29 sep 2020

Ir a contenido

crisis sanitaria

Bolsonaro vuelve a desafiar al coronavirus: "¿Tienen miedo de qué? ¡Enfréntenlo!"

El presidente dijo "lamentar" las muertes pero afirmó que "la gente muere todos los días" y "así es la vida"

Brasil registró 1.191 nuevos fallecimientos por covid-19 por lo que llegan a 92.568 desde marzo

Abel Gilbert

El presidente es uno de los líderes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia.

El presidente es uno de los líderes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia. / DPA

"¿Tienen miedo de qué? ¡Enfréntenlo!". Jair Bolsonaro retó a los brasileños temerosos de contagiarse el covid-19 que este viernes mató a otras 1.191 personas. A pesar de los 92.568 decesos computados desde marzo y las 2.666.298 infecciones, cifras solo superadas por Estados Unidos, el presidente llamó a aceptar con cierta resignación los efectos de la pandamia. El capitán retirado dijo "lamentar" las muertes pero recordó que "la gente muere todos los días" y "así es la vida". Más allá de los ensayos con las vacunas y las prevenciones, los brasileños, dijo, deberían aceptar que, tarde o temprano, tendrán el virus en sus cuerpos, como le ha ocurrido al mandatario. "Estoy en el grupo de riesgo. Nunca fui negligente, yo sabía que un día me iba a contagiar, como desafortunadamente creo que un día va a pasar con todos ustedes", dijo el líder ultraderechista durante un acto en Bagé, en el estado de Rio Grande do Sul. Bolsonaro se presentó ante sus seguidores sin mascarilla.

Bolsonaro, de 65 años, anunció el pasado fin de semana su recuperación de la enfermedad, de la que se encuentran ahora infectados su esposa y seis ministros. En Rio Grande do Sul, el presidente volvió a exhibir como una suerte de blasón de su victoria contra el covid-19 una caja de hidroxicloroquina. Las instituciones médicas brasileñas comprobaron que la droga no tiene efectos positivos, en coincidencia con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El estado brasileó ha adquirido millones de dosis de ese fármaco antipalúdico.

La empecinada defensa que hace Bolsonaro del medicamento ha llevado al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva a sospechar de las palabras y las acciones del capitán retirado. "Creo que Bolsonaro inventó que estaba contagiado para poder hacer propaganda del remedio. No sé si él es socio, pero se comporta como si fuera dueño de la fábrica que lo fabrica", dijo el pasado jueves. Según Lula, "si Brasil hubiera hecho lo que el buen sentido manda no estaríamos con 90 mil cadáveres, lo que transforma a Bolsonaro en un genocida". Días atrás, 60 sindicatos de los trabajadores del sector de la salud denunciaron al mandatario ante la Corte Penal Internacional en La Haya (CPI) por haber llevado a cabo una "estrategia genocida" frente a la pandemia.

La magnitud del daño

 La revista Istoé recordó en su reciente editorial que a fines de mayo Brasil ya había alcanzado la aterradora marca de 10.000 muertos y "desde entonces, en poco más de dos meses, estamos a punto de alcanzar el número de 100.000". Lo que la llevó a preguntarse "¿cuántas vidas más se necesitarán para que autoridades como el imprudente Bolsonaro se den cuenta de la gravedad de la situación y participen en la lucha adversa a esta crisis de salud?". Para Istoé es "imposible de creer" a estas alturas que el Gobierno revise sus acciones. El propio Bolsonaro, señaló, es la prueba de esa imposibilidad.  "Alguien que, incluso si estaba contaminado, pudo tomar la bicicleta e ir a caminar, deteniéndose para conversar con los trabajadores, sin máscara, en los jardines de su palacio, realmente no tiene la noción del mal que está causando".

El presidente ha logrado imponer su agenda a las regiones y estas comenzaron un lento pero inexorable proceso de desconfinamiento a pesar de una tasa diaria de más de 1000 fallecimientos .  "¿Cómo tomar decisiones sobre flexibilidad?", se interrogó Gonzalo Vecina, columnista del diario Estado, de Sao Paulo. "Primero, se deben realizar pruebas para diagnosticar y aislar nuevos casos y no aumentar el total de infectados. Pero Brasil prueba tres casos por paciente diagnosticado, en comparación con 10 a 30 en países europeos. Y el Gobierno Federal no reconoce su papel en esta lucha. Y lo que es peor: es hora de usar pruebas serológicas de manera inteligente para descubrir qué parte de la población ya ha tenido la enfermedad". Vecina consideró indispensable continuar con las investigaciones que había comenzado la Universidad Federal de Pelotas y que arrojaban cuatro veces más la cantidad de casos positivos de los que se aceptan oficialmente. "El Ministerio de Salud había financiado la investigación, que tiene seis fases, pero por alguna razón, mal explicada, decidió detenerse en la tercera. No quiero saber que esta pasando".