25 oct 2020

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CONVERSACIONES ESTANCADAS

Londres no cede y tensa todavía más la cuerda del 'brexit'

La Comisión Europea no ha recibido "ninguna indicación" de que el Gobierno británico vaya a retirar la cotrovertida ley del mercado interno

El Reino Unido sigue con la tramitación de la norma, que ha sido aprobada este martes por los Comunes

Silvia Martinez

El número dos del Gobierno británico, Michael Gove.

El número dos del Gobierno británico, Michael Gove. / ISABEL INFANTES (AFP)

Aunque el ultimátum de Bruselas a Londres expira esta misma semana, el Gobierno británico sigue sin ceder y mantiene los elementos más controvertidos de la ley de mercado interno que vulneran el acuerdo de retirada negociado, pactado y ratificado por la Unión Europea y el Reino Unido. "No he recibido ningún indicación de que lo vayan a hacer" así que "estamos considerando todas las opciones legales que tenemos", ha explicado este lunes el vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, tras su encuentro con el número dos del Gobierno británico, Michael Gove, en el comité mixto de seguimiento del acuerdo de divorcio.

Pese al ultimátum de Bruselas, Gove ha avisado de que el Gobierno británico no tiene intención de dar marcha atrás en sus planes. "Estas clausulas son una red de seguridad y seguirán en la ley. Queremos asegurarnos de que el acuerdo de retirada se implementa en su totalidad" pero "las cláusulas están en la legislación, apoyada por la Cámara de los Comunes, como una red de seguridad si se necesita, y seguirán en la ley", ha zanjado el conservador británico durante una breve intervención en la cadena Skynews tras su encuentro con Sefcovic.

El Gobierno británico ha mantenido este martes la trámitación de la ley, que ha sido aprobada en la Cámara de los Comunes en tercera lectura. El proyecto pasará ahora al examen de la Cámara de los Lores, donde se espera que tenga mayor oposición, ya que los conservadores no cuentan con mayoría, aunque eso no impedirá que la norma salga adelante.

"Mala fe"

El primer ministro, Boris Johnson, se niega a ceder ante la exigencia de Bruselas bajo el  argumento de la defensa de la soberanía nacional.  Johnson acusa a la UE de estar negociando "de mala fe", y alega que las modificaciones con las que se pretende legislar sobre ayuda estatal y el certificado de exportaciones en Irlanda del Norte son una salvaguarda para bloquear un comportamiento abusivo o irracional del mecanismo por parte de la Unión Europea.

La jugada legal de Johnson ha provocado una fuerte controversia en el Reino Unido. La exprimera ministra Theresa May se ha negado a apoyarla, alegando que su aprobación causará "un daño incalculable" al prestigio del Reino Unido en el mundo. May ha acusado al Gobierno de "imprudencia e irresponsabilidad". "No puedo subrayar cuánto me preocupa el que un Gobierno conservador quiera retractarse de su palabra, rompiendo un acuerdo internacional firmado de buena fe y rompiendo la ley internacional". Otros cuatro exprimeros ministros, los conservadores John Mayor y David Cameron y los laboristas Tony Blair y Gordon Brown, también han censurado la ley. La ruptura con la legalidad ya ha llevado a la dimisión al jefe del Departamento Legal del Gobierno, Jonathan Jones y al abogado general de Escocia, Richard Keen.   

Johnson se niega a retirar las cláusulas que vulneran el pacto con la UE bajo el argumento de la soberanía nacional

Medidas legales

La Comisión Europea insiste en la necesidad de retirar los capítulos que vulneran el acuerdo de divorcio porque, de adoptarse tal y como ha sido planteado, "constituiría una violación grave del protocolo (de Irlanda), que es parte esencial del acuerdo de retirada y una ley internacional" que no se puede cambiar de forma unilateral o simplemente no aplicar. Aún así, no ha aclarado si adoptarán medidas legales en caso de que este miércoles se mantengan las cláusulas en cuestión. 

En todo caso, Bruselas ha insistido en que el tiempo apremia y hay "acelerar y asegurar una implementación plena, a tiempo y efectiva del acuerdo de retirada" porque, a menos de 100 días para cortar las últimas amarras con Londres, sigue quedando "mucho trabajo por delante" y cuestiones importantes por aclarar. Para empezar, la UE tiene dudas sobre el esquema británico diseñado para gestionar los nuevos permisos de residencia. "En la práctica distingue entre diferentes categorías de ciudadanos europeos con el mismo estatus de residencia. Mina la seguridad jurídica y también afecta a los derechos", ha alertado advirtiendo que la consecuencia sería que algunos ciudadanos podrían beneficiarse de ayudas y otros no.

La frontera de Irlanda del Norte

También preocupan enormemente los controles una vez expire el período transitorio el 1 de enero del 2021. Bajo el acuerdo de retirada y para evitar el regreso de una frontera dura en la isla de Irlanda, el Reino Unido está obligado a realizar controles a todas las mercancías que entren desde Gran Bretaña a Irlanda del norte. El problema es que la puesta en marcha de las infraestructuras y tecnologías necesarias avanzan con excesiva lentitud. "La ventana de oportunidad para adoptar las medidas operativas necesarias para el funcionamiento se está cerrando", ha alertado Sefcovic que ha sugerido una reunión a principios de octubre del comité especial encargado de este asunto . "He reiterado la urgente necesidad para el Reino Unido de acelerar el trabajo sobre todos los aspectos del protocolo y particularmente en materia de controles sanitarios y fitosanitarios, los sistemas de tecnologías y controles y el registro de los comerciantes de Irlanda del norte en relación al IVA".

Los escasos avances hacen temer que las negociaciones se alarguen hasta noviembre

Pese a la falta de avances en este terreno, este martes se retoman las conversaciones en Bruselas en la que será la novena ronda de negociaciones, la última proyectada hasta el momento, y que se prolongará hasta el viernes. Aunque el Gobierno británico se ha fijado mediados de octubre como plazo límite para llegar a un acuerdo sobre el futuro acuerdo comercial, los escasos avances en materia de ayudas de estado, competencia o pesca hacen pensar en Bruselas que las negociaciones podrían prolongarse hasta finales de octubre o principios de noviembre. "Todavía no sabemos cuál puede ser la zona de aterrizaje. Las próximas semanas serán decisivas para el resultado final", ha advertido el eurodiputado alemán y coordinador del Parlamento Europeo, David McAllister.