12 jul 2020

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Crisis sanitaria internacional

Merkel y Macron subrayan la importancia del eje Berlín-París en la reconstrucción económica de la UE

La cancillera alemana y el presidente francés ultiman la puesta en marcha del fondo de 750.000 millones para reactivar la economía

Ambos se muestran muy receptivos a las demandas de los gobiernos español e italiano

Andreu Jerez

Macron y Merkel, en Gransee (Alemania).

Macron y Merkel, en Gransee (Alemania). / EFE / Maja Hitij

“Que Alemania y Francia se pongan de acuerdo no significa que Europa se ponga de acuerdo. Pero si Alemania y Francia están en desacuerdo, el acuerdo en Europa se pone especialmente difícil”. Con estas palabras ha recibido este lunes la cancillera alemana, Angela Merkel, al presidente francés, Emmanuel Macron.

Berlín y París han vuelto a presentarse como el motor de la Unión Europea, en esta ocasión, a las puertas de la presidencia alemana de turno del bloque que comienza el miércoles 1 de julio. Las palabras de Merkel ponen de relieve la especial importancia que tendrá el eje París-Berlín para aprobar y poner en marcha el millonario fondo de reconstrucción planeado para la UE, el asunto más urgente que enfrenta el bloque a causa de la pandemia.

Reunidos en el Palacio de Meseberg, a las afueras de la capital alemana, la imagen del saludo a distancia de los dos gobernantes ha recordado que el Viejo Continente se encuentra ante una crisis excepcional. Uno de los principales asuntos abordados por Merkel y Macron ha sido la reconstrucción de la economía de la UE cuando la crisis sanitaria todavía no ha acabado, como demuestran los rebrotes de covid-19 en diferentes regiones de Europa. La gestión de la pandemia y de sus consecuencias ha marcado esta nueva reunión bilateral de los dos miembros más poderosos del bloque comunitario.

Fondo de reconstrucción

Macron y Merkel propusieron el pasado mayo un fondo de rescate financiero de 500.000 millones de euros para ayudar a las economías más golpeadas por la pandemia. La propuesta de la Comisión Europea fue aumentar esa cifra hasta los 750.000 millones en una herramienta de rescate que debería estar financiada con la emisión de conjunta deuda europea. Dos tercios del fondo propuesto por la Comisión serían subvenciones libres de condicionalidad y un tercio estaría integrado por créditos.

El llamado “club de los frugales”, con Austria, Dinamarca, Suecia y Holanda al frente, rechazan que gran parte de esa inyección de dinero, especialmente necesitado por la periferia más endeudada -como Italia o España-, sea planteada a fondo perdido y sin estar condicionada a reformas, como ocurrió en la última crisis de deuda de hace una década. La decisión al respecto debería tomarse en la próxima cumbre del Consejo Europeo en Bruselas a mediados del próximo julio, ya con Alemania como presidenta del bloque.

Merkel y Macron se han mostrado receptivos a las demandas de Madrid y Roma, que subrayan que en esta ocasión el impacto económico de la pandemia escapa a la responsabilidad de sus gobiernos. “Tiene que ser un fondo que ayude a los países, que de otra forma están amenazados de verse afectados mucho más duramente por la crisis”, ha dicho Merkel en la conferencia conjunta con Macron tras reconocer que el fondo propuesto por el eje Berlín-París  enfrenta “grandes resistencias”.

Presidencia alemana

“Las expectativas son altas”, ha dicho Merkel sobre la presidencia de turno semestral que Alemania asumirá esta semana por última vez con ella como jefa del Gobierno federal. En una especie de última misión antes de retirarse de la primera línea política -Merkel se ha cansado de repetir que no volverá a presentarse a las elecciones alemanas del próximo año-, la cancillera asume esa presidencia de turno de la UE de manera especialmente constructiva y optimista. En línea con sus declaraciones de las últimas semanas, Merkel ha insistido en la idea de que a Alemania sólo le irá bien si le va bien a la UE. “Queremos dar un impulso positivo para el futuro europeo”, dijo Merkel. “Nuestro futuro es Europa”.

Otros de los temas que han abordado los dos mandatarios son el papel de la UE en el mundo, la posición del bloque en conflictos como el de Libia o el de Siria, el plan comunitario para hacer frente al cambio climático, la relación con el Reino Unido post-Brexit y la digitalización de la economía y la administración pública. Este último punto es uno sobre los que Merkel ha hecho más hincapié en esta su última legislatura al frente del Gobierno alemán, y sobre el que pondrá previsiblemente más empeño durante su presidencia semestral de la UE.

Preguntado por varapalo sufrido por su partido en las elecciones municipales francesas el pasado domingo, Macron prefirió no analizar “asunto internos” de su país en la conferencia con Merkel. El resultado de los comicios de Francia recuerda una vez más que la buena sintonía entre Berlín y París podría dejar de estar garantizada en un futuro no tan lejano.