polémicas declaraciones

El primer ministro de Hungría pide a los homosexuales "dejar a nuestros niños tranquilos"

El conservador Viktor Orban arremete contra un libro de cuentros y leyendas publicado en el país por la comunidad LGTBQI

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, en una rueda de prensa el pasado mes de junio en Budapest.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, en una rueda de prensa el pasado mes de junio en Budapest. / REUTERS / BERNADETT SZABO

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AFP

La comunidad gay de Hungría lamentó el lunes ser el "chivo expiatorio" del primer ministro Viktor Orban, después de que éste les pidiera "dejar a los niños tranquilos" tras la aparición de un libro infantil que valoriza la homosexualidad.

"Hungría tiene leyes sobre la homosexualidad que se basan en una mira excepcionalmente tolerante y paciente", dijo el dirigente conservador en una entrevista en la radio pública el domingo. "Pero hay una línea roja que no se debe cruzar", prosiguió Orban, hablando de un "acto de provocación". "Para resumir mi opinión: dejen a nuestros niños tranquilos".

El primer ministro húngaro fue preguntado sobre un libro de cuentos y leyendas publicado recientemente por una asociación de la comunidad LGTBQI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales, queer, intersexuales). En él, algunas historias fueron transformadas, como la de Cenicienta, aquí en chica lesbiana, o la de un asesino de dragones transgénero. 

Sin protección

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"Ahora que el miedo a los migrantes o a la pandemia no basta para movilizar a los electores, es la comunidad LGTBQI la que el poder designa como chivo expiatorio", lamentó Tamas Dombos, miembro del consejo de administración de Hatter Society, la principal asociación gay de Hungría. "Los medios públicos se refieren a menudo a la homosexualidad como una enfermedad. Los responsables gubernamentales nunca condenaron los ataques contra los LGTBQI, y la policía no propone la protección adecuada", dijo a la AFP Dombos. 

De vuelta al poder en el 2010, el primer ministro húngaro instauró una era conservadora en el país, que hasta entonces seguía una tendencia más bien progresista: la homosexualidad fue despenalizada a principios de los años 60 y la unión civil entre personas del mismo sexo fue reconocida en 1996. Orban prometió en 2018 instaurar una "nueva era" cultural para defender los valores cristianos y tradicionales.