29 oct 2020

Ir a contenido

Derechos humanos

Una niña aborta en Brasil en medio del rechazo del Gobierno de ultraderecha

La Justicia aprobó el procedimiento para la menor al confirmarse que sufrió sistemáticamente abusos sexuales por parte de su tío desde que tenía seis años de edad

La ministra de Derechos Humanos y pastora evangélica, Damares Alves, había llamado a orar para que se evite la interrupción del embarazo

Abel Gilbert

La Justicia de Brasil autorizó que una una niña de 10 años realizara un aborto para interrumpir su gestación después de haber sido violada por un familiar y quedarse embarazada, procedimiento al que la pequeña fue sometida la noche de este domingo. / EFE VIDEO

La polémica sobre el aborto reverdece por estas horas en Brasil después de que una niña de 10 años logró el respaldo judicial para interrumpir un embarazo que había sido consecuencia de sistemáticas violaciones perpetradas por su tío. El Gobierno de ultraderecha trató de evitar la intervención que se realizó el domingo por la noche en un centro médico de Recife, la capital de Pernambuco, en el nordeste del país, en medio de actos de hostigamiento contra los médicos por parte de manifestantes.

Al autorizar el aborto, el juez Antonio Moreira Fernandes, del Tribunal de Justicia del estado de Espírito Santo,  dijo haber tenido en cuenta el deseo de la menor de no proseguir con el ciclo de gestación. "La voluntad de la niña es soberana, aunque se trate de incapaz".  El magistrado reveló que la menor hizo ese pedido a los gritos, con los ojos rojos de llorar y aferrada "a un oso de peluche".

"Dejen que la niña duerma. Ella no será madre a los 10 años", escribió en su cuenta de Twitter la destacada antropóloga y profesora de la Universidad de Brasilia (UnB) Débora Diniz, quien se puso a la cabeza de la defensa de la víctima. Diniz no solo exigió que se respete el deseo de la menor. También reclamó que no sea blanco de "presiones religiosas del Estado". El ministerio de Justicia está a cargo de un pastor evangélico, André de Almeida Mendonça.

La posición del ministerio de la Mujer

La ministra de Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, también es pastora evangelista y, según su propio testimonio, fue violada de niña por dos religiosos que frecuentaban a su familia.  A los 10 años de edad pensó en suicidarse con veneno para ratas pero desistió de terminar con su vida cuando aseguró encontrarse con el mismo Jesús frente a un árbol de guayaba. Ante este nuevo caso, Alves se pronunció de manera evasiva. "Hay niños que sufren abusos en Brasil", dijo, pero nunca hizo mención a sus derechos y, frente a la nueva desgracia,  solo prometió "ayudar" a los padres de la menor. "La acompañaremos en todo lo que necesite ahora". La palabra "todo" no incluía la posibilidad de interrumpir el embarazo.

"Los médicos entienden que el aborto a esta edad puede poner en riesgo la vida de la madre o dejarla con secuelas permanentes, con el útero perforado", dijo la ministra y recordó que la legislación "dice que en caso de violación el aborto se puede hacer hasta 22 semanas de gestación y en este caso, ya pasa de la fecha límite". Alves se pasó todo el domingo "orando" para que "la vida sea preservada", y pidió a la sociedad acompañarla en los rezos. "Eso es incorrecto. Su deber es velar por que esta niña esté protegida y que su identidad se mantenga en el anonimato", le respondió Diniz.  

Sectores de la Iglesia Católica también tomaron airadamente la palabra. El arzobispo de Olinda y Recife, Antônio Fernando Saburido, lamentó que la capital del estado de Pernambuco se haya convertido en  "la ciudad del aborto!.  Los sectores más conservadores de la sociedad se movilizaron a su vez para impedir su consumación. "Asesinos", le gritaron a los profesionales de la salud que efectuaron la intervención, e incluso intentaron invadir las instalaciones. "Algunos diputados y fundamentalistas intentaron invadir la maternidad, que es una maternidad de alto riesgo", denunció Carol Virgulino, quien preside la comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de Pernambuco.

Lo que dice la ley

La vicepresidenta del Colegio de Abogados en esa ciudad, Ingrid Zanella, expresó su estupor por estas reacciones  y recordó que el aborto se permite cuando existe riesgo de vida para la gestante o el embarazo es resultado de un acto ilegal, como una  violación, y existe un claro deseo por parte de la mujer embarazada de interrumpirlo.  Pero los límites de la interpretación de la ley se corrieron desde la llegada al poder del capitán Jair Bolsonaro.

En 2019, una niña de 13 años murió durante el parto del bebé generado por la violación de su padre en la ciudad de Coari, en Amazonas.  Luana Ketlen nunca denunció el episodio porque fue amenazada de muerte por su progenitor. La historia que conmocionó a parte de la sociedad brasileña esta semana tiene características similares. La niña acudió a un hospital de la localidad de Sao Mateus, en el sureste del país, con fuertes dolores abdominales. Allí pudo contarle a los médicos que había sido violada por su tío, de 33 años, quien está prófugo de la Justicia, por cuatro años consecutivos.