TENSIÓN EN ASIA CENTRAL

Kirguistán se hunde en el caos tras la anulación de las legislativas

Facciones opositoras pugnan entre sí tras el vacío de poder en la república centroaiática creado por la dimisión del primer ministro Boronov

Soldados de Kirguistán desfilan ante las protestas. 

Soldados de Kirguistán desfilan ante las protestas.  / efe

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

Escribe desde Moscú

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El espacio exsoviético vive momentos de gran convulsión. Tras las protestas contra los resultados electorales en Bielorrusia del verano, el envenenamiento del opositor Alekséi Navalni y la consiguiente tensión vivida durante los comicios regionales en Rusia a mediados de septiembre, amén de los recientes enfrentamientos armados entre Armenia y Azerbaiyán, le llega ahora el turno a la remota república centroasiática de KirguistánDos días de protestas tras unas elecciones legislativas denunciadas como fraudulentas por la mayoría de fuerzas políticas locales han forzado la dimisión del primer ministro, Kubatbek Voronov y la anulación de los comicios. En medio de un vacío de poder que inquieta a los principales aliados del país, en especial a Rusia, diferentes facciones opositoras dirimen una descarnada lucha por acaparar influencia. 

Todo comenzó el lunes pasado, cuando se dieron a conocer los resultados de los comicios legislativos celebrados el día anterior. Únicamente cuatro fuerzas políticas -Unidad, Mi Hogar Kirguistán, Kirguistán y BK- obtuvieron representación parlamentaria, dejando fuera a  más de una decena de indignados partidos políticos. De inmediato, miles de ciudadanos salieron a la calle para protestar contra los resultados, llegando a penetrar en la sede del Gobierno, del Parlamento, de la alcaldía y del Comité de Seguridad del Estado,  e incluso logrando poner en libertad a dirigentes políticos acusados en el pasado de diversos delitos. Ante el cariz que adoptaban los acontecimientos, el jefe del Estado, Sooranbay Jeebenkov, ha recomendado revisar los resultados para establecer si se habían prodicido irregularidades. El martes, la Comisión Electoral Central anuló los resultados de los comicios, en una decisión adoptada por unanimidad con el objetivo de "evitar que aumente la tensión en el país". 

Dos consejos opositores

Pero lejos de calmar las turbulentas aguas de la política interna kirguís, lo sucedido ha dado rienda suelta a las facciones opositoras a abrir una cruda lucha por el poder, formando al menos dos consejos opositores rivales, mientras uno de los partidos en liza, denominado Ta Zhurt, maniobraba para colocar al frente del Ejecutivo a su candidato, Sadyr Zhapárov. No está claro que lograra sus propósitos, ya que una muchedumbre iracunda irrumpió en el hotel donde se celebraba la reunión parlamentaria, obligando al aspirante a darse a la fuga. El presidente Jeebenkov, una figura también ampliamente cuestionada, ha realizado numerosos llamamientos a la calma, tras reconocer que el país atravesaba "su periodo más difícil". "Pido a todas las partes contención y paciencia y recuerdo que los intereses del Estado están por encima de las ambiciones personales", ha enfatizado.

Kirguistán es un pequeño país montañoso de cerca de 200.000 kilómetros cuadrados, un tamaño similar al de Uruguay, fronterizo con China y con varias exrepúblicas soviéticas, y poblado por 6,5 millones de habitantes. Con una economía enormemente dependiente de Rusia, se ha integrado sin dudar en la Unión Euroasiática, la alianza económica auspiciada desde el Kremlin con algunas exrepíblicas soviéticas. Moscú dispone de una base aérea en la ciudad de Kant, a unos 20 kilómetros de la capital, Bishkek, cedida hasta el 2027 a cambio de una reducción de la deuda contraída con Rusia, según los térmimos de un acuerdo firmado en el 2012. Precisamente, el presidente ruso Vladímir Putin ha declarado que observaba de cerca los sucesos en el país, al tiempo que deseaba una "resolución pacífica" del conflicto. 

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