Crisis sanitaria

Macron quiere que a partir del 1 de agosto la mascarilla sea obligatoria en los lugares públicos cerrados

El presidente francés dará prioridad a la política de empleo y descarta un nuevo confinamiento generalizado

El presidente francés, Emmanuel Macron (derecha) y el primer ministro Jean Castex.

El presidente francés, Emmanuel Macron (derecha) y el primer ministro Jean Castex. / LUDOVIC MARIN (AFP)

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Eva Cantón

En la primera entrevista televisada en directo que concede un 14 de julio, fiesta nacional francesa que conmemora la toma de la Bastilla, Emmanuel Macron ha hecho pocos anuncios y ha reconocido algunos errores –de forma más que de fondo- cometidos en los tres años que lleva en el Elíseo y durante los cuales Francia ha vivido al ritmo de las manifestaciones y la cólera de los chalecos amarillos.

Respondiendo a la demanda de los profesionales sanitarios que ven con preocupación un repunte de casos de coronavirus, el presidente francés ha dicho ser partidario del uso obligatorio de la mascarilla en los lugares públicos cerrados a partir del 1 de agosto.

Macron ha descartado un nuevo confinamiento generalizado, incluso en caso de una segunda ola del virus, porque asegura que el país está mejor preparado y dispondrá de test, mascarillas, respiradores y fármacos suficientes para no revivir la dramática situación del pasado abril.

Durante la entrevista de más de una hora con France 2 y TF1 celebrada en el salón de fiestas del Elíseo, el presidente ha admitido que ha fracasado en su intento de unir a los franceses.

Su diagnóstico es que el país tiene “miedo y una crisis de confianza en sí mismo” que la epidemia de covid ha acelerado. En su opinión, las reformas aprobadas a un ritmo galopante en la primera etapa del mandato eran necesarias, pero la idea que caló es que eran injustas.

Ahora, con un nuevo Gobierno recién nombrado para recorrer los 600 días que quedan hasta las próximas elecciones presidenciales, se plantea un cambio de método sin renunciar a su programa. No abandonará la polémica reforma de las pensiones, aunque el texto volverá de nuevo a la mesa de negociación con los agentes sociales.

Plan de recuperación

No obstante, la prioridad de cara al próximo curso político será el empleo, porque Macron ha adelantado que se prevé un paro “masivo” como consecuencia de la crisis sanitaria.

Se destinarán 100.000 millones de euros a un plan de recuperación que evite el máximo número de despidos posible y para prestar especial atención a los 700.000 jóvenes que llegarán al mercado laboral, el presidente ha anunciado 300.000 contratos de inserción y 100.000 puesto de trabajo más en el llamado servicio cívico.

Ante la ‘marea verde’ que dio a los ecologistas la llave de numerosos ayuntamientos en las recientes elecciones municipales, el presidente se ha comprometido a convocar un referéndum lo más rápidamente posible para inscribir en la Constitución la obligación de luchar contra el cambio climático.

Además, ha salido en defensa de su ministro del Interior, Gérald Darmanin, investigado a raíz de una denuncia por violación y cuyo nombramiento ha irritado a los colectivos feministas. Ha mostrado respeto por la causa de las mujeres y ha pedido el mismo respeto para la presunción de inocencia. “Ninguna causa se defiende justamente si se hace ofendiendo los principios fundamentales de nuestra democracia”, ha dicho.

Emotivo homenaje a los sanitarios

Antes de someterse a las preguntas de los periodistas Léa Salamé y Gilles Bouleau, Macron presidió el tradicional desfile militar del 14 de julio, ligeramente modificado por la situación sanitaria.

Reducido a poco más de 2.000 miembros de las Fuerzas Armadas y sin recorrer los Campos Elíseos, la parada se centró en la plaza de la Concordia y vivió su momento más emotivo cuando se rindió homenaje a los sanitarios y trabajadores que estuvieron en primera línea durante las seis semanas que duró el pico epidémico de coronavirus. 

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Este lunes, Gobierno y sindicatos cerraron un acuerdo para subir el sueldo al personal médico –entre 183 y 265 euros brutos al mes en función del puesto, lo que supone 8.000 millones - pero aun así durante la ceremonia de la fiesta nacional, se coló una pancarta critica con el presidente.  

“Tras los homenajes, Macron asfixia el hospital”, podía leerse en el cielo parisino. También hubo una manifestación en la plaza de la Bastilla del personal sanitario descontento con la política sanitaria del Gobierno.

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