07 ago 2020

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Elecciones polacas

El colectivo LGTB, en el centro de la campaña en Polonia

El oficialismo ultraconservador ahonda en el odio al colectivo homosexual para mantener la jefatura de Estado en una reñida segunda vuelta

Andreu Jerez

Marcha del orgullo gay celebrada en Varsovia en el 2019.

Marcha del orgullo gay celebrada en Varsovia en el 2019.

"Nos intentan convencer de que son personas. Pero es simplemente una ideología". El presidente polaco, Andrzej Duda, no ha dejado escapar ocasión en esta campaña electoral para atizar el odio contra la comunidad LGTB. El candidato del ultraconservador y tradicionalista Partido de la Ley y la Justicia (PiS) -en el Gobierno desde 2015- ha basado buena parte de la estrategia para asegurar su reelección no sólo en negar los derechos de la minoría conformada por homosexuales, lesbianas, bisexuales y transgénero, sino también en intentar deshumanizarla. 

La argumentación del oficialismo es simple: así como en el régimen comunista las escuelas adoctrinaban a los niños con ideología bolchevique, en la actualidad son las minorías sexuales las que intentan protagonizar ese adoctrinamiento. "Es neobolchevismo", dijo Duda en un giro argumentativo que une el ferviente anticomunismo del ultraconservadurismo polaco con el odio hacia las opciones sexuales que escapan de su idea de familia tradicional.

Todo esto no es novedad en un país en el que la Iglesia católica sigue teniendo una enorme influencia. No obstante, que los derechos de la comunidad LGTB se hayan convertido en uno de los ejes de la campaña para las elecciones presidenciales que culminan el próximo domingo responde más a la reñida carrera entre los dos principales partidos del país por hacerse con la jefatura del Estado que a una presencia real del asunto en la agenda del país, denuncia el colectivo. 

Ni el Partido de la Ley y la Justicia, ni la oposición liberal-conservadora de Plataforma Cívica (PO)- cuando estuvo en el Gobierno- pusieron de su parte para resolver asuntos como la adopción de menores por parejas del mismo sexo o el matrimonio homosexual, derechos que parecen una quimera en la actual Polonia. La ahora ajustada carrera entre Andrzej Duda y Rafal Trzaskowski, el alcalde de Varsovia que disputa la elección, apremia al oficialismo a buscar temas que ahonden la polarización de un país cada vez más profundamente dividido.

"Zonas libres de LGTB"

La declaración de las llamadas "zonas libres de ideología LGTB" es, probablemente, la mejor expresión de la homofobia y la transfobia que sufre Polonia. Desde el 2019, alrededor de un centenar de municipalidades -concentradas en el este y el sur, regiones tradicionalmente más conservadoras- han aprobado declaraciones simbólicas que rechazan lo que el oficialismo considera una amenaza contra la familia y la sociedad tradicional polacas. Sin efecto legal, las declaraciones buscan aumentar la presión pública contra activistas como Miko, Artur, Ania y Magda. 

Artur (izquiera) y Miko, integrantes del colectivo homosexual en Polonia. / ANDREU JEREZ

Los dos primeros viven en Varsovia, Ania y Madga, en Cracovia. Los cuatro forman parte de la  Fundación Równość.org.pl (Równość significa "igualdad" en polaco), organización que lucha por los derechos LGTB y por visibilizar la discriminación y persecución sistemática que sufre el colectivo. "Ya en el 2012 y el 2013, el PiS comenzó a organizar un tour por toda Polonia en el que denunciaba la llamada 'ideología de género'. Aquello fue la preparación perfecta para lo que estamos viviendo ahora", dice Miko a EL PERIÓDICO, mientras Ania y Magda asienten desde la pantalla del móvil que sirve para la videconferencia. "El PiS siempre necesita crear un enemigo: hace cinco años, eligieron a los inmigrantes y los refugiados como chivo expiatorio. Fue un enemigo imaginario, inexistente, porque no había refugiados en Polonia. Ahora somos nosotros", añade Artur.

Abandonar el país

Magda define así el discurso oficial del PiS: "Basan su política en el miedo y el odio". Lo sabe de primera mano: los últimos años ha recorrido zonas rurales del sureste polaco para confrontar con argumentos el discurso homófobo y apoyar a los colectivos locales de gays y transgénero. "Para nosotros es importante organizar actos informativos y mostrar que estamos presentes. La declaración de 'zonas libres de ideología LGTB' facilita a las instituciones el rechazo de nuestras peticiones para convocar charlas o proyecciones de películas, mientras apoyan actos homófobos con dinero público", cuenta.

El día a día de homosexuales, lesbianas y personas transgénero en la Polonia rural se ha convertido así en un calvario marcado por el miedo, el estrés, las agresiones, la desaparición del espacio público. Ania, médica y psicóloga, advierte de las consecuencias psicológicas y del aumento de suicidios generado por el discurso del odio. Es lo que estos cuatros activistas han llamado "la tierra de nadie":  regiones en las que los derechos de su comunidad no sólo son olvidados, sino también perseguidos. 

Mientras, la campaña electoral continúa. El presidente Duda prometió tras la primera vuelta -que ganó, pero sin suficientes votos para evitar una segunda- que si es reelegido promoverá una ley que prohíba expresamente la adopción de menores por parejas del mismo sexo. Puede que sea sólo la primera piedra de un futuro andamiaje legislativo homófobo, advierten los activistas. Preguntados sobre el futuro en caso de una victoria de Duda, no descartan abandonar el país si el PiS sigue consolidando su monopolio del poder. El ultraconservadurismo polaco controla la presidencia, el Parlamento y buena parte de la judicatura. Miko lo resume así: "Esta es la última oportunidad para evitar que el PiS tenga todas las cartas".

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