23 sep 2020

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DRAMA MIGRATORIO

Grecia no tramitará el asilo a los refugiados que no vayan al campo que sustituye al de Moria

Tan solo 1.000 de las 12.000 personas que duermen hoy al raso han entrado voluntariamente en el nuevo recinto de tiendas

La policía griega detiene a cinco afganos como presuntos autores del incendio que destruyó el antiguo campamento

Adrià Rocha Cutiller

Vista parcial del nuevo campamento de refugiados en Lesbos.

Vista parcial del nuevo campamento de refugiados en Lesbos. / REUTERS / ELIAS MARCOU

El Gobierno griego abrió hace pocos días un nuevo campo temporal para albergar a los 12.000 refugiados que, el martes pasado, vieron arder el de Moria, donde permanecían hacinados desde hace años. El campamento provisional, sin embargo, está casi vacío: solo 1.000 personas han accedido voluntariamente, a pesar de que hay tiendas para acoger a hasta 5.000 personas. Atenas asegura que se van a levantar más tiendas para albergar al resto.

Los refugiados que se resisten a desplazarse al nuevo campamento, y que llevan varios días durmiendo al raso en las cunetas de Lesbos, temen quedar encerrados  en un sitio del que, luego, no podrán salir. Reclaman que les saquen de la isla, un lugar que para muchos se ha convertido en un infierno.  Además, temen que dentro del nuevo campo las condiciones de vida sean las mismas que las que sufren ahora en la carretera,  incluso peores.

Como aviso a los reticentes, el ministro griego de Migraciones, Notis Mitarakis, ha advertido que el Gobierno de Atenas  solo aceptará las solicitudes de asilo de quienes accedan a ir a las nuevas tiendas. Una amenaza de dudosa legalidad ya que la  ley internacional obliga a las autoridades locales a procesar las solicitudes de asilo y sin condiciones previas a todo extranjero que se encuentre en su territorio y lo pida.

“Les hemos informado [a los refugiados] de que tienen que entrar al nuevo campo. Pero lo que quieren ellos es abandonar la isla”, ha dicho un policía griego al diario ‘Kathimerini’. La policía ha advertido que si los refugiados no dan su brazo a torcer, lo harán las autoridades: los refugiados irán al nuevo campo por las buenas o por las malas.

“Nadie abandonará Lesbos sin haber pasado por el campo temporal”, ha dicho, por su lado,  el ministro griego de Protección Ciudadana, Mijalís Jristojidis, a la televisión ‘Skai’.

Detenciones

Hoy se cumple  una semana exacta del incendio que devoró Moria de madrugada y la policía griega ha informado de la detención de cinco personas a las que acusa de haber iniciado el fuego. Se trata de cinco personas de nacionalidad afgana. Dos de ellos son menores no acompañados, que, la semana pasada,  fueron trasladados al continente.

La hipótesis del Gobierno es que los detenidos aprovecharon el caos que se creó en el campo esa noche cuando la policía intentó aislar a 35 personas que habían dado positivo por coronavirus. Fue entonces cuando algunos refugiados, según la versión de Atenas, se enfrentaron a los antidisturbios. Hubo cargas y gases lacrimógenos. Fue en este contexto cuando empezó el principio del fin de Moria.

Ahora, el Gobierno del primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, promete reabrir el campo devastado, pero las condiciones serán otras: será un campamento cerrado de donde nadie podrá salir a menos que vaya a ser recolocado a otro campo o deportado. Los lugareños de Lesbos protestan: ellos quieren la desaparición completa tanto de los campos como la salida de la isla de los refugiados. Tras cinco años de problemas están hartos.