25 oct 2020

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COVID-19

Nicaragua coordina con Rusia la reproducción de la vacuna Sputnik V

El Gobierno nicaragüense informó que sostiene pláticas con las autoridades rusas para establecer las acciones necesarias para la producción y distribución del antídoto en ese país centroamericano

El Periódico

Dosis de la vacuna rusa Sputnik V.

Dosis de la vacuna rusa Sputnik V. / AP / ALEXANDER ZEMLIANICHENKO JR

El Gobierno de Nicaragua anunció que reproducirá la vacuna Sputnik V, desarrollada por Rusia, para enfrentar la pandemia de COVID-19.

Las autoridades nicaragüenses hicieron el anuncio después de que un equipo de funcionarios estatales, se reuniera en una teleconferencia con el director del Instituto de Vacunas y Sueros de San Petersburgo, Victor Trujin, y con el gerente del Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov, con sede en Managua, Stanislav Uiba, para coordinar el papel de Nicaragua en las vacunas rusas.

Cooperación bilateral

En la reunión, las partes intercambiaron "sobre las acciones que se estarán llevando a cabo en los próximos meses de cara a la futura producción en Nicaragua, de la vacuna contra COVID-19, que ha sido desarrollada y registrada por el Gobierno de la Federación de Rusia", indicó el Ejecutivo nicaragüense, en una declaración.

El Gobierno de Nicaragua sostuvo que la cooperación rusa permitirá que el país centroamericano cuente "con la producción de vacuna contra la COVID-19, tanto para su distribución local como internacional".

Dudan de la vacuna

Managua ya había mostrado su interés en reproducir y exportar la Sputnik V, desde que Moscú anunció su elaboración, gracias a las buenas relaciones entre los presidente Daniel Ortega (Nicaragua) y Vladimir Putin (Rusia), y a la existencia del Instituto Latinoamericano de Biotecnología Méchnikov, en la capital nicaragüense.

Ayer miércoles el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), principal patronal de Nicaragua, mostró sus dudas sobre el acceso inmediato a la vacuna rusa en el país centroamericano, debido a que "no hay certeza de su seguridad y efectividad", y a que el Gobierno podría cobrar un alto precio en dólares por la dosis, como ya ocurre con la prueba de COVID-19.