26 oct 2020

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DRAMA MIGRATORIO

Manifestaciones y gases lacrimógenos contra los refugiados de Moria

Los migrantes, aún atrapados en el asfalto por cuarto día consecutivo, piden libertad y que los saquen de allí

Adrià Rocha Cutiller

Refugiados de Moria huyen de los gases lacrimógenos lanzados por la policía griega.

Refugiados de Moria huyen de los gases lacrimógenos lanzados por la policía griega. / AFP / Angelos Tzortzinis

Durante todos los días ha sido una constante y este sábado, cuarto día bajo el sol y sobre el asfalto, ha ocurrido exactamente lo mismo: los refugiados de Moria, cuyo campo quemó por completo el martes pasado por la madrugada, se han manifestado para que la policía griega les permita salir de la pequeña franja de carretera en la que han sido confinados.

La policía helena ha respondido también como siempre: cerrando el paso y con gases lacrimógenos. Entre los refugiados hay cientos de niños y bebés. “Todo esto es una bomba médica. Esta gente no ha ni tenido acceso a agua en todos estos días, y ni pueden lavarse las manos”, ha dicho la presidenta de la asociación de doctores de AtenasMatina Pagoni, a la televisión ‘Skai’.

A los refugiados en Lesbos les llega algo de ayuda humanitaria a cuentagotas. Los atrapados allí se quejan de que no es suficiente. “¡Libertad! ¡No al campo! ¿Puede oírnos, señora Merkel?”, reclamaban los refugiados en la manifestación.

El gobierno de Atenas anunció este viernes que ya estaba construyendo unas nuevas instalaciones temporales para llevarse a los refugiados de la carretera y, aunque no dieron muchos detalles, sí que explicaron que las nuevas instalaciones estarán donde antes: el campo de Moria, quiere el gobierno griego, revivirá.

“Desde este sábado, los solicitantes de asilo empezarán a instalarse en tiendas, en condiciones seguras”, ha dicho el ministro de Migraciones, Notis Matarakis, mientras a sus espaldas los bulldozers retiraban las cenizas de Moria para acomodar las nuevas tiendas.

Tras cuatro días durmiendo en la carretera, refugiados intentan conseguir agua  / Alkis konstantinidis (reuters)

Un plan que no gusta a nadie

Tras este plan, desea el gobierno, en Moria se levantará otra vez el campo de refugiados oficial, como antes. Con una diferencia: ahora, los refugiados no podrán abandonarlo si no es para ser trasladados a otro sitio. El campo de Moria se convertirá en un campo cerrado o, lo que es lo mismo, en una cárcel al aire libre.

Este plan no gusta a nadie: los locales lo rechazan porque, para ellos, la única opción viable es que no haya más campos en la isla de Lesbos. Otro campo instalado en sus tierras, creen ellos, perpetuará la presencia y llegada de migrantes a la isla. Los refugiados, por su parte, también están en contra, y su razón es sencilla: ellos quieren llegar a Europa; no quedar encerrados en un sitio del que no poder salir.

Mientras tanto, con los refugiados aún abandonados en el asfalto, la Unión Europea prometió este viernes un nuevo plan comunitario para lidiar con la llegada de refugiados. Este nuevo plan, dijo el vicepresidente de la Comisión, Margaritis Schinas, “contentará a todos los Estados miembros”.

Tan solo 24 horas después del anuncio, ya le han salido detractores: el primer ministro austríaco, el conservador Sebastian Kurz, ha dicho que Austria no aceptará nadie que venga de Moria.

“Si nos doblegamos a la presión ahora, nos arriesgamos a cometer los mismos errores de 2015. Nos arriesgamos darle falsas esperanzas a la gente”, ha dicho Kurz, una de cuyas grandes banderas electorales ha sido y es la mano dura contra los refugiados.