20 sep 2020

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ELECCIONES EN EUROPA DEL ESTE

El presidente de Bielorrusia eleva el tono contra el Kremlin

"Los mercenarios vinieron especialmente" a desestabilizar el país, sostiene Lukashenko en un discurso a la nación

Ambos países realizan ejercicios militares en zonas próximas a la frontera común a pocos días de las elecciones

Marc Marginedas

Lukashenko, durante su discurso a la nación en MInsk, este martes.

Lukashenko, durante su discurso a la nación en MInsk, este martes. / ANDREY POKUMEIKO / BeITA

Haciendo frente a las más multitudinarias manifestaciones antigubernamentales de su longevo mandato, el presidente de Bielorrusia, Aleksándr Lukashenko, se aferra como un clavo ardiendo a la teoría del complot internacional para derribarle del poder. En un discurso a la nación coincidiendo con el inicio de las votaciones para la elección presidencial que culminará el próximo domingo, el mandatario ha pronunciado una potente diatriba contra Rusia asegurando que los mercenarios de ese país arrestados recientemente en Minsk, la capital, preparaban "atentados terroristas". 

"Dejad de mentir; os habéis puesto en evidencia", ha espetado el dirigente, dirigiéndose al todopoderoso vecino del este. De acuerdo con la versión del jefe del Estado bielorruso, los detenidos "han declarado que habían sido especialmente enviados" al país, y que "se les había ordenado que esperasen" (para recibir instrucciones). Otro grupo de contratistas, siempre según sus palabras, ha sido detectado en el sur del país  aunque no ha mostrado ninguna prueba todo ello. Prometiendo doblar los salarios durante su próximo mandatoLukashenko se ha conjurado, ante la audiencia que le escuchaba, a proteger al país de los opositores bielorrusos, a los que acusa de ser "títeres" controlados desde el extranjero.

Moscú ha reaccionado sin aspavientos a las detenciones de mercenarios rusos pertenecientes al grupo Wagner por parte de su supuesto aliado, una actitud que contrasta con la virulencia y la agresividad con la que responde habitualmente a acusaciones o incidentes que tienen lugar en países occidentales. Las estridentes declaraciones del presidente Lukashenko en su discurso de este martes por el momento no han tenido respuesta por parte del Kremlin. En días anteriores, las autoridades rusas se han limitado a insistir que los contratistas simplemente hacían una escala en Minsk a la hora de viajar a un tercer país y han exigido su liberación. 

Sin crédito alguno

La oposición bielorrusa no da crédito alguno a las detenciones, y las tacha de "farsa" ideada desde el poder bielorruso para azuzar el patriotismo y extender la psicosis amenaza entre la ciudadanía ante unos inminentes comicios presidenciales en los que pintan bastos para un presidente con más de un cuarto de siglo en el poder. La candidata Svetlana Tikhonóvskaya, en torno a la cual han unido sus fuerzas toda la oposición, congrega a decenas de miles de personas en sus mítines, mientras parece extenderse entre la ciudadanía un sentimiento de hartazgo hacia Lukashenko, quien se ha negado a adoptar medidas de excepción en los momentos más críticos de la epidemia de covid-19.      

Pese a que el Kremlin no quiere hacer sangre del incidente, algo parece moverse en las relaciones entre el gigante ruso y la pequeña exrepública soviética, entre a tenor de los movimientos de tropas que se han anunciado para los próximos días en las regiones fronterizas. Moscú ha informado el lunes de ejercicios militares no lejos del linde con Bielorrusia en los que participaban 3.000 hombres y 800 vehículos. El Gobierno de Lukashenko, por su parte, ha anunciado que el próximo día 11, apenas horas después del cierre de las urnas, soldados reservistas tomarán parte en maniobras en el este del país.