30 sep 2020

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Proyecto de ley

Francia sancionará los "certificados de virginidad"

En el marco del proyecto de ley contra los separatismos, el Gobierno castigará a los médicos que emitan estos documentos

Los practicantes estiman que el juramento hipocrático les obliga a redactar el informe cuando las pacientes se encuentran en una situación de riesgo

Irene Casado Sánchez

El ministro del Interior francés, Gerald Darmanin.

El ministro del Interior francés, Gerald Darmanin. / AFP / LUDOVIC MARIN

Penalizar los “certificados de virginidad” será una de las propuestas incluidas en el proyecto de ley "contra los separatismos" (destinado a evitar que ciertos grupos radicales se encierren en torno a afiliaciones étnicas o religiosas), capitaneado por el ministro del Interior francés, Gérald Darmanin. “Algunos médicos todavía se atreven a certificar que una mujer es virgen para permitir un matrimonio religioso, a pesar de la condena de estas prácticas por el Consejo de la Orden de Médicos. No sólo se prohibirá formalmente, también propondremos sanciones”, dijo Darmanin al diario 'Le Parisien' el pasado 6 de septiembre. En respuesta a esta iniciativa, un grupo de ginecólogos ha advertido que sancionar estas prácticas supondrá un perjuicio para las mujeres afectadas.

“Nos oponemos decididamente a las pruebas de virginidad […] Es una práctica bárbara, retrógrada y totalmente sexista […] Pero los médicos en sus consultorios no abordan el tema del laicismo, el separatismo u otras cuestiones sociales importantes”, explica un grupo de ginecólogos en una tribuna publicada en el diario Libération.

Intervenir para proteger a las mujeres

Los firmantes recuerdan que los documentos destinados a certificar la virginidad de una mujer, “indispensable antes del matrimonio en ciertas familias tradicionales de diferentes religiones monoteísta”, conciernen a una “número ínfimo de pacientes”. “En un mundo ideal, habría que rechazar tales certificados, por supuesto”, pero en el mundo real penalizar la redacción de estos informens sería “contraproducente”, estiman, antes de evocar el juramento hipocrático.

Según este texto ético que recoge las obligaciones morales de los médicos para con sus pacientes, todo facultativo se compromete a “respetar a todas las personas, su autonomía y su voluntad, sin ninguna discriminación según su estado o sus convicciones”, así como a “intervenir para protegerlas si su integridad o dignidad se ven debilitadas, vulneradas o amenazadas”.

Sobre este último punto planea la principal crítica de los ginecólogos, incluso considerando estos certificados como una lamentable exigencia de la dominación masculina, estiman que su redacción puede ayudar a una mujer en una situación de vulnerabilidad.

Sancionar la consecuencia e ignorar la causa

El colectivo de médicos considera que el encuentro con la paciente permite “entender los obstáculos y la amenaza” a la que se enfrenta y, al mismo tiempo, la consulta puede permitir a la mujer “tomar conciencia y liberarse de la dominación masculina y familiar”. Los signatarios de la tribuna aseguran que en la mayoría de los casos rechazan emitir este tipo de certificados, consintiendo su redacción únicamente “cuando la situación parece presentar un peligro real” y, en el caso de que se trate de una menor, “acudimos al fiscal de la República” para que proteja a la víctima.

Destinatarios de las futuras sanciones evocadas por el Gobierno de Emmanuel Macron, el grupo de practicantes recuerda que la legislación francesa prevé una multa de 15.000 euros y una pena de un año de prisión para aquellos médicos que emitan “certificados de conveniencia” -certificados expedidos por pura complacencia para solicitar la benevolencia del destinatario-. Así, consideran inútil la creación de una nueva penalización, más aún cuando seguir el rastro de este tipo de certificados es casi imposible pues su uso se limita a las esferas privadas.

“Penalizarnos supone atacar la consecuencia y no la causa, cuyas raíces se encuentran en la ignorancia y el miedo […] solo la educación permitirá la emancipación de estas jóvenes”, zanja la tribuna. El proyecto de ley contra los separatismos verá la luz el próximo otoño. Hasta entonces, los practicantes tendrán que esperar para conocer si sus advertencias han dado sus frutos.