22 oct 2020

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Desastre ambiental

Bolivia pedirá ayuda internacional para enfrentar una nueva ola de incendios forestales

Los siniestos en las regiones de Santa Cruz y Beni ya consumieron cerca de un millón de hectáreas

El año pasado, las llamas asolaron más de seis millones de hectáreas de los mismos bosques

Abel Gilbert

El Pantanal, entre Brasil, Bolivia y Paraguay, bate su récord de incendios en septiembre. / CARLOS EZEQUIEL VANNONI / VIDEO: EFE

Pocos días después de declarar el estado de emergencia nacional, el Gobierno de facto de Bolivia ha reconocido que se encuentra desbordado frente al avance de los incendios en la Chiquitanía, en las regiones este de Santa Cruz y Beni. "Estamos canalizando los recursos necesarios y si es necesario vamos a pedir ayuda internacional para apagarlos. ¡Vamos a salir adelante!", dijo la presidenta interina Jeanine Áñez. La ex senadora sobrevoló zonas arrasadas por el fuego donde se encuentran algunas reservas naturales. Se estima que cerca de un millón de hectáreas de bosque han sido devoradas por las llamas. El humo cubre el cielo de algunos centros urbanos. Un año atrás, otro siniestro, de mayor magnitud, arrasó con de seis millones de hectáreas de la Chiquitanía y la Amazonía boliviana. En ese momento gobernaba Evo Morales, quien reaccionó ambiguamente ante el desastre ambiental, entre otras razones porque no miraba con malos ojos la explotación económica de una parte de la foresta.

De hecho, Áñez ha encontrado una razón de peso para abandonar la campaña electoral con miras a los comicios de octubre en los que sus posibilidades de vencer eran nulas: su entorno hizo saber que  se bajó de la carrera electoral para "cuidar la democracia" t, a la vez, consagrarse por entero a la lucha contra el incendio. Anticipándose a esa decisión, la presidenta provisional anuló un decreto de la administración anterior que autorizaba la tala de árboles y la ampliación de la frontera agrícola. "Mientras en organismos internacionales Morales andaba manifestando el cuidado de la madre tierra, acá en lo nacional, la madre tierra no le importaba", dijo Áñez.

Esos gestos no le han bastado para ganarse la simpatía de los ambientalistas. "La abrogación del paquete normativo (de Morales) debe tomar en cuenta que los acontecimientos no recaen solamente en la normativa sino que existe un bagaje logístico, empresariales, administrativo y político que les da sustento y continuaría desplegando actividades sin mayor reparo", dijo el Centro de Documentación e Información Bolivia. "El Gobierno de transición ha demostrado que tiene la plena intención de profundizar y dar continuidad esa lógica”.

Movilización militar

La mandataria ha informado no obstante que nuevos contingentes militares se trasladaron a las zonas afectadas, donde permanecerán "hasta apagar el fuego".  El ministro de Defensa, Fernando López dijo por su parte que el Gobierno estudia la contratación de tres hidroaviones con una capacidad de 10.000 litros de agua. De acuerdo con López, las situaciones más complejas tienen lugar en la reserva forestal de Copaibo, ubicada en el municipio cruceño de Concepción.

De acuerdo con la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT), hasta los primeros días de septiembre se registraron 17.091 focos de calor en todo el país, en su mayoría pastizales de Beni y Santa Cruz, al este. Los siniestros, informó ABT, se han reducido un 69% en comparación a 2019.

Daños sin cuantificar

Los especialistas sostienen que agosto y septiembre son los meses más propensos a los incendios debido a que se llevan a cabo quemas de extensas áreas para preparar el cultivo, especialmente de soya. Los sucedido en 2019 ha sido calificado de tragedia ambiental y marcó fuertemente la agenda política de ese país.  Hasta el presente se desconoce el impacto total de los ecosistemas. "Esta información nos ayudaría a comprender todo lo que hemos perdido. Y nos ayudaría a plantear las mejores formas de recuperación, conservación y restauración, en sus diferentes escalas", dijo al respecto el Centro de Documentación e Información Bolivia.

"La transformación radical del entorno, a partir del desmonte, incentiva e impulsa el establecimiento de otras actividades, también, de tipo extractivo, como la minería y el agronegocio. Los incendios han habilitado varias extensiones de tierra para cultivo o crianza de ganado, para la implementación de prácticas intensivas y han modificado el carácter del uso de suelo", añadió la oenegé.