Escándalo en el Vaticano

Detenida por malversación 'la dama del cardenal Becciu'

Cecilia Marogna, de 39 años, actuaba en connivencia con el purpurado destituido por el Papa por irregularidades

El cardenal Angelo Becciu ha renunciado por un caso de corrupción.

El cardenal Angelo Becciu ha renunciado por un caso de corrupción. / ANDREAS SOLARO (AFP)

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Rossend Domènech

Cecilia Marogna, de 39 años, una empresaria especializada en operaciones humanitarias y relaciones diplomáticas, ha sido detenida en Milán por orden del Vaticano acusada de malversación llevada a cabo en connivencia con el cardenal Angelo Becciu, destituido recientemente por el Papa por las irregularidades cometidas con fondos vaticanos.

La Santa Sede acusa a "la dama del cardenal", como algunos la han bautizado malignamente en el Vaticano, de haber desviado 500.000 euros recibidos por orden del entonces cardenal Angelo Becciu, cuando era el número tres del Vaticano; eclesiástico que dos semanas atrás fue destituido por Francisco y despojado de todas las prerrogativas como cardenal. La directiva y el excardenal están acusados del mismo delito por haber utilizado fondos del Vaticano para fines privados.

El arresto se ha producido en la ciudad de Milán por una orden de Interpol. A pesar de haber sido detenida en territorio italiano deberá ser extraditada al Vaticano, Estado que cuenta una prisión con tres celdas, una de ellas ya ocupada por un financiero. Los trámites pueden demorarse un tiempo.

Red diplomática secreta

Aunque según ella estaba tejiendo una red secreta de relaciones internacionales en soporte de la diplomacia vaticana oficial, la mujer había concedido  dos entrevistas públicas a diarios nacionales italianos, ventilando abiertamente su actividad.  A la pregunta de por qué se ha sacado a relucir su nombre en el ámbito de un súper escándalo financiero  protagonizado por el excardenal Becciu, respondió textualmente: "Me considero un paquete-bomba (…), disputada por asuntos externos a las murallas del Vaticano, donde giran los grandes intereses (…), en el ámbito de un choque de poderes más amplio, que ya ha hecho caer muchas cabezas y que acaba solo de empezar, entre facciones que se oponen al papa Francisco".

La nueva Mata Hari vaticana -es la segunda que salta a las crónica en tres años- es titular de Logsic, una sociedad con razón social en Eslovenia, constituida en 2018 con un capital social de 7.500 euros y con tres empleados fijos. A la pregunta de si era verdad que había construido una diplomacia paralela, dijo que sí. "Reivindico el resultado de haber construido una red de relaciones en África y Oriente Medio para proteger las Nunciaturas y Misiones de los riesgos ambientales y de grupos terroristas", apuntó.

"Analista geopolítica"

La "dama del cardenal"  contaba con una carta de presentación del  cardenal Becciu: “El firmante declara que conoce a la señora Cecilia Marogna y que deposita en ella confianza y aprecio por la seriedad de su vida y de su oficio", servicios que el entonces número tres de la santa Sede definía así: "Presta servicio como analista geopolíticao y consejera de relaciones externas para la Secretaría de Estado, sección asuntos generales".

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El arresto se encuadra en el ámbito de una telaraña de operaciones financieras, algunas de dudosa reputación, que el excardenal había puesto en pie para comprar un edificio de lujo en Londres como inversión del dinero (200 millones) entregados por los feligreses al Papa para sus obras de caridad. Se trata de un verdadero escándalo que, además de evidenciar errores financieros de principiante, se relaciona con dos aspectos actuales de la vida vaticana y de la Santa Sede: la oposición a la línea del Papa actual, sobretodo a una reforma total del Gobierno de la iglesia, y los posicionamientos en vistas del próximo Cónclave.

Este martes, durante una de las últimas reuniones dev cardenales que elaboran la reforma desde hace años, el Papa participó en videoconferencia. Dijo que "la reforma ya está en curso, incluso bajo algunos aspectos administrativos y económicos”. Parece que el de la nueva Mata Hari no será el último arresto.