28 oct 2020

Ir a contenido

Violencia

Aumentan los tiroteos y los asesinatos en las calles de Nueva York

En lo que va del año se han registrado 1.014 tiroteos en la Gran Manzana y tan solo en agosto se presentaron 242 incidentes con armas de fuego en los que murieron 53 personas

El Periódico

La Quinta avenida de Nueva York, casi desierta por el coronavirus. 

La Quinta avenida de Nueva York, casi desierta por el coronavirus.  / EFE / PETER FOLEY

Los tiroteos y los asesinatos en las calles de Nueva York han vuelto experimentar un aumento alarmante en el mes de agosto, de acuerdo con las estadísticas de la Policía de la ciudad, según las cuales durante el pasado mes se registraron 242 incidentes con armas de fuego, en los que murieron 53 personas.

En comparación con agosto de 2019, cuando murieron 36 personas en 91 tiroteos, las acciones violentas con armas de fuego aumentaron un 166 % y los asesinatos un 47 por ciento. En lo que va de año se han registrado 1.014 tiroteos en Nueva York, lo que supone un aumento del 87 % respecto al mismo periodo del año anterior en el que tuvieron lugar 541.

Las posibles causas

Este aumento contrasta con la leve subida del número total de crímenes ocurridos en la ciudad durante agosto, que fue de 9.093, es decir un 0,7 % más que los registrados el mismo mes de 2019.

Autoridades, policía y organización civiles se han lanzado acusaciones cruzadas sobre la supuesta responsabilidad de este aumento que comenzó el pasado junio.

La Policía de Nueva York asegura que el recorte en los presupuestos al cuerpo de seguridad, el cierre de una unidad acusada de brutalidad policial y la prohibición de realizar ciertas llaves para inmovilizar a los sospechosos por considerarse peligrosas, han contribuido a la capacidad de actuación de los agentes.

Efectos de la pandemia

El cuerpo de seguridad de la ciudad también se ha quejado de que la suspensión temporal del sistema judicial, la liberación de presos para evitar la extensión de la COVID-19 en las cárceles y la pérdida de respeto hacia los agentes en medio de las protestas nacionales contra la brutalidad policial han contribuido a que la violencia creciera.

Las autoridades, por su parte, aunque coinciden con algunos elementos del diagnóstico, ponen el énfasis en la crisis económica desatada por la pandemia e incluso algunos responsables políticos han acusado a la Policía de ralentizar su actuación para favorecer que el pico de violencia no disminuya, un extremo que los dirigentes policiales han negado categóricamente.