Pandemia

Coronavirus en Túnez: Imponen toque de queda por contagios de COVID-19

Las autoridades tunecinas anunciaron esta medida en la capital mientras que en el resto del país declararon el estado de alarma ante el aumento de casos

Peronal médico en Túnez atendiendo la crisis por el coronavirus.

Peronal médico en Túnez atendiendo la crisis por el coronavirus. / EFE

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El Periódico

Túnez impuso un estricto toque de queda en la capital y declaró el estado de alarma en todo el país, para tratar de frenar la enorme "aceleración del número de contagios por la COVID-19", que en varias de las provincias supera ya el centenar de positivos por 100.000 habitantes.

A partir de este jueves, los cerca de 1.5 millones de personas que viven en el área metropolitana del llamado "Gran Túnez", no podrán salir a la calle entre las 20.00 y las 5.00 horas local durante la semana, ni entre las 19.00 y las 6.00 horas los sábados y domingos.

Asimismo, desde el viernes se retirarán todas las sillas de las cafeterías y restaurantes, y no se podrá consumir en ningún establecimiento en un intento por reducir la socialización, uno de las principales razones de contagio según las autoridades, que hoy expresaron su alarma por el impulso de la curva.

Crecimiento de contagios

"Algunas provincias han registrado 100 contagios por cada 100.000 habitantes, esto es alarmante", explicó hoy la portavoz del ministerio de Sanidad, Nissaf Ben Alaya.

"Durante los últimos 14 días, la media es de 72,9 positivos diarios, por 100.000 habitantes. Cerca de 1.200 contagios se registran a diario", agregó la doctora, antes de insistir en que se deben endurecer las medidas de contención para prevenir que se deteriore la situación epidemiológica.

Una tendencia al alza que aumenta día a día desde que el pasado 27 de junio Túnez abriera sus fronteras tras cerca de tres meses de confinamiento total. Los expertos advierten además, que no se ha alcanzado aún el pico de la curva de contagios y que este podría llegar en octubre o principios de noviembre con el riesgo de que colapse el sistema sanitario, ya de por sí deficiente.

Cifras oficiales

Según el último informe del Ministerio de Sanidad- que acusa en las últimas semanas retrasos de más de 48 horas en la publicación de las estadísticas oficiales-, el país registró entre el 4 y el 5 de octubre un total de 2.312 casos y 48 muertes, una cifra récord desde el comienzo de la pandemia.

La cifra total y oficial desde que se desató la pandemia es de 24.542 positivos y 321 fallecidos, más de veinte veces superior al número de contagios a finales de junio.

El director del Instituto Pasteur, centro de referencia para las enfermedades infecciosas en Túnez, Hechmi Louzir, señaló que el 85% de los positivos son asintomáticos y que los trabajadores podrán incorporarse a su puesto diez días después de realizar un test de detección, mientras que aquellos que presenten síntomas podrán trabajar tres días después de la desaparición de la fiebre.

Por otro lado, el 5% de los contagios afectan a menores de 14 años aunque ningún caso ha tenido que ser trasladado hasta el momento a un hospital.

Boicot de docentes

Por su parte, la federación de docentes de secundaria amenazó este martes con declarar un boicot nacional, si el departamento de Educación no respeta la aplicación del protocolo sanitario y reveló que al menos 500 profesores han dado positivo desde el comienzo de las clases, el pasado 15 de septiembre.

Asimismo el sindicato reclamó que el Estado reconozca la COVID-19 como una enfermedad profesional, como ha hecho recientemente con el personal sanitario.

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En un discurso a la nación, el primer Ministro, Hichem Mechichi, anunció una serie de medidas preventivas a aplicar durante los próximos quince días y que incluyen la prohibición de cualquier manifestación cultural, comercial y deportiva, jornadas laborales para la función pública de cinco horas y con grupos rotativos en la Administración y el uso obligatorio de la mascarilla en el espacio público.

En declaraciones a Efe, el Sindicato Nacional de Enfermeros denunció la falta de fiabilidad de las cifras publicadas por el Gobierno y lamentó el deterioro de sus condiciones de trabajo, sin material de protección y un protocolo sanitario "claro", por lo que reclamó un nuevo confinamiento en el país.