11 ago 2020

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VOTACIÓN EN RUSIA

De reverenciar a Stalin a celebrar en la intimidad el Día del Orgullo Gay

Pese a los márgenes de libertad cada vez más estrechos y los intentos de homogeneizar a la ciudadanía, la sociedad rusa es heterogénea y se muestra cada vez más dinámica

Marc Marginedas

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Stanislav Lukashov, Alesya Baranóvskaya, Yulian Suetin, Aliona Datlina, Borís Lukashov y Andréi Dantsig.

De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Stanislav Lukashov, Alesya Baranóvskaya, Yulian Suetin, Aliona Datlina, Borís Lukashov y Andréi Dantsig.

Nadie lo diría, si uno se atiene a los resultados de las sucesivas elecciones celebradas en Rusia en los últimos años. Pero más allá de las abrumadoras mayorías oficialistas en el Parlamento o de las aplastantantes victorias electorales de Vladímir Putin, late una sociedad diversa, que abarca un amplio espectro ideológico, desde nostálgicos de Stalin a asertivos ciudadanos que celebran en la intimidad el Día del Orgullo Gay

En el extremo conservador de esta horquilla se halla Borís Lukashov, de 74 años. No duda a la hora de apoyar la reforma constitucional que entronizará al líder del Kremlin. Rusia "solo ha tenido dos presidentes dignos: Stalin y Putin", explica. Los demás, incluyendo a Mijaíl Gorbachov o a Borís Yeltsin, han sido "prostitutas políticas".

Su hijo Stanislav Lukashov, de 35 años, gerente, comparte esta visión. Apoya que la Constitución establezca que la familia esté formada por un hombre y una mujer, vetando el matrimonio gay, porque "no se puede favorecer a una minoría en detrimento de la mayoría".  Y valora la estabilidad de los años de Putin, porque no quiere que se repita en su país "lo que ocurre en EEUU".

300 euros de sueldo base

Con 54 años, Andréi Dantsig cobra de sueldo base 20.000 rublos  (250 euros) pese a trabajar en el Bolshói, al que define como uno de los "grandes teatros del mundo", al nivel de la Scala de Milán o el Metropolitan de Nueva York. "Pero aquí tenemos que trabajar extra en las vacaciones de Año Nuevo" para llegar a fin de mes, se queja. La actual élite, según él, lo ha destruido "todo" y solo sabe "robar". Aliona Datlina, de 31 años, al frente de una empresa de vídeo, cree que Putin ha perdido "el contacto la realidad". Y pese a que era una niña cuando se desintegró la URSS, recuerda que en los primeros años de Putin "existía más libertad".

Alesya Baranósvkaya, de 26 años y psicóloga, mantiene una desapasionada visión de la situación política. "Para mí, Putin es como la metereología, está ahí y no puedo hacer nada para cambiarlo". E intenta olvidarse y vivir "al margen". Yulian Suetin, de 44 años, director artístico en una multinacional de publicidad, cree que la reforma constitucional convertirá a Rusia "en una monarquía". Y antes de despedirse, recuerda que en estas fechas de junio se celebra el Orgullo Gay, festividad vetada en Rusia.