26 nov 2020

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Venezuela: sobrevivir con menos de un euro al mes

Un estudio constata que más del 96% de los hogares se encuentran en situación de pobreza

La cuarentena ha disparado hasta más del 600% la inflación en el precio de los alimentos

Abel Gilbert

Varias mujeres escogen productos en un pasillo de un supermercado el 15 de octubre de 2020  en Caracas (Venezuela).

Varias mujeres escogen productos en un pasillo de un supermercado el 15 de octubre de 2020  en Caracas (Venezuela). / Miguel Gutierrez (EFE)

"A pesar del bloqueo criminal contra Venezuela, el Día Mundial de la Alimentación lo celebramos impulsando la producción nacional y garantizando la alimentación de nuestro pueblo", aseguró Nicolás Maduro el pasado 16 de octubre y destacó todo el "esfuerzo" que se realiza a través de las cajas que entregan los Comités Locales de Abastecimiento y Producción. "¡Los enemigos de la Patria no han podido, ni podrán con Venezuela!", dijo el presidente en su cuenta de Facebook.

Con el paso de los días empezaron a lloverle  comentarios. "Dónde darán esas cajas porque yo no tengo en casa nada y la caja tarda en venir un mes y no trae lo que aparece en la foto", le escribió Adrianita Pirez. "Pesidente, saludos, pero le hago una pregunta, ¿qué compraría usted con 300.000 bolívares mensuales -menos de un euro-?", quiso saber Arley Rivas.

La respuesta se encuentra en las calles, donde aumentan la pobreza y la desnutrición. La la inflación en el precio de los alimentos durante la cuarentena por el covid ha alcanzado el 671,8 %.  La Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) ha consignado que el incremento de la desnutrición en América del Sur es "impulsado principalmente por la situación en Venezuela", donde  se pasó de un déficit de 2,5 puntos entre 2010-2012 a 31.4 puntos en el período 2017–2019.

La última encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que elabora la Universidad Católica Andrés Bello da cuenta de que el  96,3% de los hogares se encuentran en situación de pobreza. Doce millones de personas, un tercio de ellas pensionistas, reciben un salario mínimo de 400.000 bolívares, lo que equivale a estas alturas a menos de un dólar. La moneda norteamericana es el factor de regulación del mercado negro donde con el equivalente a algo menos que una mensualidad se puede adquirir un paquete de arroz o un kilogramo de harina para preparar las indispensables arepas.  

Para mitigar las condiciones de precariedad, que el Palacio de Miraflores atribuye de manera casi exclusiva a las sanciones norteamericanas, unos 10 millones venezolanos reciben además el bono de alimentación tan exaltado por el presidente que se aproxima a los cinco dólares. El Observatorio Venezolano de la Salud, el Colegio de Nutricionistas-Dietistas, la Sociedad de Puericultura y Pediatría y la Fundación Bengoa para la Alimentación, entre otras entidades, han recordado no obstante que Venezuela ha sido incluida junto con Etiopía, Sudán, Nigeria, Siria y Haití entre los países con peores crisis alimentarias del planeta.

En su documento conjunto señalan que las cajas que la población le compra al Estado incluyen sobre todo carbohidratos y grasas, "ultra-procesados, y muchas veces no consistentes con el patrón alimentario local o con las normas internacionales de protección de la alimentación de lactantes y niños pequeños". Es esa asimetría la que le lleva a decir a Marianela Herrera, del Observatorio Venezolano de Salud, que buena parte de la sociedad "no se está alimentando sino mitigando el apetito". 

El derrumbe que no cesa

Entre 2014 y 2019, el PIB se contrajo un 65%. El colapso tuvo un efecto social expulsivo: unos cinco millones de personas han abandonado el país. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe ha calculado que este año caerá otro 18%, en parte como consecuencia de la pandemia. El hambre y la desnutrición forman parte del telón de fondo permanente de un conflicto político entre el madurismo y la oposición que no parece encontrar salida a la vista. 

La consultora Ecoanalítica calcula que desde que se reportó el primer caso positivo de covid-19, en marzo, los precios de los alimentos se incrementaron un 671,8 %.  Los venezolanos deben recurrir a diario a la astucia, el tesón y la ilegalidad para adquirirlos. Una primera línea divisoria de la sociedad es la que separa a los que reciben remesas de sus familiares en el exterior (el 35% de los hogares) y aquellos que tienen que arreglársela sin dólares.  La inflación, sin embargo, no hace distinciones entre unos y otros consumidores. Un kilogramo de café costaba hace un mes 1,2 millones de bolívares soberanos. El precio se ha duplicado. Lo mismo ha sucedió con el aceite de soja, los huevos o la leche en polvo.

Carlos Albornoz, presidente del Instituto Venezolano de la Leche y la Carne aseguró que el consumo anual de carne se ha reducido a tres kilogramos, lo que ubica a ese país por debajo de Etiopía y Uganda. "Jamás me imaginé esto. Es como un meteorito hubiera destruido las industrias, el rebaño, los comercios".