Derechos humanos

El Parlamento de Nicaragua aprueba la cadena perpetua para los delitos de odio

La Asamblea Nacional ha respaldado la reforma presentada por el Gobierno de Daniel Ortega para modificar el sistema penal y esto es una amenaza directa a los opositores

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua.

Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. / OSWALDO RIVAS (REUTERS)

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El Periódico

La Asamblea Nacional de Nicaragua ha aprobado el primer debate sobre la reforma constitucional, que permite instaurar la cadena perpetua para los delitos de odio.

Con 70 votos a favor de un total de 90 escaños, el Parlamento ha respaldado la reforma presentada por el Gobierno del presidente, Daniel Ortega, y que busca reformar el artículo 37 de la Constitución para incluir la cadena perpetua para estos delitos en el Código Penal.

Según la propia Carta Magna, para la efectiva reforma constitucional es necesario someter a votación la medida en dos legislaturas diferentes. Eso significa que tendrá que ser sometida de nuevo a votación en 2021, según informaciones del diario 'La Prensa'.

“Ley Putin”

Esta reforma se suma a la Ley de Regulación de los Agentes Extranjeros, también conocida como 'Ley Putin', en una referencia al presidente ruso y que, según la oposición, criminaliza la financiación recibida por asociaciones, empresas y organizaciones de agencias y gobiernos extranjeros.

El cambio supone la eliminación del límite de 30 años de cárcel para los delitos graves y busca establecer la cadena perpetua para los delitos de odio, siguiendo la petición del propio Ortega.

Amenaza a los opositores

El artículo 37 de la Constitución señala que en Nicaragua no se contemplan penas que de forma aislada o en su conjunto, sumen más de 30 años, límite que sería derogado en la reforma planteada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

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El pasado 15 de septiembre, Ortega pidió a la Corte Suprema de Justicia trabajar en las propuestas sobre la cadena perpetua para cambiar el sistema penal y condenar a aquellos que "cometan crímenes atroces y de odio".

Su discurso está dirigido, en gran medida, contra los sectores opositores que exigen justicia por el uso excesivo de la fuerza en el marco de las protestas contra el Gobierno registradas desde abril de 2018.

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