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Bolsonaro da negativo en su última prueba de coronavirus

El presidente de Brasil, donde se han superado ya los 85.000 fallecidos, se había contagiado a principios de julio

Jair Bolsonaro, cuando aún estaba enfermo de covid-19.

Jair Bolsonaro, cuando aún estaba enfermo de covid-19. / Reuters

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Abel Gilbert

"RT-PCR para Sars-Cov 2: negativo. BUENOS DÍAS A TODOS". Jair Bolsonaro despertó a los brasileños con la noticia que más esperaba después de 18 días de aislamiento: ya no lleva el covid-19, en su "cuerpo de atleta", como él mismo se define. El presidente lo celebró con el típico "café de la mañana” y una caja de hidroxicloroquina, a la que le atribuyó su curación. El capitán retirado cree que su victoria contra el patógeno es también contra la misma ciencia: un estudio llevado a cabo por los principales hospitales de Brasil señaló que es droga es ineficaz en los pacientes. Ha sido probada en 665 personas que se encuentran internadas en 55 instituciones. El ministerio de Salud, manejado por militares, calificó sin embargo de dudosa la conclusión. Las unidades de cuidados intensivos carecen de los medicamentos necesarios pero, en cambio, están atiborradas de hidroxicloroquina.

"La insistencia en la hidroxicloroquina indica que los presidentes y generales no entendieron lo esencial de la investigación clínica, algo que testificaría contra su inteligencia, o están más interesados en engañar a las personas que en luchar contra el virus, lo que denotaría irresponsabilidad", señaló Hélio Schwartsman, columnista de Folha de Sao Paulo. "En cualquier caso, el Ministerio Público debe enviar la cuenta a Jair por las reservas de cloroquina acumuladas inútilmente".

Bolsonaro dio negativo recién en su cuarta prueba y no informó la fecha en que se llevó a cabo el último de los test. Tras hacer pública su recuperación, abandonó el Palácio da Alvorada, la residencia oficial en Brasilia, en motocicleta, sin un destino precisado. El presidente hizo un paseo similar cuando todavía estaba bajo los rigores del aislamiento.

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Desde que comenzó la pandemia,  Bolsonaro minimizó en distintas oportunidades su impacto. No solo la calificó de gripecita. También consideró exagerados los confinamientos dispuestos por los gobernadores regionales. Ni siquiera respetó en numerosas ocasiones el uso de la mascarilla. Esta semana, sus ministros Onyx Lorenzoni (Ciudadanía) y el pastor evangélico Milton Ribeiro (Educación) anunciaron que son parte de los  2.349.302 infectados en el país que se han confirmado. Un estudio de la universidad de Pelotas y la agencia Ibope, patrocinado en su momento por el ministerio de Salud, estima que hay que cuadruplicar el número de infectados. En tanto, la cantidad de decesos es a estas alturas de 85.418.

"La pandemia del nuevo coronavirus afecta a Brasil de manera muy desigual: en algunas regiones acaba de comenzar, en otras se ha estabilizado después de dejar a miles de personas muertas, mientras que existe el temor de una recurrencia debido a políticas contradictorias para combatirlo", señaló la revista IsoÉ. La política sanitaria, añadió, ha fallado por haber sido relegada a oficiales "que no entienden nada y simplemente obedecen".