24 sep 2020

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ELECCIONES MUY AJUSTADAS

Duda ratifica por la mínima el poder del ultraconservadurismo en Polonia

El aspirante, el liberal-conservador Trzaskowski, logra un gran resultado, especialmente en las grandes ciudades

Andreu Jerez

Andrzej Duda, durante un mitin de campaña.

Andrzej Duda, durante un mitin de campaña. / EFE EPA / Leszek Szymanski

Con el 99,97% de los votos escrutados, ya no hay lugar para las dudas: el ultraconservador Andrzej Duda seguirá siendo presidente de Polonia. Así lo confirmó este lunes la Comisión Nacional Electoral polaca: el candidato apoyado por el gobernante Partido de la Ley y la Justicia (PiS) obtuvo el 51,2% de los votos frente al 48,8% de su rival, el alcalde liberal-conservador de Varsovia, Rafal Trzaskowski, el candidato presentado por la opositora Plataforma Cívica (PO).

A pesar de que todavía quedan por contar votos emitidos en algunas regiones del país y desde el extranjero, la diferencia es suficiente para convertir el resultado en definitivo: más de dos puntos separan finalmente a los dos candidatos, una estrecha diferencia que demuestra, sin embargo, que el país está partido en dos.

Tras la publicación el domingo por la noche de los sondeos a pie de urna, que apuntaban una diferencia de menos de un punto, Trzaskowski había dicho que estaba seguro de la victoria. Este lunes, sin embargo, no tuvo más remedio que felicitar a su rival. “Espero que el presidente despliegue una mayor independencia en su segundo mandato”, añadió el perdedor de las elecciones, en referencia al prácticamente nulo uso que Duda ha hecho del veto presidencial para frenar las polémicas reformas del PiS, que la UE considera un ataque al estado de derecho y la separación de poderes.

Creciente brecha

A pesar de que tras una dura campaña electoral Trzaskowski y Duda han rebajado el tono y tendido la mano para intentar recoser el país, lo cierto es que los resultados de las presidenciales del domingo muestran una Polonia partida en dos: el candidato oficialista se impone en las regiones más rurales y en el este, mientras que el opositor lo hace en las ciudades más grandes y en el oeste.

Pese a la derrota opositora, los comicios suponen un serio toque de atención para el oficialismo, que acumula cada vez más poder institucional y cuenta con tiempo –hasta el 2023, cuando están previstas las próximas elecciones parlamentarias– para seguir desarrollando sus reformas de corte ultraconservador y autoritario. Si la pandemia tiene un fuerte impacto en la economía polaca, la opositora PO dejó claro, no obstante, que está en disposición de ganar en la próxima convocatoria con las urnas.

Críticas de los observadores

La victoria por la mínima de Duda deja en el aire el temor de una mayor radicalización del PiS y del presidente, que no ha dudado en usar una violenta dialéctica contra minorías del país. “Nos preocupa la retórica intolerante de carácter homófobo, xenófobo y antisemita del presidente y la televisión pública durante la campaña”, dijo el lunes Thomas Boserup, el director de la comisión observadora de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa.

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