ACUERDOS DE ARTEMIS

EEUU y otros siete países firman un acuerdo sobre cómo explorar la Luna

Rusia rechaza el pacto con el que la NASA prevé la presencia privada y la extracción de recursos lunares

Imagen del un paseo lunar de la misión Apolo 11, en 1969. 

Imagen del un paseo lunar de la misión Apolo 11, en 1969.  / ARCHIVO

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Agencias

La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio Estadounidense (NASA) ha anunciado este martes un pacto con siete países, que ha bautizado como los Acuerdos de Artemis, que establece una serie de normas para la exploración de la Luna.

Las naciones que han suscrito el acuerdo con EE.UU. son Australia, Canadá, Italia, Japón, Luxemburgo, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el Reino Unido.

"Estos son principios que hemos acordado todos y que comienzan con el principio básico recogido en el Tratado de Espacio Exterior de que vamos a explorar el espacio pacíficamente, creemos que eso es muy importante", destacó en una rueda de prensa telemática el administrador de la NASA, Jim Bridenstine. "Y el primer paso en una exploración pacífica del espacio es asegurarse de que las naciones son transparentes", agregó.

Otro de los principios es la "interoperabilidad", es decir, "cómo hacemos las cosas cuando interactuamos entre nosotros como naciones independientes, pero al mismo tiempo cómo trabajamos juntos para hacer cosas que no podríamos hacer solos sino juntos", detalló Bridenstine. En ese sentido, precisó que este punto contemplaría situaciones en las que los países se prestan ayuda si los astronautas de otra nación tiene algún problema.

Registro de objetos espaciales

Otra de las disposiciones, que Bridenstine consideró de las más importantes de los acuerdos de Artemis, es el registro de los objetos espaciales. "Por supuesto que pensamos en términos de posiciones orbitales u objetos que van a órbitas específicas por el espacio, pero también es importante que registremos lo que estamos mandando a la Luna y lo que se está enviado a Marte", opinó.

En suma, con estos acuerdos "nos estamos uniendo con nuestros colaboradores para explorar la Luna y establecer principios vitales que crearán un futuro seguro, pacífico y próspero en el espacio para toda que toda la humanidad lo disfrute", dijo Bridenstine.

Entre los ausentes en este pacto destaca Rusia, que ha decidido no participar en él al describirlo como "demasiado estadounidense-céntrico". A este respecto, Bridenstine, que no descartó que puedan unirse más países a la iniciativa, manifestó su esperanza de que Rusia se adhiera algún día.

20 años de la cooperación con Rusia

"Sigo esperanzado en que Rusia se una a los acuerdos de Artemis, e incluso si no se une que cumplan con los principios recogidos en ellos porque lo que estamos haciendo es hacer operativo lo acordado en los Tratados del Espacio Exterior", indicó. En ese sentido recordó que el próximo mes se celebrarán "veinte años de los astronautas estadounidenses y los cosmonautas rusos viviendo y trabajando juntos en el espacio", algo que calificó como "un hito increíble".

La agencia espacial estadounidense tiene prisa por establecer un precedente al dar forma a un régimen legal que autoriza explícitamente a las empresas privadas a operar en otros astros de manera protegida.

El jefe de la agencia espacial rusa, Dimitri Rogozin, dijo el lunes que el programa de Artemisa para regresar a la Luna estaba demasiado "centrado en Estados Unidos".

Dos astronautas estadounidenses, incluida una mujer, caminarán sobre la Luna en 2024 durante la misión Artemisa 3, y la NASA quiere involucrar a otros países en la construcción de la miniestación que se pondrá en órbita lunar a partir de 2023. "Artemisa será el programa internacional de exploración tripulada más grande y diverso de la historia, y los Acuerdos de Artemisa serán el vehículo para establecer esta coalición global única", dijo Bridenstine.

Extracción de recursos

Los acuerdos enumeran diez principios, como la transparencia de las actividades, la interoperabilidad de los sistemas nacionales, la obligación de catalogar todo objeto espacial, la asistencia a un astronauta en peligro, el intercambio de datos científicos y la gestión adecuada de los desechos espaciales.

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Pero el texto se vuelve más controvertido al contemplar la posibilidad de que los países creen "zonas seguras" para proteger sus actividades en un cuerpo celeste, por ejemplo la extracción de recursos, como el agua en el polo sur de la Luna. El tratado de 1967 prohíbe cualquier "apropiación nacional por proclamación de soberanía, ni por vía de utilización ni por ningún otro medio".

Pero la NASA se basa en otro artículo del tratado que prohíbe cualquier actividad que "causara malestar potencialmente dañino" para justificar la creación de estas zonas seguras, aunque reafirmando la primacía del tratado espacial.

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