RESPUESTA DE MOSCÚ

Rusia desmiente las acusaciones de pirateo en Francia y los Juegos Olímpicos

El portavoz del Kremlin cree que las imputaciones de seis presuntos miembros del GRU en EEUU constituyen un nuevo ejemplo de "rusofobia"

Un cartel muestra las fotografías de los seis ciudadanos rusos, agentes de la inteligencia militar, en busca y camptura por el FBI estadounidense.

Un cartel muestra las fotografías de los seis ciudadanos rusos, agentes de la inteligencia militar, en busca y camptura por el FBI estadounidense. / EFE / ANDREW HARNIK

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Idénticos argumentos, idénticos desmentidos. Han trancurrido ya cuatro años desde que aparecieran las primeras acusaciones contra Rusia de pirateo e injerencia durante la recta final de las elecciones presidenciales del 2016 que llevaron a Donald Trump a la Casa Blanca, pero las autoridades de Moscú siguen respondiendo con las mismas palabras en cada ocasión en que se les señala con el dedo acusador por planear y llevar a cabo ciberataques y operaciones de interferencia en países occidentales.  

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha reaccionado con dureza a la inculpación, por parte de la justicia estadounidense, de seis agentes del GRU, el temido servicio de inteligencia militar ruso. Estos hechos "muestran una rusofobia frenética que no tiene nada que ver con la realidad", ha declarado. Según este responsable, una de las pocas personas autorizadas para hablar en nombre del presidente Vladímir Putin, existe "una tendencia a acusar a Rusia y a sus servicios secretos de todos los pecados", ha continuado.

Entre las acusaciones contra los presuntos agentes informáticos rusos del grupo Sandworm se encuentra una campaña para interferir en las elecciones presidenciales francesas del 2017 y sabotajes en los Juegos Olímpicos, una cita deportiva que, desde el año 2018, se lleva a cabo sin la presencia oficial de una delegación de Rusia por el doping de Estado que las autoridades del país impulsan entre sus deportistas de élite.

Las disfunciones que se vivieron durante la ceremonia inaugural de los Juegos de Invierno en Corea del Sur en el 2018, con miles de computadores relacionados con el evento inutilizados, tuvieron su origen, según el pliego acusatorio, en Rusia y no en Corea del Norte, como se pensó en un principio. Este mismo lunes, los servicios secretos de EEUU y el Reino Unido han advertido de que los mismos piratas informáticos han realizado labores de reconocimiento para tratar de hacer lo propio en la cita olímpica que debe celebrarse en Tokio el verano que viene.

"Ningún ataque cibernético"

"Ni la Federación Rusa ni los servicios especiales han realizado jamás ningún ataque cibernético, especialmente contra los Juegos Olímpicos", ha enfatizado el vocero presidencial ruso.

Una mujer fotografía el anillo olímplico cerca del estadio de Tokio / AFRANCK ROBICHON (EFE)

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El fiscal estadounidense no hace mención alguna a posibles ataques destinados a alterar o a influir en las presidenciales del próximo 3 de noviembre. En la actual campaña electoral, las acusaciones de injerencia y hackeo no han tenido de momento el impacto de lo sucedido en el 2016.

Eso sí, se acaba de saber que los servicios estadounidenses advirtieron a la Casa Blanca que Rudolf Giuliani, uno de los más fieles aliados de Trump, estaba siendo el "objetivo" de una campaña de influencia diseñada por la inteligencia rusa "con el objetivo de alimentar de desinformación rusa al presidente" cuando viajó a Ucrania a finales del pasado año para recabar datos comprometedores sobre los negocios allí de Hunter Biden, el hijo del aspirante demócrata. De hecho, uno de los interlocutores en Kiev del exalcalde neoyorquino, Andriy Derkach, un parlamentario ucraniano independiente aunque vinculado al prorruso Partido de las Regiones, acaba de ser sancionado por el Departamento del Tesoro "por sus intentos de influir en el proceso electoral en EEUU".