CARRERA A LA CASA BLANCA

Trump envía fuerzas federales a las ciudades demócratas

Al denunciado despliegue de agentes federales en Portland le seguirá Chicago

Con "ley y orden" como eje de campaña, apunta a otras urbes demócratas

Trump envía fuerzas federales a las ciudades demócratas
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Idoya Noain

A menos de 100 días de las elecciones en Estados Unidos se está desatando desde la Casa Blanca de Donald Trump lo que políticos demócratas advierten que es una “crisis americana” y numerosos expertos en derecho constitucional, activistas de derechos civiles y observadores ven como una creciente deriva del presidente hacia el autoritarismo y el fascismo, aunque sea por motivos electorales.

Amparándose en la orden ejecutiva que firmó el 26 de junio para "proteger monumentos, estatuas y propiedad federal y combatir la reciente ola de violencia criminal”, así como en normas como la Ley de Seguridad Nacional que se aprobó tras el 11-S, Trump está intensificando el despliegue de fuerzas federales en el interior del paísPrimero fue Portland, donde ese polémico paso y las no menos polémicas tácticas de los agentes han sido ya demandads por el gobierno estatal. Para esta semana la Administración prepara el envío de unos 150 agentes federales a Chicago, con autoridad no solo para detener sino para recabar información de ciudadanos. Y el presidente el lunes sugirió que dará pasos similares en Nueva York, Filadelfia, Detroit, Baltimore y Oakland.

Todas son urbes con alcaldes demócratas, en palabras de Trump gobernadas por la “izquierda radical”. Son ciudades con importante población negra. Sus autoridades han rechazado el despliegue y los alcaldes de Seattle, Atlanta, Chicago, Portland, Kansas City y Washington DC enviaron el lunes una carta a líderes del Congreso, al fiscal general Bill Barr y al secretario en funciones de Seguridad Nacional, Chad Wolf, asegurando que “el despliegue de fuerzas federales en las calles de nuestras comunidades no se ha solicitado ni es aceptable”.

Desde la Administración, no obstante, no hay marcha atrás. Y Wolf el lunes dijo en Fox: “No necesito invitaciones del estado, de gobernadores o alcaldes para hacer nuestro trabajo. Vamos a hacerlo, les guste que estemos allí o no”.

“Peor que Afganistán”

Trump combina para justificar el despliegue dos argumentos: episodios de vandalismo que salpicaron las protestas por la justicia racial y contra la brutalidad policial en todo el país tras el caso de George Floyd, que en la mayoría de los casos han perdido intensidad; y el aumento de la violencia con armas de fuego en esas ciudades, fenómeno innegable pero de causas complejas.

No es difícil identificar su esfuerzo por reforzar su imagen de candidato de “ley y orden” en una campaña que hace aguas por su gestión de la crisis del coronavirus y, también, por su respuesta a las protestas raciales. Y en sus palabras del lunes, por ejemplo, demostró el componente electoral cuando, tras asegurar que la situación es “peor que Afganistán”, dijo que si ganara su rival demócrata, Joe Biden, “todo el país se iría al infierno”.

“Extraordinario fuera de una guerra civil”

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La alarma, salvo en sectores conservadores, es generalizada. Paul Rosenweig, que trabajó en Seguridad Nacional para George Bush, ha asegurado que “Trump está transformando el departamento en su pequeño ejército secreto que va por libre”. Y Michael Dorf, profesor de Derecho Constitucional en Cornell, ha dicho que intervenciones de agentes federales sin coordinarse con autoridades locales y estatales es “extraordinario fuera del contexto de una guerra civil”. “Es un movimiento típico de autoritarios usar el pretexto de sofocar la violencia para introducir fuerzas, con ello provocando una respuesta violenta e impulsando el uso inicial de fuerzas en primer lugar”, le ha dicho a AP.

En el Congreso el senador demócrata por Oregón Jeff Merkley, que ha hablado de la “crisis americana”, ha anunciado que va a presentar legislación. “Necesitamos frenar a Trump antes de que esto se extienda”, ha dicho, hablando de "tácticas autoritarias”. Y tres líderes demócratas de comités han enviado una carta a los inspectores generales de Justicia y Seguridad Interior en busca de una argumentación legal para el uso de la fuerza que, dicen, “nunca se ha explicado”. “El fiscal general no tiene autoridad sin restricciones para ordenar a miles de efectivos federales arrestar y detener a ciudadanos americanos que ejercitan sus derechos de la primera enmienda”, han escrito.