02 dic 2020

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POLÍTICA MIGRATORIA EUROPEA

Bruselas quiere más repatriaciones de inmigrantes simpapeles y más rápidas

La Comisión Europea desvela este miércoles el nuevo pacto sobre asilo e inmigración con el que aspira a superar el bloqueo en la política migratoria

Silvia Martinez

Vista parcial del nuevo campamento de refugiados en Lesbos.

Vista parcial del nuevo campamento de refugiados en Lesbos. / REUTERS / ELIAS MARCOU

La Comisión Europea presenta este miércoles su esperada reforma de la política de asilo e inmigración con la que pretende reconciliar las posturas diametralmente opuestas entre los países del sur y los de Visegrado, que rechazan frontalmente la reubicación obligatoria de refugiados, y evitar la repetición de nuevas tragedias como la vivida en la isla griega de Moria. Un pacto que, según avanzó la semana pasada en una entrevista la comisaria de Interior, Ylva Johansson, pondrá el foco en los acuerdos con terceros países y la política de retorno, para aumentar y acelerar la expulsión de inmigrantes irregulares, el control de las fronteras exteriores y un nuevo mecanismo de solidaridad obligatorio que no incluirá las polémicas cuotas pero que exigirá una solidaridad reforzada a los estados miembros.

Según ha avanzado la agencia Reuters, el plan que servirá para enmendar el reglamento de Dublín –que sitúa la responsabilidad de gestionar las solicitudes de asilo en el primer país de entrada en la UE- contempla la elaboración por parte del Ejecutivo comunitario de una proyección anual sobre el número de refugiados que cada estado miembro debería acoger, en función de su peso económico y población así como el número estimado de llegadas. El nuevo mecanismo de solidaridad se basará, en principio, en compromisos de acogida voluntarios y los estados miembros también podrán ofrecer como alternativa asistencia sobre el terreno a los países más afectados por la llegada de inmigrantes. 

Imposición de cuotas

Sin embargo, si los compromisos no alcanzan al menos el 70% de las llegadas, la Comisión Europea se reserva el derecho a imponer una cuota y a lanzar procedimientos de infracción contra los países que se nieguen a aportar su granito de arena, lo que en última instancia podría terminar en sanciones. Según las fuentes citadas por la agenda, el plan recupera también una vieja propuesta para incentivar la acogida de refugiados, con cargo al presupuesto de la UE, como es una ayuda de 10.000 euros por refugiado y 12.000 euros en el caso de los menores no acompañados. 

Además, incluye un mecanismo de crisis para afrontar posibles picos migratorios como el del 2015, cuando más de un millón de personas llegaron huyendo de la guerra en Siria. En cuanto a las repatriaciones de inmigrantes irregulares, una de las asignaturas pendientes de los estados miembros, la intención de Bruselas es acelerar las expulsiones y aumentar la tasa de retornos del 30% actual hasta al menos el 70%, una cuestión que exige no solo agilizar los trámites a nivel nacional para que el proceso no se prolongue más allá de unos meses sino acuerdos con los terceros países que deben readmitir de vuelta a los inmigrantes.