30 sep 2020

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Violencia de género

Unas 1.200 mujeres han desaparecido en Perú durante la cuarentena

El ministerio de la Mujer contabiliza 600 niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual durante el confinamiento

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos pide al Estado peruano para que investigue los casos de manera diligente

Abel Gilbert

Desaparecen 1.200 mujeres en Perú durante la cuarentena. / ZML

La pandemia golpea en Perú con otras cifras de espanto además de las muertes por covid-19. Del 16 de marzo al 30 de junio desaparecieron 915 mujeres, había asegurado Eliana Revollar, responsable de Derechos de la Mujer de la Defensoría de Pueblo, a comienzos de la semana. Pero la ministra de la Mujer, Gloria Montenegro, ofreció numeros más macabros en las últimas horas: las desapariciones ascienden a 1.200 y, además, 600 niñas y adolescentes han sufrido abuso sexual desde que comenzó la cuarentena.  La cantidad de denuncias de mujeres cuyo paradero se desconoce por completo desde principios de año alcanza a 2.415, de las cuales 737 son adultas y 1.720 menores de edad.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo un llamamiento al Estado para que investigue los casos de manera diligente y con enfoque de género. Le pidió a su vez que cumpla "con su deber de protección integral de los derechos de las niñas adolescentes". La institución defensora de los derechos ciudadanos advirtió por su parte que "aún existen medidas pendientes que deben ser implementadas" para lograr una búsqueda efectiva de estas personas. "La violencia contra la mujer no se detiene", apuntaba el diario limeño El Comercio.

Femicidios durante la cuarentena

"Hasta el momento tenemos registrado 36 feminicidios. Hemos logrado cadenas perpetuas, o de más de 30 años en muchos casos. Trabajamos con la policía y el Ministerio Público para que la detención sea inmediata", informó Montenegro. A su vez, se han reportado 32 intentos de feminicidio y 15 muertes violentas. La Defensoría reclamó que se agilicen las investigaciones para que las víctimas, tanto directas como indirectas, puedan obtener justicia y reparación. En el caso de las muertes violentas urge también que se tipifiquen adecuadamente. El año pasado se contabilizaron 166 feminicidios en todo el país. Parte de ellos fueron catalogados como desapariciones en un primer momento. 

La cuarentena comenzó el 16 de marzo en todo el país junto al cierre total de sus fronteras, toques de queda nocturnos y la prohibición del transporte interprovincial de pasajeros. Desde el 1 de julio el confinamiento se levantó oficialmente en 18 de las 25 regiones del país, pero continúa en siete departamentos donde los contagios todavía no están en descenso (Áncash, Arequipa, Ica, Huánuco, Junín, San Martín y Madre de Dios).

La matriz de la violencia

Las especialistas como Revollar en cuestiones de género no han dejado de remarcar estos meses que la violencia sexual se ha agudizado a partir de los serios problemas de hacinamiento familiar que ha obligado a las mujeres a "estar confinadas con estos agresores, que pueden ser padres, padrastros, abuelos, tíos". La pandemia puso en escena uno de los contrastes más fuertes de la sociedad peruana. El PIB ha pasado desde comienzos del siglo XXI  de los 51.745 millones de dólares a 222.045 millones de dólares. Pero la matriz de la desigualdad no se ha modificado: faltan al menos dos millones de viviendas. Solo en Lima, el déficit habitacional es del 51%.  La petición del Estado de "quedarse en casa" y a resguardo del virus ha chocado con esa realidad. 

Revollar señaló que casi el 70% de las desapariciones involucran a niñas y adolescentes. Lamentó que la policía y la Fiscalía no prioricen con el argumento de que esas mujeres se marcharon de forma voluntaria. "Hay una resistencia de la policía en investigar estos casos", advierte la funcionaria. La experta consideró al respecto que es urgente la necesidad de que "se concluya el registro nacional de personas desaparecidas". La Defensoría ha solicitado al Gobierno que lo ponga en funcionamiento cuanto antes para identificar el número exacto de mujeres que continúan desaparecidas, saber cuáles han sido encontradas ya vivas o muertas y adoptar medidas preventivas para aquellas en situación de mayor riesgo.