscará eliminar la influencia de Estados Unidos "en Chile y el continente" para establecer relaciones estrechas con la Unión Soviética, Cuba y "otros países socialistas".

"La consolidación de Allende en el poder en Chile, por lo tanto, supondría varias amenazas muy graves a nuestros intereses y posiciones en el continente", advierte en el memorándum.

Tras evaluar los problemas que supone Allende y las debilidades de su régimen, Kissinger plantea las distintas alternativas que Washington tiene y los riesgos de cada opción: desde no hacer nada y permitir que Allende se consolide en el poder hasta "hacer algo para prevenir que se consolide ahora que sabemos que es más débil de lo que nunca será".

Mientras el Departamento de Estado prefería no adoptar una actitud hostil contra Allende, desde el Departamento de Defensa, la CIA y algunos elementos del Departamento de Estado defendieron que el presidente chileno era "nuestro enemigo" y que la Casa Blanca "debería intentar prevenir que se consolide ahora que es más débil".

Kissinger es de los que defiende la actuación contra Allende: "A mi juicio, los peligros de no hacer nada son mayores que los riesgos a los que nos enfrentamos al intentar hacer algo", dice, y recomienda a Nixon que tome la decisión de oponerse "con contundencia a Allende, tanto como podamos y hacer todo lo que podamos para evitar que consolide su poder".

Además, Kissinger recomienda a Nixon que adopte esta postura durante la reunión del Consejo Nacional de Seguridad (CNS) que se celebrará al día siguiente --6 de noviembre-- para "dejar bien claro" que el presidente quiere que "Allende sea combatido tan fuerte como podamos".

Chile, 'mal ejemplo'

Al día siguiente, el 6 de noviembre, el entonces director de la CIA Richard Helms presentó un informe de la situación al CNS en el que relató, entre otros detalles, los fallidos intentos en estamentos militares por impedir la toma de posesión de Allende y cómo la actitud del comandante en jefe del Ejército, el general René Schneider "bloqueó" una intervención militar.

Con la información proporcionada por Kissinger y Helms, Nixon expresó sus conclusiones durante la reunión del CNS del 6 de noviembre: "Si Chile se mueve como esperamos y es capaz de eludir las consecuencias... da el coraje a otros que no están decididos en Latinoamérica".

Nixon añade que nunca estará a favor de rebajar a los militares en Latinoamérica porque "son los centros de poder sujetos a nuestra influencia. Los otros (los intelectuales) no están sujetos a nuestra influencia. Queremos darles alguna ayuda. Especialmente a Brasil y Argentina".

"Brasil tiene más población que Francia e Inglaterra combinadas. Si permitimos que los potenciales líderes en Suramérica piensen que se pueden mover como Chile y satisfacer ambas posturas, tendremos problemas", continuó Nixon.

La conclusión de Nixon

"No se debería permitir la impresión en Latinoamérica de que se pueden escapar, que es seguro ir por este camino", añadió Nixon antes de concluir que "los nuevos políticos latinoamericanos son de una nueva camada. Usan el antiamericanismo para llegar al poder".

"Debemos parecer correctos en la superficie con Allende, pero por lo demás, seremos duros. Él no va a cambiar; sólo el interés propio lo afectará", concluyó el presidente estadounidense. 

En esa misma reunión, los secretarios de Defensa, Melvin Laird, y de Estado, William Rogers, coincidieron en que Estados Unidos debería "hacer todo lo que podamos para dañarle y derrocarlo".