CORONAVIRUS

Millones en EEUU se asoman a un precipicio económico por la pandemia

Trump y los republicanos no han puesto aún sobre la mesa una propuesta para prorrogar ayudas que expiran esta semana

Un grupo de personas hace cola en Nueva York para ayuda social.

Un grupo de personas hace cola en Nueva York para ayuda social. / JONATHAN ALPEYRIE

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Cuando el coronavirus empezó a golpear con fuerza en marzo y abril Estados Unidos Donald Trump firmó los históricos programas de ayudas pactados en el Congreso que con más de 3 billones de dólares han ayudado a mantenerse a flote a los ciudadanos y la economía del país. Contenían, por ejemplo, un cheque de 1.200 dólares para la mayoría de hogares, un programa de préstamos “perdonables” a los pequeños negocios para mantener puestos de trabajo, acceso facilitado al paro y a ayudas de alimentos, suplementos de 600 dólares semanales en el desempleo y una moratoria en desahucios.

El salvavidas, no obstante, se diseñó según un patrón que no consideró el fuerte repunte de la pandemia que está viviendo el país, donde se han superado los 4.1 millones de casos y los 145.000 muertos y donde tras los nuevos cierres forzados los despidos vuelven a repuntar. El viernes oficialmente expiran la moratoria de desahucios y los complementos al desempleo, que en la práctica algunos habrán cobrado esta semana por última vez. Y millones de estadounidenses, y con ellos la economía, asoman al precipicio.

Algunos van a caer seguro porque la política ha vuelto a enredarse en sus tiempos, pese a la urgencia. Ya en mayo la Cámara Baja controlada por los demócratas aprobó una propuesta para inyectar 3 billones de dólares más. Pero los republicanos, que rechazan muchos elementos del paquete y están divididos entre ellos y con la Casa Blanca, han sido incapaces de poner sobre la mesa las propuestas específicas de su plan de un billón de dólares y este viernes su líder en el Senado, Mitch McConnell, sugería que podrían tardar “semanas”.

20 millones en la cuerda floja

Es un tiempo que no tienen los más de 20 millones de estadounidenses que han estado dependiendo de ese paro suplementado con 600 dólares semanales, una ayuda que los demócratas quieren extender hasta enero en un paso que respaldan según los sondeos el 60% de los ciudadanos. Porque ese es justamente uno de los principales puntos de fricción. Algunos republicanos proponen reducir la ayuda a 100 o 200 dólares. Y Trump y otros republicanos presionan para que se elimine completamente con el argumento de que incentiva que algunos no vuelvan al trabajo, aunque muchos economistas niegan que sea el problema y recuerdan que ahora hay 14 millones de empleos menos en el peor mercado laboral en 80 años.

La retirada o el recorte tendrá, además, un efecto cascada. El dinero ha estado ayudando a mantener el consumo y, también, los pagos de alquileres e hipotecas. Y Joseph Vavra, economista de la Universidad de Chicago que ha estado estudiando el impacto de las prestaciones, advertía hace unos días en ‘The New York Times’ que si no se renuevan “hay muchas opciones de que lo que ahora es un problema de paro se convierta en una crisis de desahucios y ejecuciones hipotecarias”.

Moratoria más amplia

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Ya el 22% de los estadounidenses según una encuesta del censo creen que no podrán pagar la hipoteca o el alquiler el próximo mes. Aunque algunos estados como Nueva York tienen una moratoria más amplia que la federal, se calcula que para septiembre el 20% de los 110 millones de personas que viven de alquiler podrían recibir órdenes de desalojo, un problema que afecta especialmente a negros e hispanos, que ha sufrido desproporcionadamente la pérdida de trabajos. “Hay que remontarse a la Gran Depresión para encontrar números como los actuales”, señalaba en Bloomberg John Pollock, abogado de una oenegé de Baltimore que lucha contra la pobreza. “Casi no hay precedentes para esto y por eso es tan aterrador”.

Otras realidades también aterran. Mientras el precio de la comida está en su nivel más alto en 50 años, más de seis millones de personas aprovecharon en los tres primeros meses de la pandemia la relajación de requisitos para solicitar ayuda federal para alimentos (incompatible con el suplemento de paro). Son ya 43 millones de estadounidenses, uno de cada ocho, quienes dependen de esa ayuda para comer y la inseguridad alimentaria ya afecta al 17,7% de los adultos en EEUU, el doble en el caso de negros e hispanos.