24 sep 2020

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POLÍTICA SANITARIA

La sanidad británica propone un registro obligatorio de consumo de alcohol de las embarazadas

Begoña Arce

Mujer embarazada.

Mujer embarazada.

El consumo de alcohol de las mujeres embarazadas figurará en el historial médico del recién nacido, según los planes del Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Atención  (Nice), organismo dependiente de la Sanidad Pública  (NHS) en Inglaterra. La propuesta, que pretende prevenir y diagnosticar los efectos nocivos del alcohol en el feto, ha sido criticada por vulnerar el derecho a la confidencial médica.

En el nuevo registro, constará, con o sin el consentimiento de la interesada, el más mínimo consumo de alcohol, como un simple vaso de vino, desde la primera semana del embarazo, incluso cuando la mujer no sepa que espera un bebé. En las anotaciones se especificará el tipo de alcohol, la cantidad y frecuencia de las bebidas consumidas. Esa información quedaría anotada en el historial del embarazo de la madre y transferida después al del bebé en el momento de su nacimiento. Hasta ahora no existe ningún control similar en la NHS.

"Injustificada y desproporcionada" 

La iniciativa pretende identificar el riesgo de que el embrión pueda sufrir síndrome alcohólico fetal, que provoca daño cerebral y diversos problemas de crecimiento, circunstancias en las que el derecho a la privacidad de la madre debe ser algo secundario. Los autores de la propuesta afirman que es similar a la publicada el año pasado en Escocia y a otras en distintas partes del mundo. Expertos legales y la organización benéfica Servicio Británico de Asesoramiento sobre Embarazo (BSAP) advierten en cambio que se vulneraría la legislación vigente sobre protección de datos y será imposible de implantar.

"Lo que estamos creando es un clima en torno al embarazo que conduce a un aumento de la ansiedad, el stress, la preocupación y un enorme sentimiento maternal de culpabilidad, sobre todo si algo sale mal", afirma la directora de asuntos externos de BASP, Clare Murphy. A su juicio la propuesta es "injustificada y desproporcionada".  "Las mujeres no pierden su derecho a la confidencialidad médica por el simple hecho de estar embarazadas", añade. Lo que puede terminar ocurriendo, advierten otros consultados, es que las futuras madres dejen de hablar clara y francamente en las consultas.  

Encontrar un equilibrio

Desde Nice se argumenta que el alcohol durante el embarazo puede causar en el futuro niño problemas físicos y retrasos en el aprendizaje. Es también importante registrar el comportamiento de la madre, pensando en los niños que van a ser adoptados o quedar a cuidado de instituciones. El abuso de alcohol durante el embarazo sería un factor en siete de cada diez casos de niños entregados a la adopción.

La organización Adoption UK reconoce que algo debe cambiar y mejorar, pero se necesario, "encontrar un equilibrio entre la libertad de la madre y la protección del futuro niño". El Colegio de Obstetras y Ginecólogos comparte ese temor y sus miembros prometen responder a la propuesta en el futuro. Otras medidas son posibles. En Australia y Nueva Zelanda por ejemplo, las bebidas alcohólicas deberán llevar obligatoriamente en sus botellas y latas en el plazo de tres años una advertencia contra el consumo durante el embarazo, similar a la que figura en las cajetillas de tabaco.

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